Narcotraffic = MASismo

We reserve the right of admission.
Here we are not all equal before the law

Editorial, El Deber:

Intolerable drug trafficking in Bolivia

The tentacles of drug trafficking spread out of control in Bolivia. The news related to the subject is almost daily, some due to the discovery of packages (increasingly larger) of cocaine; others for crimes or settling scores. What has just happened with some members of the Ayoreo people involved in drug trafficking is surprising.

Not even the most creative screenwriter could have created a plot like the one that occurred in the Cuatro Cañadas area, east of Santa Cruz. Members of the Ayorea Suejai community intercepted a van that was loaded with cocaine, stole the drug and offered it to a marketer, according to recordings that are already in the possession of the Special Force for the Fight against Drug Trafficking.

However, the anti-drug agents did not act immediately and, meanwhile, the drug traffickers who owned the merchandise returned and shot at Ayoreo to recover their loot. One of the indigenous people was hit by bullets on his motorcycle, lost control, fell and died. Two others were missing and when they were recovered, they showed signs of torture.

No one knows how much drug was in the intercepted truck or in another that managed to flee from the attack by members of that community. It is believed that kilos are counted by hundreds. What is known is that both vehicles were going to a ‘narcoairfield’, located on private property and that in its surroundings there was a kind of hidden warehouse to store drugs.

But this case, which occurred in the eastern part of the Santa Cruz department, is not the only one involving communities. For years it has been known that in the department of Potosí there are indigenous communities, taken over by smuggling and drug trafficking, where the Police do not enter. It also occurs in the town of San Germán, on the highway between Santa Cruz and Chapare, and who knows how many more in the national territory.

To all this is added the involvement of anti-drug police chiefs with drug trafficking or the presence of drug lords from the First Command of the Capital (one of the largest and most dangerous mafias in Brazil) operating in Bolivia.

It was also learned of drug traffickers, captured in other countries, who carried false identity documents in which they held Bolivian nationality. The penetration of drug trafficking in parks and protected areas in Bolivia is another fact reported by the same Government.

Large drug factories were found in the Noel Kempff park, several indigenous leaders denounced the presence of factories in the Tipnis area and in others. Drug manufacturers, apart from harming the life and health of young people and children, are destroying the green areas in Bolivia, which -by the way- they have no control, because the park rangers were fired.

What else has to happen for there to be a clear and forceful reaction in the Government? Obviously the topic is not current. Not for nothing are several former anti-drug chiefs of the Government of Evo Morales imprisoned; but why isn’t there more determination on the part of Luis Arce Catacora? The president and his cabinet have to give strong signals, because the deterioration is enormous and tends to get worse.

That there are members of indigenous communities from the east and west involved in the matter is a fact that should cause a stir. The addition of police corruption scandals generates deep public outrage.

Bolivia is no longer for excuses or promises from the Police. The president of the Bolivians is at a turning point: either he does nothing and Bolivia advances to the cliff or he takes the helm and governs as the whole country expects him to.

Intolerable narcotráfico en Bolivia

Los tentáculos del narcotráfico se extienden sin control en Bolivia. Son casi diarias las noticias vinculadas al tema, unas por el hallazgo de paquetes (cada vez más grandes) de cocaína; otras por los crímenes o ajustes de cuentas. Sorprende la que acaba de ocurrir con algunos miembros del pueblo ayoreo involucrados con el tráfico de estupefacientes.

Ni el más creativo guionista de cine pudiera haber creado una trama como la que ocurrió en la zona de Cuatro Cañadas, al este de Santa Cruz. Miembros de la comunidad ayorea Suejai interceptaron una camioneta que iba cargada con cocaína, robaron la droga y la ofrecieron a un comercializador, según registran audios que ya están en poder de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Narcotráfico.

Sin embargo, los efectivos antidroga no actuaron de inmediato y, entretanto, los narcotraficantes dueños de la mercancía volvieron y dispararon contra ayoreos para recuperar su botín. Uno de los indígenas recibió impactos de bala en su motocicleta, perdió el control, cayó y murió. Otros dos estaban desaparecidos y cuando se los recuperó tenían signos de tortura.

Nadie sabe cuánta droga había en la camioneta interceptada ni en otra que logró huir del ataque de los miembros de esa comunidad. Se cree que los kilos se cuentan por cientos. Lo que sí se sabe es que ambos vehículos iban a una ‘narcopista’, ubicada en una propiedad privada y que en sus alrededores había una especie de depósitos ocultos para guardar los estupefacientes.

Pero este caso, ocurrido en la zona este del departamento cruceño, no es el único que involucra a comunidades. Desde hace años se conoce que en el departamento de Potosí hay comunidades indígenas, tomadas por el contrabando y el tráfico de drogas, a donde no ingresa la Policía. Ocurre también en la localidad de San Germán, en la carretera entre Santa Cruz y Chapare, y quién sabe en cuántas más del territorio nacional.

A todo ello se suma el involucramiento de jefes policiales antidrogas con el narcotráfico o la presencia de capos del Primer Comando de la Capital (una de las mafias más grandes y peligrosas de Brasil) operando en Bolivia.

También se supo de narcos, capturados en otros países, que portaban documentos de identidad falsos en los que ostentaban nacionalidad boliviana. La penetración del narcotráfico en parques y áreas protegidas de Bolivia es otro hecho informado por el mismo Gobierno.

Grandes fábricas de droga fueron halladas en el parque Noel Kempff, varios dirigentes indígenas denunciaron la presencia de factorías en la zona del Tipnis y en otras más. Los fabricantes de droga, aparte de dañar la vida y la salud de jóvenes y niños, están destrozando las áreas verdes que hay en Bolivia, las que -por cierto- no tienen control, porque los guardaparques fueron despedidos.

¿Qué más tiene que pasar para que haya una reacción clara y contundente en el Gobierno? Obviamente el tema no es de ahora. No por nada están presos varios ex jefes antidrogas del Gobierno de Evo Morales; pero ¿por qué no hay mayor determinación de parte de Luis Arce Catacora? El presidente y su gabinete tienen que dar señales potentes, porque el deterioro es mayúsculo y tiende a ponerse peor.

Que haya miembros de comunidades indígenas de oriente y occidente involucrados en el asunto es un hecho que debería generar un sacudón. Que sumen los escándalos de corrupción policial genera una profunda indignación ciudadana.

Bolivia ya no está para excusas ni promesas de parte de la Policía. El presidente de los bolivianos está en un punto de inflexión: o no hace nada y Bolivia avanza al despeñadero o toma el timón y gobierna como todo el país espera que lo haga.

https://eldeber.com.bo/opinion/intolerable-narcotrafico-en-bolivia_278057

Published by Bolivian Thoughts

Senior managerial experience on sustainable development projects.

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