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2020, año absurdo, 2021, año preocupante – Absurd 2020, worrisome 2021

Editorial, El Diario:

Surely the history of Bolivia will consider the past political year as the most negative and absurd of its existence due to the appalling management of political activities and the inefficiency of its eventual administrators. Therefore, it is not possible to stop remembering what happened during that stage, in such a way that in the future what happened is not magnified or underestimated and that it serves as a basis for self-criticism, especially of its main protagonists.

In 2020 the country began with a government that was considered the product of the social insurrection of November, but, against all logic, it proceeded to change its function from provisional to transitory, a decision attributed to the advisers of the Democratic leadership and allies desperate for power. The MAS, a party overthrown by the insurrection, formed a co-government that was consolidated into the State apparatus that it did not want to abandon, enjoying, at the same time, state resources against the Executive Branch, in order to displace it, as finally happened by way of election and the outgoing president, Jeanine Áñez, destined to sit in the dock for various crimes.

Jeanine’s government, characterized by its free will, attributed itself to governing purposes in general, setting aside its main responsibility to call elections and a constituent assembly destined to guide the country along its national and democratic historical line. Moreover, the president declared herself a presidential candidate, a fact that was followed by political disorder, the government double power, with a confrontation between the Executive Branch and the Legislative and Judicial Branch, etc., which made the country a pandemonium in which it was not known who governed, or the Executive of Jeanine or the Legislative of Eva Copa. Finally, the power of the president ceased to exist, the co-government called elections, which were won by her candidate without difficulty.

This state of affairs devoid of syndéresis was inherited by the technocratic government of Luis Arce, which not only received a chaotic political legacy, but also a far-reaching economic crisis: the disorganized country, out-of-control finances, the economy in crisis, dozens of public companies that do not work, are bankrupt, abandoned, deficit, etc. (which has led to say that Bolivia is a gigantic zoo of white elephants, which means a deposit of 18 billion bolivianos, etc., that do not give a cent of profit and that they deserve an urgent evaluation), fall in investments, trade deficit, incredible foreign debt, collapsing domestic production, smuggling, etc., on pain of falling into the crime of omission in defense of the Nation, the State and the people.

Seguramente la historia de Bolivia va a considerar el año político pasado como el más negativo y absurdo de su existencia por el pésimo manejo de las actividades políticas y la ineficiencia de sus administradores eventuales. Por tanto, no se puede dejar de hacer memoria de lo sucedido durante esa etapa, de tal forma que en el futuro no se magnifique ni se subestime lo que sucedió y que sirva de base para una autocrítica, en especial de sus principales protagonistas.

En 2020 el país empezó con un gobierno que se consideraba producto de la insurrección social de noviembre, pero, contra toda lógica, procedió a cambiar su función de provisional en transitorio, decisión atribuida a los asesores del tolderío demócrata y aliados desesperados de poder. El MAS, partido derrocado por la insurrección, conformó un cogobierno que se consolidó en el aparato del Estado que no quiso abandonar, gozando, al mismo tiempo, de recursos estatales contra el Órgano Ejecutivo, con el fin de desplazarlo, como ocurrió finalmente por vía electoral y la presidenta saliente, Jeanine Áñez, destinada a sentarse en el banquillo de los acusados por diversos delitos.

El gobierno de Jeanine, caracterizado por su libre albedrío, se atribuyó fines gobernantes en general, dejando de lado su responsabilidad principal de convocar a elecciones y a una asamblea constituyente destinada a encauzar al país en su línea histórica nacional y democrática. Es más, la presidenta se declaró candidata presidencial, hecho al que siguió el desorden político, el gobierno el doble poder, con enfrentamiento entre el Órgano Ejecutivo con el Legislativo y Judicial, etc., lo que hizo del país un pandemónium en el que no se sabía quién gobernaba, o el Ejecutivo de Jeanine o el Legislativo de Eva Copa. Finalmente, el poder de la presidenta dejó de existir, el cogobierno llamó a elecciones, que las ganó su candidato sin dificultad.

Ese estado de cosas carente de sindéresis fue heredado por el gobierno tecnocrático de Luis Arce que no solo recibió un legado político caótico, sino también una crisis económica de grandes alcances: el país desorganizado, las finanzas descontroladas, la economía en crisis, decenas de empresas públicas que no funcionan, están en quiebra, abandonadas, deficitarias, etc. (lo que ha hecho decir que Bolivia es un gigantesco zoológico de elefantes blancos, que significan un depósito de 18 mil millones de bolivianos, etc., que no dan un centavo de ganancia y que merecen una evaluación impostergable), caída de las inversiones, déficit comercial, deuda externa increíble, producción interna en colapso, contrabando, etc., so pena de caer en el delito de omisión en defensa de la Nación, el Estado y el pueblo.

https://www.eldiario.net/noticias/2020/2020_12/nt201231/editorial.php?n=14&-2020-anio-absurdo-2021-anio-preocupante