Six months of government? – Seis meses de ¿gobierno?

Editorial, Los Tiempos:

Today is half a year [5/8/2021] since the Government of the Movement to Socialism (MAS), elected in October 2020, assumed the reins of the State, and as we verified three months ago in this same space, when They were fulfilling the first 100 days of the presidency of Luis Arce, their actions are far from the expectations that seemed possible about a management whose performance would have to be at the height of the critical circumstances that we live in all aspects.

Those expectations of a Government open to dialogue with civil society, focused on efficient management of the State and from which serious policies were expected for economic reactivation, the effective fight against the advance of the pandemic and the adaptation of the educational system regarding sanitary contingencies, are getting frustrated.

It is true that the irruption of the second wave of the pandemic, in December, and now the third, the slow recovery of the productive apparatus and of the State’s income, make government management difficult. But it is also evident that the possibility of overcoming these difficulties is failing due to the attitude of the Executive.

From November 2020 until today, the image of the President went from the discreet and sober profile of his beginnings, to that of the politician in electoral campaign, before the sub-nationals and now ideological, who does not lose the opportunity to attribute all the evils to the transitional government, he is determined to deepen the differences between Bolivians and does not show the necessary inclusive attitude that would facilitate the achievement of solutions for the crises that we are going through.

“Today we suffer the effects of an exclusive governmental attitude and without a manifest desire for dialogue, consensus and joint search for solutions; a way of understanding politics that opts for dichotomy and contradiction between sectors of society, as a principle of action,” the president of the Confederation of Private Entrepreneurs of Bolivia pointed out yesterday, when he inaugurated the congress of that sector.

An example of the changes that could occur with an inclusive attitude of the Government is the vaccination campaign against Covid-19, whose inefficiency and slowness could be overcome with the participation of universities. Employers want to support “the acceleration and optimization of the vaccination process for the entire population.”

And they are determined to “take the necessary steps before (all) the departmental and municipal governments to promote the model of public-private alliances, as an efficient and suitable mechanism to boost the economy, generate decent employment and prosperity for all Bolivians.”

It is very likely that this determination will find positive responses in the new departmental and municipal governments. Hopefully it also inspires an opening in the central government.

Hoy se cumple medio año [8/5/2021] desde que el Gobierno del Movimiento al Socialismo (MAS), elegido en octubre de 2020, asumió las riendas del Estado, y como lo constatamos hace tres meses en este mismo espacio, cuando se cumplían los primeros 100 días de la presidencia de Luis Arce, sus acciones se alejan de las expectativas que parecían posibles acerca de una gestión cuyo desempeño tendría que estar a la altura de las críticas circunstancias que vivimos en todos los aspectos.

Esas expectativas de un Gobierno abierto al diálogo con la sociedad civil, abocado a la gestión eficiente del Estado y del que se esperaban políticas serias para la reactivación económica, la lucha eficaz contra el avance de la pandemia y la adecuación del sistema educativo a las contingencias sanitarias, se están frustrando.

Es cierto que la irrupción de la segunda ola de la pandemia, en diciembre, y ahora la tercera, la lenta recuperación del aparato productivo y de los ingresos del Estado dificultan la gestión del Gobierno. Pero es también evidente que la posibilidad de superar esas dificultades se aleja debido a la actitud del Ejecutivo.

Desde noviembre de 2020 hasta hoy, la imagen del Presidente pasó del discreto y sobrio perfil de sus inicios, a la del político en campaña, electoral antes de las subnacionales y ahora ideológica, que no pierde ocasión para atribuir todos los males al Gobierno de transición, se empeña en ahondar las diferencias entre los bolivianos y no muestra la necesaria actitud incluyente que facilitaría el logro de soluciones para las crisis que atravesamos.

“Hoy mismo padecemos los efectos de una actitud gubernamental excluyente y sin voluntad manifiesta de diálogo, consenso y búsqueda conjunta de soluciones; una forma de entender la política que opta por la dicotomía y la contradicción entre sectores de la sociedad, como principio de acción”, señalaba ayer el presidente de la Confederación de Empresarios Privados de Bolivia, al inaugurar el congreso de ese sector.

Un ejemplo de los cambios que podrían producirse con una actitud incluyente del Gobierno es la campaña de vacunación contra la Covid-19, cuya ineficiencia y lentitud pudo superarse con la participación de universidades. Los empresarios quieren apoyar en “la aceleración y optimización del proceso de vacunación a toda la población”.

Y están determinados a “realizar las gestiones necesarias ante (todos) los Gobiernos departamentales y municipales para promover el modelo de alianzas público-privadas, como un mecanismo eficiente e idóneo para dinamizar la economía, generar empleo digno y prosperidad para todos los bolivianos”.

Es muy probable que esa determinación encuentre respuestas positivas en los nuevos gobiernos departamentales y municipales. Ojalá también inspire una apertura en el gobierno central.

https://www.lostiempos.com/actualidad/opinion/20210508/editorial/seis-meses-gobierno