Natural parks, land of drugs | Parques naturales, tierra de drogas

Editorial, El Deber:

The national parks of Bolivia are abandoned, the State does not take care of them and, as a natural consequence, drug traffickers appropriate them to install their cocaine factories there, when the settlers are not the ones who arrive first to occupy land, to clear and settle illegally with the help of the indifference of the authorities. That’s how dramatic is the fate of our parks, which will eventually disappear if things continue as they are at this time.

Not to go too far back, this weekend the Special Force to Fight Drug Trafficking (Felcn) found two large cocaine crystallization laboratories inside Parque Noel Kempff Mercado.

The factories would probably continue to produce and export cocaine if the accident of a Robinson helicopter had not occurred, which crashed because it had risen from the place with more cargo than its capacity allowed: it loaded 270 kilograms of drugs and due to excess weight it fell into the Caparú farm, of the Campamento community of the municipality of San Ignacio de Velasco.

The community members of the town of Chirimoya saw the accident, reported the incident to the anti-drug forces and helped capture the pilot Javier Escobar Brítez, a former Paraguayan soldier who was arrested along with the Bolivians Leodán Choma Sibrón and Genaro Burgos Tomichá, who hid the drug packages in the bush, although they were later found and seized.

Based on these facts, it was discovered that the helicopter took off from the Noel Kempff Mercado protected area. The anti-drug agents went there and discovered two large drug crystallization laboratories.

In one of them, 17 bedrooms with 36 beds were found; there, around 100 to 150 kilograms of cocaine hydrochloride were produced per day.

The factories occupied an area of ​​five hectares on the banks of the Paraguá River (San Miguel de Velasco), and to access the place you must travel at least 12 hours by land from the nearest town.

In protected areas there is the phenomenon of illegal land occupation. In Bajo Paraguá, they opened a path of seven kilometers between January and March of this year, just as they did in 2021.

Forestry experts say that opening paths is a way to delineate the map of future human settlements on the sides of those routes that make their way through the forest. It is a municipal reserve that does not have park rangers, so these lands are available material for subjugation and clearing.

The Authority for Supervision and Control of Forest and Land (ABT), the National Institute for Agrarian Reform (INRA) and the Ministry of Rural Development are the institutions indicated to prevent the illegal occupation of lands that correspond to national parks or forest reserves, but they are often accused of being silent accomplices in the abuses because of the political affinity they share with the encroachers.

The presence of drug trafficking in the parks and the land occupations for the purpose of human settlements of migrants from the West of the country in the lands of the East are just two more signs of this destructuring without return of the Bolivian State, which loses control wherever it should step strong, who disregards its responsibilities, who lets everyone do what they think is best, without caring if that happens outside the law.

Los parques nacionales de Bolivia están abandonados, el Estado no los cuida y, como consecuencia natural, el narcotráfico se apropia de ellos para instalar allí sus fábricas de cocaína, cuando no son los colonos los que llegan primero a ocupar tierras, a hacer desmontes y asentarse ilegalmente con ayuda de la indiferencia de las autoridades. Así de dramático es el destino de nuestros parques, que con el tiempo terminarán desapareciendo si las cosas continúan como van en este tiempo.

Para no ir muy atrás, este fin de semana la Fuerza Especial de Lucha contra el Narcotráfico (Felcn) encontró dos grandes laboratorios de cristalización de cocaína dentro de Parque Noel Kempff Mercado.

Las factorías probablemente seguirían produciendo y exportando cocaína de no haber ocurrido el accidente de un helicóptero Robinson que se estrelló porque se había elevado desde el lugar con más carga que la que permitía su capacidad: cargó 270 kilogramos de droga y por exceso de peso cayó en la hacienda Caparú, de la comunidad Campamento del municipio de San Ignacio de Velasco.

Los comunarios de la población de Chirimoya vieron el accidente, denunciaron el hecho a las fuerzas antidroga y ayudaron a capturar al piloto Javier Escobar Brítez, un ex militar paraguayo que fue detenido junto a los bolivianos Leodán Choma Sibrón y Genaro Burgos Tomichá, quienes escondieron los paquetes de la droga en el monte, aunque luego fueron encontrados y decomisados.

A partir de esos hechos se descubrió que el helicóptero decoló del área protegida Noel Kempff Mercado. Hasta allí acudieron los efectivos antidroga y descubrieron dos grandes laboratorios de cristalización de droga.

En uno de ellos se encontró 17 dormitorios con 36 camas; ahí se producía alrededor de 100 a 150 kilogramos de clorhidrato de cocaína por día.

Las fábricas ocupaban una superficie de cinco hectáreas a orillas del río Paraguá (San Miguel de Velasco), y para acceder al lugar se debe recorrer al menos 12 horas de viaje por tierra desde el pueblo más cercano.

En las áreas protegidas se da el fenómeno de la ocupación ilegal de tierras. En Bajo Paraguá, abrieron una brecha de siete kilómetros entre enero y marzo de este año, igual que ya hicieron el año 2021.

Los expertos forestales dicen que abrir brechas es una manera de delinear el mapa de los futuros asentamientos humanos a los costados de esas rutas que se abren paso entre el monte. Se trata de una reserva municipal que no tiene guardaparques, por lo que esas tierras son materia disponible para avasallamientos y desmontes.

La Autoridad de Fiscalización y control de Bosque y Tierra (ABT), el Instituto Nacional de Reforma Agraria (INRA) y el Ministerio de Desarrollo Rural son las instituciones indicadas para evitar la ocupación ilegal de tierras que corresponden a parques nacionales o reservas forestales, pero a menudo se las acusa de ser cómplices silenciosos de los abusos por la afinidad política que comparten con los avasalladores.

La presencia del narcotráfico en los parques y las ocupaciones de tierras con fines de asentamientos humanos de migrantes de Occidente del país en las tierras del Oriente son apenas dos señales más de esa desestructuración sin retorno del Estado boliviano, que pierde control allí donde tendría que pisar fuerte, que se desentiende de sus responsabilidades, que deja que cada quien haga lo que mejor le parece, sin importarle si eso ocurre por fuera de la ley.

https://eldeber.com.bo/opinion/parques-naturales-tierra-de-drogas_277564

Published by Bolivian Thoughts

Senior managerial experience on sustainable development projects.

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