Masista ineptitude – Ineptitud masista

Editorial, Pagina Siete:

Failed start of vaccination

Long lines of elderly people, useless waits, lack of information and, worst of all, lack of vaccines created a scene of chaos during the first days of what must have been the start of mass vaccination.

The central government had announced with pomp a vaccination schedule that runs from April to September, the month in which the immunization of the entire population over 18 years of age would have to end. The schedule indicates that all people over the age of 60 will be vaccinated in April.

Along the same lines, the Sedes La Paz, with greater delicacy, had developed a plan to vaccinate by age, but also according to the termination of the ID card number.

With all the expectation caused, older adults turned to public health centers and their health funds to receive the vaccine, but they found the news that there were no doses available to start the plan.

Despite the fact that Easter is over, the government had no better idea than to wash its hands. Said that the vaccines were distributed to the Sedes and that it is their responsibility that the schedule has not begun to be executed.

The Minister of Health, Jeyson Auza, pointed out that 948 thousand doses were distributed, of which 323 thousand (34%) were applied and that the Sedes still have more than 624 thousand doses to serve people over 60 years of age.

After insisting for several days that there are vaccines to comply with the vaccination plan, this Wednesday the government admitted that this is not the case, but blamed the rich countries that monopolize the purchase of drugs for this situation. Both President Luis Arce and Minister Auza resorted to the old strategy of victimization. “It seems that our dollars do not serve in relation to the dollars of other powerful countries,” said Auza, as if this matter was only about money.

What the Executive does not say is that it did not take forecasts on time and limits itself to blaming what it calls the “de facto government” for everything bad that happens to the country. And, on the other hand, it works out a schedule as if it had the necessary doses, it generates false expectations and blames others for the disaster.

The Sedes argue that the amount of available vaccines is only enough to immunize a quarter of the elderly, but they also do not explain why the plan was not started with the existing doses, if they had really reached the regions. Finally, it was learned that the bordering departments destined the vaccines to their border populations and left the capitals without doses, while in the case of La Paz it was admitted that the long weekend harmed the operation.

The lack of coordination between the central government and the regions is evident and, although no one expressed it that way, it is likely that the political factor is playing in both directions. It must be remembered that President Luis Arce campaigned for the masista candidates saying that he needed trustworthy people to coordinate the vaccination and, on the other hand, it must be remembered that doctors are in an endless strike that may be damaging the vaccination plan.

It is clear that there is no political will either on one side or the other to sit down and make a true joint vaccination plan that is realistic, effective and does not generate false expectations in the people.

While politicians and leaders throw the ball, those who suffer are the elderly who these days get up early and even sleep at the doors of health centers waiting for vaccination, putting their health at risk.

But, the problems are not only between the central government and the regions, but also internally, proof of this is the untimely resignation of the national head of epidemiology, María Bolivia Rothe, a day after the massive vaccination plan failed.

Would do well, President Arce, to take the helm of the health ship to give certainty to the citizens, instead of blaming everything and nothing on the transitory government and capitalism.

Fallido inicio de la vacunación

Largas filas de ancianos, inútiles esperas, falta de información y, lo peor de todo, falta de vacunas crearon un escenario de caos durante los primeros días de lo que debió ser el inicio de la vacunación masiva.

El gobierno central había anunciado con pompa un cronograma de vacunación que abarca desde abril hasta septiembre, mes en el que tendría que terminar la inmunización de toda la población mayor de 18 años. El cronograma indica que todas las personas mayores de 60 años serán vacunadas en abril.

En la misma línea, el Sedes La Paz, con mayor exquisitez, había elaborado un plan para vacunar por edades, pero también de acuerdo a la terminación del número de carnet.

Con toda la expectativa causada, los adultos mayores se volcaron a los centros de salud pública y a sus cajas de salud para recibir la vacuna, pero se encontraron con la noticia de que no había dosis disponibles para iniciar el plan.

Pese a que ya pasó Semana Santa, el gobierno no tuvo mejor idea que lavarse las manos. Dijo que las vacunas fueron distribuidas a los Sedes y que es responsabilidad de ellos que no se haya empezado a ejecutar el cronograma.

El ministro de Salud, Jeyson Auza, señaló que se distribuyeron 948 mil dosis, de las cuales se aplicaron 323 mil (34%) y que los Sedes aún tienen más de 624 mil dosis para atender a las personas mayores de 60 años.

Luego de haber insistido durante varios días que hay vacunas para cumplir el plan de vacunación, este miércoles el gobierno admitió que no es así, pero culpó de esta situación a los países ricos que acaparan la compra de fármacos. Tanto el presidente Luis Arce como el ministro Auza recurrieron a la vieja estrategia de la victimización.  “Parece que nuestros dólares no sirven en relación a los dólares de otros países poderosos”, dijo Auza, como si sólo de dinero se tratara este asunto. 

Lo que no dice el Ejecutivo es que no tomó previsiones a tiempo y se limita a culpar al que denomina “gobierno de facto” por todo lo malo que le ocurre al país. Y, por otro lado, elabora un cronograma como si tuviera las dosis necesarias, genera falsas expectativas y culpa por el desastre a otros. 

Los Sedes argumentan que la cantidad de vacunas disponibles solo alcanzan para inmunizar a la cuarta parte de los ancianos, pero tampoco explican por qué no se inició el plan con las dosis existentes, si es que realmente hubieran llegado a las regiones. Finalmente se supo que los departamentos limítrofes destinaron las vacunas a sus poblaciones fronterizas y dejaron a las capitales sin dosis, mientras que en el caso de La Paz se admitió que el largo fin de semana perjudicó el operativo.

La falta de coordinación entre el gobierno central y las regiones es evidente y, aunque nadie lo expresó de esa manera, es probable que el factor político esté jugando en uno y otro sentido. Hay que recordar que el presidente Luis Arce hizo campaña por los candidatos masistas diciendo que necesitaba gente de confianza para coordinar la vacunación y, por otro lado, hay que recordar que los médicos se encuentran en un interminable paro que puede estar perjudicando al plan de vacunación.

Está claro que no hay voluntad política ni de un lado ni del otro para sentarse a hacer un verdadero plan conjunto de vacunación, que sea realista, efectivo y que no genere falsas expectativas en la gente.

Mientras los políticos y dirigentes se lanzan la pelotita, quienes sufren son los ancianos que estos días madrugan y hasta duermen en las puertas de los centros de salud esperando la vacunación, poniendo en riesgo su salud.

Pero, los problemas no solo se dan entre el gobierno central y las regiones, sino también a nivel interno, prueba de ello es la intempestiva renuncia de la jefa nacional de epidemiología, María Bolivia Rothe, un día después de que fallara el plan de vacunación masiva.

Haría bien el presidente Arce en tomar el timón del barco de la salud para dar certidumbre a la ciudadanía, en vez de estar culpando de todo y de nada al gobierno transitorio y al capitalismo.

https://www.paginasiete.bo/opinion/editorial/2021/4/8/fallido-inicio-de-la-vacunacion-290036.html

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