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Evo, the creator of fear – Evo, el creador del miedo

Diego Ayo writes in El Deber, photo at the bottom from the internet:

Evo, the creator of fear

Evo summons to die. The ex-president of Bolivia launches a proclamation almost of faith to go to prostrate to death. And he can only hover around a question: doesn’t it hurt that his Chapareño brothers die trying to immolate him? The answer must be precise: no, you are not interested in a damn.

On the contrary, the more “brothers” lie on the grass, the better. The great thinker Rousseau believed that the kings of France were unable to feel compassion for their subjects. The reason? Well, a monarch cannot feel any emotion for inferior beings. They do not conceive the possibility of being condescending with the pain of others.

The suffering of others only serves to entrench personal worth or what is believed to be that value. The dead enlarge or dwarf, but they don’t feel. That is the heart of the matter. And Evo, of course, does not feel.

He is the updated renewal of some Arab king and sees his countrymen as inferior incarnations. Or see them as die-able. What a word that does not exist but allows me to make it clear that the required combat has only one purpose: to lose. Can you imagine entering a war with the idea of losing? That is the purpose of his majesty Don Evo. He dreams of seeing the streets full of corpses of what he calls “his people” but that really is not his people. No, not at all: they are his vassals!

He is a man in love with himself. It is no accident that our great ex-authority walks alone. Of course, it is not. Evo is a daffodil. And love cannot be hierarchical. Evo orders that they love him and die for him.

As the brilliant intellectual Martha Nussbaum reaffirms in her book The Monarchy of Fear, the Lord, if he really wanted to love, would need to think of those around him as separate individuals. Only in this way could he imagine what that person feels and desires and his course would be towards that “democratic reciprocity” and not to the monarchical subordination.

Well, what does fear create and what does Don Evo Morales want to create? What he has always looked for: the overflow of fear. He can’t help it and he can’t be the person full of advice and wisdom that we want him to be. Evo tries to corner the BBC journalist generating fear. It is dramatic to see that Evo never, not even for a brief moment, tries to dialogue.

Seek to intimidate. Already far from power, in a set of a foreign television company, and, above all, without being president of Bolivia. Normal? Absolutely. Evo is a wizard of terror. He knows how to create it, he knows how to spread it. When you are not afraid, you criticize. When you are not terrified, you object. The secret lies in inventing fear and there is no doubt that it is achieved. That is the most repulsive but certainly effective aspect.

Professor Timur Kuran refers to that invented fear as a huge danger. It tells us of the “waterfall”, whose obvious effect is the sudden overflow of hatred suddenly, even among human beings who got along. In those contexts, reality is ethinified. If you defined yourself as a brindle, dancer or biologist, today you do it as Aymara. And when this reality is ethnified, it parapets into two immeasurable blocks: that of “them” and that of “us.” Evo, our great former president, is a fantastic creator of this invention and although in Bolivia that ejjas or movimas coexist, urban Aymara of the 7th district of El Alto, migrant Quechuas residing in the new neighborhoods of Santa Cruz or other Aymara / Quechua portions in the corners of Tarija, the world already only admits this double presence: that of those who kill us and that of those who die. His colleague Sudhir Kakar corroborates this vision, warning that the millenary and, above all, peaceful coexistence between Muslims and Hindus may suddenly break down. As? The presence of leaders that sweeten hatreds is central. These leaders generate new knowledge or what is called “new information,” usually basic, manipulated and, therefore, wrong but, and the but here is giant, politically attractive. “They hate us,” says Evo.

It makes us want to answer no, how we would hate other Bolivians just for their skin color. However, in their defeat, outside of Bolivia, Evo triumphs and Bolivians suddenly become ethnified (or re-ethnified). We get our anti-racist premises destroyed and although the lord is a loser, he ends up winning. Evo is the illustrious loser who wins. That is the danger, because even in his current smallness, man stands out. We already know: it doesn’t matter if they die. Better, we really need them to die. The waterfall must start and he knows it. And what is even harder is that far away, in Mexico, its venom is installed and radiates. We must not allow it. There is no doubt that you can. The fear that this gentleman distils must be removed.

====versión español====

Evo, el creador del miedo

Evo convoca a morir. El exmandatario de Bolivia lanza una proclama casi de fe para ir a postrarse a la muerte. Y no puede más que rondar una interrogante: ¿no le duele que sus hermanos chapareños mueran tratando de inmolarlo? La respuesta debe ser precisa: no, no le interesa un carajo.

Todo lo contrario, mientras más “hermanos” yazcan sobre el césped, mejor. El enorme pensador Rousseau creía que los reyes de Francia eran incapaces de sentir compasión por sus súbditos. ¿La razón? Pues que un monarca no puede sentir emoción alguna por seres inferiores. No conciben la posibilidad de ser condescendientes con el dolor ajeno.

El sufrimiento de otros solo sirve para entronar la valía personal o lo que se cree puede ser esa valía. Los muertos engrandecen o empequeñecen, pero no se sienten. He ahí el meollo del asunto. Y Evo, por supuesto, no siente.

Él es la renovación actualizada de algún rey árabe y ve a sus compatriotas como encarnaciones inferiores. O los ve como moribles. Vaya palabrita que no existe pero me permite dejar en claro que el combate exigido tiene un solo propósito: perder. ¿Se imaginan ustedes entrar a una guerra con la idea de perder? Ese es el propósito de su majestad don Evo. Sueña con ver las calles repletas de cadáveres de lo que él llama “su gente” pero que en verdad no es su gente. No, para nada: ¡son sus vasallos!

Es un hombre enamorado de sí mismo. No es casual que nuestra magna exautoridad ande solo. Por supuesto, que no lo es. Evo es un narciso. Y el amor no puede ser jerárquico. Evo ordena que lo amen y que mueran por él.

Como reafirma la genial intelectual Martha Nussbaum en su libro La monarquía del miedo, el señor, si de veras quisiera amar, necesitaría pensar a los que lo rodean como individuos separados. Sólo así podría imaginar lo que esa persona siente y desea y su rumbo sería hacia esa “reciprocidad democrática” y no a la supeditación monárquica.

¿Pues qué crea el miedo y qué quiere crear don Evo Morales? Lo que siempre ha buscado: el rebalse del miedo. No puede evitarlo y no puede ser la persona llena de consejos y sabiduría que quisiéramos que sea. Evo intenta acorralar al periodista de la BBC generando miedo. Es dramático comprobar que ese Evo nunca, ni por un breve instante, intenta dialogar.

Busca amedrentar. Ya lejos del poder, en un set de una empresa de televisión extranjera, y, sobre todo, sin ser ya presidente de Bolivia. ¿Normal? Absolutamente. Evo es un mago del terror. Sabe crearlo, sabe diseminarlo. Cuando no tienes miedo, criticas. Cuando no estás aterrado, te opones. El secreto reside en inventar el miedo y no hay duda que se lo logra. Ese es el aspecto más repulsivo pero ciertamente efectivo.

El profesor Timur Kuran se refiere a ese temor inventado como un enorme peligro. Nos habla de la “cascada”, cuyo efecto evidente es el desborde violento del odio de modo repentino, aún entre seres humanos que se llevaban bien. En esos contextos, la realidad se etinifica. Si te definías como atigrado, bailarín o biólogo, hoy lo haces como aimara. Y al etnificarse esta realidad, se parapeta en dos inconmensurables bloques: el de “ellos” y el de “nosotros”. Evo, nuestro magno ex presidente, es un fantástico creador de este invento y aunque en Bolivia convivan ese ejjas o movimas, aimaras urbanos del distrito 7 de El Alto, quechuas migrantes que residen en los barrios nuevos de Santa Cruz u otras porciones aimaras/quechuas en los rincones de Tarija, el mundo ya solo admite esta doble presencia: la de quienes nos matan y la de quienes mueren. Su colega Sudhir Kakar corrobora esta visión advirtiendo que la milenaria y, sobre todo, pacífica coexistencia entre musulmanes e hindús puede quebrarse de pronto. ¿Cómo? La presencia de líderes que azuzan los odios es central. Estos líderes generan nuevos conocimientos o lo que se llama “nueva información”, usualmente básica, manipulada y, por ende, errada pero, y el pero acá es gigante, políticamente atractiva. “Nos odian”, afirma Evo.

Da ganas de responder que no, cómo odiaríamos a otros bolivianos solo por su color de piel. Sin embargo, en su derrota, ya fuera de Bolivia, Evo triunfa y los bolivianos nos etnificamos (o nos re-etnificamos) súbitamente. Logramos que nuestras premisas antirracistas se destruyan y aunque el señor es un perdedor, acabe ganando. Evo es el ilustre perdedor que gana. Ese es el peligro, pues aún en su pequeñez actual, el hombre sobresale. Ya lo sabemos: no importa que mueran. Mejor, en realidad necesitamos que mueran. La cascada debe iniciarse y él lo sabe. Y lo que es aún más duro es que ya lejos, en México, su ponzoña se instala e irradia. No debemos permitirlo. No hay duda que se puede. El miedo que destila este caballero debe ser extirpado.

https://www.eldeber.com.bo/157421_evo-el-creador-del-miedo