Antidemocrático – Antidemocratic

Andres Gomez, Pagina Siete:

Canceling the 2/3 is to segregate 45% of the country

If the Movement Toward Socialism (MAS) wants to leave its undemocratic past (2009-2019) and return to being a democratic party and of concertation (2020), why did it annul two thirds of the regulations of Deputies and Senators? You are likely to answer that, in a democracy, the majority (55%) rule. You are partly right, but democracy does not mean tyranny of the majority, but rather respect for the rules of the game, respect for minorities and agreement between social forces with different interests.

The bad experience that Bolivians went through between 2009 and 2019 showed that excess power ends badly. I guess we don’t want to reproduce those bad moments. However, the arbitrary decision of the MAS parliamentarians to use their dying two-thirds to nullify the need for the two-thirds that the new assembly members of the same party no longer had communicates the return of authoritarianism.

The adjustment of 21 articles of the regulations of the chambers of Senators and Deputies from two-thirds to an absolute majority is an undemocratic action because it accommodates the rules of the game to the interests of a party and excludes 45% of the population, who did not vote for the Luis Arce-David Choquehuanca binomial and who mostly live in cities, of decisions on issues that concern 100% of citizens.

What are those issues in which almost half the population will not be able to intervene or decide? Promotion of military and police officers to the rank of generals (institutions with a monopoly on the use of weapons and violence), nomination of ambassadors, challenge of senators and elected deputies, creation of special commissions to investigate (for example, cases of corruption), modification of the agenda, dispensation of procedures for urgent matters, time for discussion of bills, declaration of session reserved to question ministers, among other points.

The change of the rules of the game is not a mere procedure, as some assembly members of the ruling party tried to justify, it is a serious ignorance of four institutions of representative democracy:

Effective participation.

The equality of vote.

Social control over the public affairs agenda.

The need for consultation.

I go in parts. In terms of the American professor, Robert Alan Dahl, effective participation means that all members of a society should have equal and effective opportunities to make their views on public affairs known to other members. Not only to make known, but to participate in equitable conditions in public decisions.

In a representative democracy, citizens participate in the Legislative Assembly through their representatives. In the recent case, they were elected in the elections of last October 18. The MAS has just excluded them from effective participation in the human affairs that will be discussed hereinafter. Therefore, it also excluded the voters who opted for Comunidad Ciudadana and Creemos (mostly urban middle classes). The two-thirds rule had been wisely included in the debate regulations in Senators and Deputies, precisely to avoid a segregation of this type.

Consequently, if 45% of the Bolivian population was marginalized from decisions on important public affairs, the vote of this percentage does not have the same value as the vote of the people who opted for the MAS. Then, democracy ceases to be polyarchic and falls again, in the hands of a single party. Not even in a party, but in the power of an elite.

In representative democracy, which establishes social control over the agenda, Dahl says, members must have the exclusive opportunity to decide how and, if they choose, what issues should be put on the agenda. With the cancellation of the two thirds, only the MAS will control the agenda that will be discussed and decided in the first power of the State. The social, political and economic issues that interest almost half of the remaining population can be ignored.

Ultimately, the MAS elite does not believe in democracy. If they believed, they would not have annulled the rule that forces them to agree, then, they arrange with the different, not with your equal or with oneself. The masista elite wants to once again have a monopoly on the decisions that were fixed in the altered regulations. This tricky action denies the metaphor of Vice President David Choquehuanca: “The condor takes flight only when its right wing is in perfect balance with its left wing.”

If the masismo does not replace the two thirds, Bolivia will not take off because it will lack a wing of democracy; and the elite of that party will have returned the country to the recent undemocratic past.

Andrés Gómez Vela is a journalist.

Anular los 2/3 es segregar al 45% del país

Si el Movimiento Al Socialismo (MAS) quiere dejar su pasado antidemocrático (2009-2019) y volver a ser un partido democrático y de concertación (2020), ¿por qué anuló los dos tercios de los reglamentos de Diputados y Senadores? Es probable que respondas que, en democracia, la mayoría (55%) manda. Tienes razón en parte, pero democracia no quiere decir tiranía de la mayoría, sino respeto a las reglas de juego, respeto a las minorías y concertación entre fuerzas sociales con intereses diferentes.

La mala experiencia que vivimos los bolivianos entre 2009 y 2019 demostró que el exceso de poder termina mal. Imagino que no queremos reproducir esos malos momentos. Sin embargo, la arbitraria decisión de los parlamentarios del MAS de usar sus dos tercios agonizantes para anular la necesidad de los dos tercios que ya no tenían los nuevos asambleístas del mismo partido comunica el retorno del autoritarismo. 

El ajuste de 21 artículos del reglamento de las cámaras de Senadores y Diputados de dos tercios a mayoría absoluta es una acción antidemocrática porque acomoda las reglas de juego a los intereses de un partido y excluye al 45% de la población, que no votó por el binomio Luis Arce-David Choquehuanca y que en su mayoría vive en las ciudades, de las decisiones sobre temas que incumben al 100% de los ciudadanos.

¿Cuáles son esos temas en los cuáles casi la mitad de la población no podrá intervenir ni decidir? Ascenso de militares y policías al grado de generales (las instituciones con monopolio en el uso de armas y la violencia), nominación de embajadores, impugnación de senadores y diputados electos, creación de comisiones especiales para investigar (por ejemplo, casos de corrupción), modificación del orden del día, dispensación de trámite para temas urgentes, tiempo de discusión de los proyectos de ley, declaración de sesión reservada para interpelar a ministros, entre otros puntos.

El cambio de las reglas de juego no es un mero trámite, como intentaron justificar algunos asambleístas del oficialismo, es un grave desconocimiento a cuatro instituciones de la democracia representativa:

La participación efectiva.

La igualdad de voto.

El control social sobre la agenda de temas públicos.

La necesidad de concertación.

Voy por partes. En términos del profesor estadounidense, Robert Alan Dahl, la participación efectiva quiere decir que todos los miembros de una sociedad deben tener oportunidades iguales y efectivas para hacer que sus puntos de vista sobre los asuntos públicos sean conocidos por los otros miembros. No sólo hacer conocer, sino participar en condiciones equitativas en las decisiones públicas. 

En una democracia representativa, los ciudadanos participan en la Asamblea Legislativa a través de sus representantes. En el caso reciente, éstos fueron elegidos en los comicios del pasado 18 de octubre. El MAS acaba de excluirlos de la participación efectiva en los asuntos humanos que se tratarán de aquí en adelante. Por tanto, también excluyó a los electores que optaron por Comunidad Ciudadana y Creemos (clases medias citadinas en su mayoría). La regla de los dos tercios había sido incluida sabiamente en los reglamentos de debates en Senadores y Diputados, precisamente, para evitar una segregación de este tipo. 

En consecuencia, si el 45% de la población boliviana fue marginado de las decisiones sobre asuntos públicos importantes, el voto de este porcentaje no tiene el mismo valor que el voto de las personas que optaron por el MAS. Entonces, la democracia deja de ser poliárquica y cae otra vez, en manos de un solo partido. Ni siquiera en un partido, sino en poder de una élite.

En la democracia representativa, que establece el control social sobre la agenda, dice Dahl, los miembros deben tener la oportunidad exclusiva de decidir cómo y, si así lo eligen, qué asuntos deben ser incorporados a la agenda. Con la anulación de los dos tercios, sólo el MAS controlará la agenda que se discutirá y decidirá en el primer poder del Estado. Los temas sociales, políticos y económicos que interesan a casi la mitad de la población restante pueden ser ignorados.

En definitiva, la élite del MAS no cree en la democracia. Si creyera, no hubiera anulado la regla que lo obliga a concertar, pues, se concerta con el diferente, no con el igual o con uno mismo. La élite masista quiere tener otra vez el monopolio en las decisiones que estaban fijadas en los reglamentos alterados. Esta acción tramposa niega la metáfora del vicepresidente David Choquehuanca: “El cóndor levanta vuelo solo cuando su ala derecha está en perfecto equilibrio con su ala izquierda”.

Si el masismo no repone los dos tercios, Bolivia no levantará vuelo porque le faltará un ala de la democracia; y la élite de ese partido habrá devuelto al país al reciente pasado antidemocrático.

Andrés Gómez Vela es periodista.

https://www.paginasiete.bo/opinion/andres-gomez-vela/2020/11/15/anular-los-23-es-segregar-al-45-del-pais-274932.html

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