Daily Archives: November 20, 2020

Destino incierto – Uncertain fate

Renzo Abruzzese, Página Siete:

Our future destiny

The departure of Evo Morales was ultimately due to a general popular uprising, in which the emergence of the middle classes was followed by all sectors of Bolivian society. This was not a time when disgust with the MAS authoritarian style had reached its highest level; in reality, Bolivia was experiencing the implosion of an original-peasant project that the MAS instrumentalized in the almost exclusive role of two central characters: Evo and Álvaro. The first, under the aegis of an inordinate egocentricity, and, the second, under the specter of a theorizing, which by not detaching itself from the parameters of the old Marxist left, ended up condemning the multicultural project to failure.

The project of a multinational society collapsed when Evo and his Vice President prioritized their own personal political possibilities and aspirations. Priorities that went through allying with the national bourgeoisie and the utilitarian instrumentalization of social movements. The first was the one that achieved the greatest advantages; the second ended up as acolytes, with no other project than to use power as much as possible. The result was disastrous: patronage, prebendalism and corruption.

The possibility of building a plural and integrated society was hijacked by the ambition of two leaders who dragged the social forces that had formed in decades to a corporate scheme and a deceptive discourse under ethnocentric paraphernalia. Someone said, with absolute reason, that MAS and Evo were experts in selling us illusions; Well, the illusion of an ethnically, racially, politically and culturally integrated country went to waste.

The transition after the collapse of the Masismo became a kind of interregnum without a historical course. Neither had a project nor should it have. The sudden presidential nomination of Añez was therefore a colossal error. The transition became a leap into the void.

What is left now? Uncertain possibilities. Uncertainty. A MAS whose project was raffled off. A middle class that with the opposition division finds itself orphaned and will bet on anyone who gives it certainty, even the MAS. A Carlos Mesa who is finding it increasingly difficult to capture rural sectors, and an Evo Morales who knows that the only possibility he has to reposition his political project is by radicalizing it in the Cuban or Venezuelan way. It also knows that this would be a titanic mission, as it faces a renewed civil society ready to fight.

In the confusing horizon that is looming we find a civil society that has crystallized the idea of a liberal democracy that is no longer willing to allow experiments. A peasantry that survives the pendulum of Evista radicalism or long-term integration, and a national bourgeoisie that will bet on the highest bidder. Any of the social forces that the immediate past evokes is doomed to failure, which implies that all national historical projects, from the revolutionary nationalist of the MNR to the plurinational of the MAS, are exhausted. Ultimately, beyond the forms, the problem is that we have lost a historical vision and we have no replacement project.

We witness a moment when Bolivia has a government that cannot do what it has already done, an opposition that does not know what to do, and a caudillo that, having at least a third of social power, can only radicalize in a suicidal maneuver that furthermore, no one would allow it (unless it is in the most violent and repressive way possible).

Probably, because of all this, a climate is perceived in the environment that suggests that we are going through a period from which a better Bolivia or a worse Bolivia may emerge. The serious thing is that neither for one nor for the other we have the slightest certainty, nor the right leader, and even less the ideology that rebuilds a nation devastated by its own mistakes.

Renzo Abruzzese is a sociologist.

Nuestro destino futuro

La salida de Evo Morales obedeció, en última instancia, a un alzamiento popular generalizado, en el que a la emergencia de las clases medias, le siguieron todos los sectores de la sociedad boliviana. No se trataba de un momento en que el hastío por el estilo autoritario del MAS había alcanzado su máximo nivel; en realidad, Bolivia vivía la implosión de un proyecto originario-campesino que el MAS instrumentalizó en función casi exclusiva de dos personajes centrales: Evo y Álvaro. El primero, bajo la égida de un egocentrismo desmedido, y, el segundo, bajo el espectro de una teorización, que al no desprenderse de los parámetros de la vieja izquierda marxista, terminó condenando al fracaso el proyecto pluricultural.

El proyecto de una sociedad plurinacional se quebró cuando Evo y su Vicepresidente priorizaron sus propias posibilidades y aspiraciones políticas personales. Prioridades que pasaban por aliarse con la burguesía nacional y la instrumentalización utilitaria de los movimientos sociales. El primero fue el que mayores ventajas logró, los segundos terminaron en condición de acólitos, sin más proyecto que usufructuar del poder lo más posible. El resultado fue desastroso: clientelismo, prebendalismo y corrupción.

La posibilidad de construir una sociedad plural e integrada fue secuestrada por la ambición de dos líderes que arrastraron las fuerzas sociales que se habían formado en décadas a un esquema corporativo y un discurso engañoso bajo una parafernalia etnocéntrica. Alguien dijo, con absoluta razón, que el MAS y Evo eran expertos en vendernos ilusiones; pues bien, la ilusión de un país étnica, racial, política y culturalmente integrado se fue al tacho.

La transición después del colapso del masismo devino en una suerte de interregno sin derrotero histórico. Ni tuvo proyecto ni debía tenerlo. La súbita postulación presidencial de Añez fue por ello un error de dimensiones colosales. La transición se transformó en un salto al vacío.

¿Qué queda ahora? Posibilidades inciertas. Incertidumbre. Un MAS cuyo proyecto fue rifado. Una clase media que con la división de la oposición se encuentra huérfana y apostará a cualquiera que le dé certezas, así sea el MAS. Un Carlos Mesa al que cada vez se le hace más difícil capturar sectores rurales, y un Evo Morales que sabe que la única posibilidad que tiene de reposicionar su proyecto político es radicalizándolo a la cubana o venezolana. También sabe que esto sería una misión titánica, pues tiene en frente una sociedad civil renovada y dispuesta a dar batalla.

En el confuso horizonte que se vislumbra encontramos una sociedad civil que ha cristalizado la idea de una democracia liberal que ya no está dispuesta a permitir experimentos. Un campesinado que sobrevive el péndulo del radicalismo evista o la integración a largo plazo, y una burguesía nacional que apostará por el mejor postor. Cualquiera de las fuerzas sociales que evoque el pasado inmediato está condenada al fracaso, lo que implica que todos los proyectos históricos nacionales, desde el nacionalista revolucionario del MNR, hasta el plurinacional del MAS, están agotados. En el fondo, más allá de las formas, el problema es que hemos perdido una visión histórica y no tenemos proyecto de reposición.

Presenciamos un momento en que Bolivia tiene un gobierno que no puede hacer lo que ya hizo, una oposición que no sabe que tiene que hacer, y un caudillo que, teniendo al menos un tercio del poder social, sólo puede radicalizarse en una maniobra suicida que, además, nadie se lo permitiría (a no ser que sea de la forma más violenta y represiva posible).

Probablemente, por todo esto, se percibe en el ambiente un clima que sugiere que estamos atravesando un periodo del que puede salir una Bolivia mejor o una Bolivia peor. Lo grave es que ni para uno ni para otro tenemos la más mínima certeza, tampoco el líder adecuado, y menos el ideario que reconstruya una nación devastada por sus propios errores.

Renzo Abruzzese es sociólogo.

https://www.paginasiete.bo/opinion/renzo-abruzzese/2020/11/17/nuestro-destino-futuro-275097.html