Daily Archives: November 14, 2020

Retoma – Resumption

Editorial, Pagina Siete:

Violations in the resumption of power

The MAS won the elections with 55% of the votes and would have no need to regain power in a hostile and violent manner. Memorandums would have been enough to remove the officials who worked in the government of Jeanine Añez. In spite of it, ‘politically’-driven-job-pushing is an endemic disease of our democracy, part of our still precarious political culture.

But no. The unmistakable hallmark of the MAS is the outrage, the virulence, the abuse, the disrespect for the rules and the institutions, and this is how its militants act in their attempt to retake the offices and also the union headquarters.

The former officials of the government of Evo Morales believe themselves owners of the jobs and that is why, before the new ministers even arrive, they went to public offices to harass the officials of the Añez government and even other remnants of the previous MAS regime, and to demand that they vacate their desks, accusing them of being coup plotters, fascists or traitors.

Apparently, what is at the bottom of these outrages is not a struggle with the Añista (Añez) officials, but with the masistas of other sides; for this reason, some rush to take over the offices to stop the others from arriving.

Institutional weakness has always been one of Bolivia’s ills. But, without a doubt, it was the government of Evo Morales that stood out in his desire to destroy the little institutionality of the country.

There are no officials in Bolivia elected on merit who remain beyond a government or who survive, at least, a change of minister. Every new authority that comes to power does so with its collaborators, regardless of whether they are prepared or not.

During the Morales government, the most important requirement to access state positions was the endorsement of a union, which does not guarantee suitability for the position, but does guarantee loyalty to the government and the party.

And once inside, the official was also subjected to the exaction of his salary to pay campaign activities and other expenses that are not contemplated in the law. But not only that, but he had to nurture masista events in different parts of the country to show support for the party leader.

This patrimonial vision of the State, in favor of a party and its social sectors, apparently has not changed, since as soon as the results were known, the old employees ran to take, by assault, what they consider those jobs to be of their property.

It must be emphasized that this conduct is not only characteristic of the MAS, but also during the Añez government there were job massacres, officials who fled for fear of being arrested, destruction of documentation, the siege of institutions and a forced change of officials who responded to the new authorities.

These days, in parallel there was also the retaking of union headquarters amid acts of violence that qualify as crimes and that would have to be prosecuted by justice. But, as we know that justice also changed color on October 18, where there is little to hope for in this area.

The Fejuve office in La Paz was violated by MAS groups that respond to former leader Jesús Vera, who was imprisoned accused of burning the PumaKatari buses during the events of November last year.

The scenes that were seen are dramatic: the people had to escape through a window that overlooks the Choqueyapu river and, having nowhere to support themselves, they fell into the abyss, causing injuries in their attempt to save their lives.

There were also clashes in the attempt to retake the Adepcoca headquarters by the masista leaders, who want to regain control of that entity that is managed by the group of Franclin Gutiérrez, who was imprisoned during the MAS government and who was released in the Añez government.

All these actions go against the current of the reconciliation speech issued by Vice President David Choquehuanca, during his inauguration. Precisely for this reason and if this Government wants to differentiate itself from the abuses committed by the MAS of Evo Morales, the new leaders or their ministers should give a strong message condemning these actions, calling for respecting the institutionality and making a transfer of power in an orderly and peaceful manner.

Atropellos en la retoma del poder

El MAS ganó las elecciones con el 55% de los votos y no tendría necesidad de retomar el poder de manera hostil y violenta. Con memorandos hubiera sido suficiente para remover a los funcionarios que trabajaron en el gobierno de Jeanine Añez. Mal que nos pese, el peguismo es una enfermedad  endémica de nuestra democracia, parte de nuestra aún precaria cultura política.

Pero no. El sello inconfundible del MAS es el atropello, la virulencia, el abuso, el irrespeto a las normas y a la institucionalidad, y así es como actúan sus militantes en su intento de retomar las oficinas y también las sedes sindicales.

Los antiguos funcionarios del gobierno de Evo Morales se creen dueños de los puestos de trabajo y por eso, antes de que lleguen siquiera los nuevos ministros, concurrieron a las oficinas públicas a hostigar a los funcionarios del gobierno de Añez e incluso a otros remanentes del anterior régimen del MAS, y a exigirles que desalojen sus escritorios, acusándolos de golpistas, fascistas o traidores.

Al parecer, lo que está en el fondo de estos atropellos no es una pugna con los funcionarios añistas, sino con los masistas de otros bandos; por eso, los unos se apresuran a tomar las oficinas para frenar la llegada de los otros.

La debilidad institucional es uno de los males de Bolivia, desde siempre. Pero, sin duda, fue el gobierno de Evo Morales que sobresalió en su afán de destruir la poca institucionalidad del país.

No existen en Bolivia funcionarios elegidos por méritos que se mantengan más allá de un gobierno o que sobrevivan, al menos, a un cambio de ministro. Toda nueva autoridad que entra al poder lo hace con sus colaboradores, sin importar si están o no preparados.

Durante el gobierno de Morales, el requisito más importante para acceder a los puestos del Estado era el aval de algún sindicato, lo cual no garantiza idoneidad para el cargo, pero sí lealtad al Gobierno y al partido.

Y una vez adentro, el funcionario era, además, sometido a la exacción de su salario para pagar actividades de campaña y otros gastos que no están contemplados en la ley. Pero no sólo eso, sino que tenía que nutrir actos multitudinarios en diferentes partes del país para mostrar apoyo al caudillo del partido.

Esta visión patrimonial del Estado, en favor de un partido y de sus sectores sociales, por lo visto no ha cambiado, pues apenas conocidos los resultados, los viejos empleados corrieron a tomar por asalto lo que consideran puestos de trabajo de su propiedad.

Hay que recalcar que esta conducta no es característica únicamente del MAS, sino que también durante el gobierno de Añez hubo masacres blancas, funcionarios que salieron huyendo por temor a ser detenidos, destrucción de documentación, cerco a instituciones y un cambio forzado de funcionarios que respondían a las nuevas autoridades.

Estos días, en paralelo también se produjo la retoma de sedes sindicales en medio de hechos de violencia que califican como delitos y que tendrían que ser juzgados por la justicia. Pero, como sabemos que la justicia también cambió de color el 18 de octubre, hay poco que esperar en este ámbito.

La oficina de la Fejuve de La Paz fue violentada por grupos del MAS que responden al exdirigente Jesús Vera, que estuvo preso acusado de la quema de los buses PumaKatari durante los sucesos de noviembre del año pasado.

Las escenas que se vieron son dramáticas: las personas tuvieron que escapar por una ventana que da al río Choqueyapu y al no tener de dónde sostenerse iban cayendo al vacío, causándose heridas en su intento de salvar la vida.

También hubo enfrentamientos en el intento de retoma de la sede de Adepcoca por parte de los dirigentes masistas, que quieren recuperar el control de esa entidad que está manejada por el grupo de Franclin Gutiérrez, quien estuvo preso durante el gobierno del MAS y que fue liberado en la gestión de Añez.

Todas estas acciones van a contraflecha del discurso de reconciliación emitido por el vicepresidente David Choquehuanca, durante su posesión. Precisamente por eso y si este Gobierno quiere diferenciarse de los abusos cometidos por el MAS de Evo Morales, los nuevos mandatarios o sus ministros deberían dar un mensaje contundente condenando estas acciones, llamando a respetar la institucionalidad y   hacer un traspaso del poder de forma ordenada y pacífica.

https://www.paginasiete.bo/opinion/editorial/2020/11/12/atropellos-en-la-retoma-del-poder-274607.html