Daily Archives: November 8, 2020

Luis Arce no tendrá «luna de miel» – Luis Arce will not have a “honeymoon”

Raúl Peñaranda, Página Siete:

All presidents usually have what is called a “honeymoon,” a period of popularity and calm immediately after the new government takes office. That happens all over the world and, of course, it has also happened in Bolivia. As the months go by, governments face obstacles and problems and must start managing the crisis, not managing it. This is how politics works in democratic regimes.

In Bolivia Luis Arce will not have that “honeymoon.” Before even being inaugurated, his government faces stiff opposition and massive mobilizations in several cities, especially in Cochabamba and Santa Cruz, although protests have also been registered in La Paz and other cities. These are people who aspired that, finally, after 14 years in power, the MAS would leave the government for at least a full term. Those hopes were thrown into the air after the recent elections, which gave Evo Morales’ party, without fraud, 55% of the vote.

How then, in the face of such a loose result, do these protests occur? This is due, in my understanding, to the fact that, together with the broad triumph at the national level of the MAS, there is a broad rejection against that party in almost all the capital cities of the department. Bolivia is, finally, a divided country, with 45% of the votes cast against the MAS.

Furthermore, in various sectors the spirit of protest so strongly fanned against Evo Morales and his party at the end of last year persists. That energy is still alive and, it seems, will not fade easily. As we say, it is rare to see an elected president face problems before even being inaugurated. It is possible to foresee that these protests, especially those that take place in Santa Cruz, will continue more or less indefinitely, as part of the “new normal.” A similar situation occurred in 2008, but then the MAS was just beginning its electoral cycle and had more popularity and legitimacy than now and therefore was able to placate them for more than a decade. Then, the shady deal of the Hotel Las Américas ended up dismantling the Santa Cruz leadership. It does not seem possible that the MAS will once again pull out something equivalent to that plot.

This anti-masista citizenry that is mobilized in the streets represents a new phenomenon. Before, “the street,” that is, the capacity for citizen mobilization, was exclusively in the hands of the MAS. Now there is “another street,” that of the urban middle classes, which seeks to limit the party’s ability to maneuver. The decision to change the norm in the Legislative so that decisions are no longer taken by two thirds has helped to activate the protests.

The MAS demonstrated with this action that it continues to be the political force prone to deception, to devious action, to cheating. Its own boss, the coca grower leader, admitted this when he announced that he would run for a third term when he could not legally and because, in addition, he had given his word that he would not do so. Well, Morales has no word.

This “new street,” as we say, is a factor that began, first timidly, after Morales’ refusal to accept the result of February 21, 2016. And it was consolidated in the three weeks after the October 2019 elections, producing demonstrations of such magnitude and importance that they forced the former president first to resign and then to flee abroad.

That presence may be part of the new normal, which could be overcrowded with each attempt by the future government of Luis Arce to violate the country’s democratic rights (such as the one that ended with the requirement of two-thirds in the Legislature). The imminent return of Morales, for example, will be another moment of tension and protests, for and against. The former president could find himself in the bad situation of having to face boos and problems every time he leaves the comfort zone that the Chapare and some other Masista enclaves give him. Nothing flattering for someone who believes that Bolivia is his farm.

Raúl Peñaranda U. is a journalist.

Todos los presidentes suelen tener lo que se llama “luna de miel”, un período de popularidad y calma inmediatamente después de la posesión del nuevo gobierno. Eso ocurre en todo el mundo y también, por supuesto, ha sucedido en Bolivia. Con el paso de los meses, los gobiernos enfrentan obstáculos y problemas y deben empezar a administrar la crisis, no la gestión. Así funciona la política en regímenes democráticos.

En Bolivia Luis Arce no tendrá esa “luna de miel”. Antes aún de ser posesionado, su gobierno enfrenta una dura oposición y masivas movilizaciones en varias ciudades, especialmente en Cochabamba y Santa Cruz, aunque también se han registrado protestas en La Paz y otras urbes. Se trata de personas que aspiraban a que, finalmente, tras 14 años en el poder, el MAS saliera del gobierno por lo menos por un período completo. Esas esperanzas saltaron por los aires tras las recientes elecciones, que le dieron al partido de Evo Morales, sin fraude, el 55% de los votos.

¿Cómo entonces, ante un resultado tan holgado, se producen estas protestas? Ello se debe, a mi entender, a que junto al amplio triunfo a nivel nacional del MAS se registra un amplio rechazo contra ese partido en casi todas las ciudades capitales de departamento. Bolivia es, finalmente, un país dividido, con 45% de los votos emitidos contra el MAS.

Además de ello, en diversos sectores persiste el ánimo de protesta tan fuertemente avivado contra Evo Morales y su partido a fines del año pasado. Esa energía sigue viva y, según parece, no amainará con facilidad. Como decimos, es raro ver que un mandatario electo enfrente problemas antes aún de ser posesionado. Es posible prever que estas protestas, sobre todo las que se realizan en Santa Cruz, se mantengan de manera más o menos indefinida, como parte de la “nueva normalidad”. Una situación similar se dio en 2008, pero entonces el MAS recién estaba empezando su ciclo electoral y tenía más popularidad y legitimidad que ahora y por ello pudo aplacarlas por más de una década. Luego, la componenda del Hotel Las Américas terminó por desarticular a la dirigencia cruceña. No parece posible que el MAS saque de la manga otra vez algo equivalente a esa tramoya.

Esa ciudadanía antimasista que se moviliza en las calles representa un fenómeno nuevo. Antes “la calle”, es decir la capacidad de movilización ciudadana, estaba exclusivamente en manos del MAS. Ahora existe “otra calle”, la de las clases medias urbanas, que busca ponerle límites a la capacidad de maniobra de ese partido. La decisión de cambiar la norma en el Legislativo para que las decisiones ya no se tomen por dos tercios ha ayudado a activar las protestas.

El MAS demostró con esa acción que sigue siendo la fuerza política proclive al engaño, a la acción artera, a hacer trampa. Su propio jefe, el líder cocalero, lo admitió así cuando anunció que postularía a un tercer mandato cuando legalmente no podía y porque, además, había dado su palabra de que no lo haría. Bueno, Morales no tiene palabra.

Esa “nueva calle”, como decimos, es un factor que se inició, primero tímidamente, tras la negativa de Morales de aceptar el resultado del 21 de febrero de 2016. Y se consolidó en las tres semanas posteriores a las elecciones de octubre de 2019, produciéndose manifestaciones de tal magnitud e importancia que forzaron al expresidente primero a renunciar y luego a fugar al exterior.

Esa presencia tal vez sea parte de la nueva normalidad, que podría ser masificada con cada intento del futuro gobierno de Luis Arce de violentar los derechos democráticos del país (como el que terminó con el requisito de los dos tercios en el Legislativo). El inminente retorno de Morales, por ejemplo, será otro momento de tensionamiento y protestas, a favor y en contra. El expresidente podría verse en la mala situación de tener que enfrentar abucheos y problemas cada vez que salga de la zona de confort que le da el Chapare y algunos otros enclaves masistas. Nada halagador para alguien que cree que Bolivia es su chacra.

Raúl Peñaranda U. es periodista.

https://www.paginasiete.bo/opinion/raul-penaranda/2020/11/5/luis-arce-no-tendra-luna-de-miel-273856.html

Abecor 11/05/2020