Time of stress and uncertainty | Tiempo de tensión e incertidumbre

Editorial, El Deber:

Luis Fernando Camacho Vaca spent his third night in Chonchocoro, the maximum security prison in La Paz. The appeal to preventive detention is still pending, but nothing good can be expected from the Bolivian justice system, clearly submissive to the instructions of the MAS government.

In a virtual hearing, with a judge who rejected all defense appeals and with faceless accusers, because they did not even enable their computer cameras, Camacho heard the court decision that will undoubtedly mark a transcendental turn in his life and the political future of the country.

Camacho is detained for his assumed participation and leadership in the political crisis of October and November 2019 that Luis Arce, Evo Morales and the leaders and militants of the MAS call a “coup d’état” and that the rest of the citizenry describes as “electoral fraud”.

In the so-called Coup I case, the political circumstances that led Evo Morales to resign from the State Presidency are allegedly investigated. Basically, it is about criminalizing the 21-day citizen mobilization in Santa Cruz and throughout the country that occurred as a result of a dark handling of the general elections of October 18, 2019, irregularities clearly identified in the Electoral Integrity Analysis, carried out by OAS experts who arrived in Bolivia at the request of Morales himself.

Two fundamental historical antecedents are also omitted: 1) the constitutional referendum of February 21, 2016 in which the sovereign rejected the intention of Evo Morales to run for re-election as many times as he wants; and 2) the ominous ruling of the Plurinational Constitutional Court that, in November 2017, authorized Morales to stand for a new election, in open ignorance of the Constitution and the 21F referendum.

Regarding the ruling of the Constitutional Court, it should be noted that the Inter-American Court of Human Rights, in its Advisory Opinion 28/21, establishes that “indefinite presidential re-election does not constitute an autonomous right protected by the American Convention or by the corpus iuris of the law international human rights”. It should also be specified that the advisory opinions of the Inter-American Court are binding on the Bolivian State.

So, it is false that Camacho had the ability to mobilize a country to remove from power a naive ruler who was the victim of a conspiracy. Morales is responsible for the origin and outcome of the events of 2019, but enjoys absolute impunity.

Certainly, judges and prosecutors who follow political orders will omit the historical circumstances of the facts and it is possible that new arrests will take place. But the historical truth of the facts is in the memory of each citizen, and that experience cannot be changed by a judicial account and even less by spurious sentences.

The arrest of the governor of Santa Cruz generates a new climate of tension and uncertainty. It will not be so simple and easy to impose a story and imprison a democratic authority that has been viciously and violently arrested.

A civic strike has been completed and new pressure measures are coming in defense of Camacho and for a due process to which all citizens are entitled. It is time for serenity and temperance. Democracy is built with just rebellion and strength, but without vandalism or crime. A complicated 2023 looms. It is time for Santa Cruz to begin building a new destination.

Luis Fernando Camacho Vaca pasó su tercera noche en Chonchocoro, la cárcel de máxima seguridad en La Paz. Aún está pendiente la apelación a la detención preventiva, pero nada bueno se puede esperar de la justicia boliviana claramente sumisa a las instrucciones del Gobierno del MAS.

En una audiencia virtual, con un juez que rechazó todos los recursos de la defensa y con acusadores sin rostro, porque ni siquiera habilitaron las cámaras de sus computadoras, Camacho escuchó la resolución judicial que, sin duda, marcará un giro trascendental en su vida y el futuro político del país.

Camacho está detenido por su participación y liderazgo asumidos en la crisis política de octubre y noviembre de 2019 que Luis Arce, Evo Morales y los dirigentes y militantes del MAS denominan como “golpe de Estado” y que el resto de la ciudadanía califica como “fraude electoral”.

En el llamado caso Golpe I se investigan, supuestamente, las circunstancias políticas que llevaron a Evo Morales a renunciar a la Presidencia del Estado. Básicamente, se trata de criminalizar la movilización ciudadana de los 21 días en Santa Cruz y en todo el país que se produjo a consecuencia de un oscuro manejo de las elecciones generales del 18 de octubre de 2019, irregularidades claramente identificadas en el Análisis de Integridad Electoral, realizado por expertos de la OEA que llegaron a Bolivia a pedido del propio Morales.

También se omiten dos antecedentes históricos fundamentales: 1) el referendo constitucional del 21 de febrero de 2016 en el que el soberano rechazó la intención de Evo Morales de postularse a la reelección tantas veces como quiera; y 2) el ominoso fallo del Tribunal Constitucional Plurinacional que, en noviembre de 2017, autorizó a Morales a presentarse a una nueva elección, en abierto desconocimiento de la Constitución y del referendo del 21F.

Sobre el fallo del Tribunal Constitucional, es preciso anotar que la Corte Interamericana de Derechos Humanos, en su Opinión Consultiva 28/21, establece que “la reelección presidencial indefinida no constituye un derecho autónomo protegido por la Convención Americana ni por el corpus iuris del derecho internacional de los derechos humanos”. También conviene precisar que las opiniones consultivas de la Corte IDH tienen carácter vinculante para el Estado boliviano.

Entonces, es falso que Camacho tuvo la capacidad de movilizar a un país para sacar del poder a un ingenuo gobernante que fue víctima de una conspiración. Morales tiene responsabilidades en el origen y desenlace de los sucesos de 2019, pero goza de impunidad absoluta.

Ciertamente, jueces y fiscales que siguen órdenes políticas omitirán las circunstancias históricas de los hechos y es posible que se produzcan nuevas detenciones. Pero la verdad histórica de los hechos está en la memoria de cada ciudadano y ciudadana, esa vivencia no podrá ser cambiada por un relato judicial y menos por sentencias espurias.

La detención del gobernador de Santa Cruz genera un nuevo clima de tensión e incertidumbre. No será tan simple y sencillo imponer una historia y encarcelar a una autoridad democrática que ha sido detenida con saña y violencia.

Se ha cumplido un paro cívico y se vienen nuevas medidas de presión en defensa de Camacho y por un debido proceso al que tienen derecho todos los ciudadanos. Es tiempo de serenidad y templanza. La democracia se construye con rebeldía justa y fortaleza, pero sin vandalismo ni delincuencia. Se cierne un complicado 2023. Es tiempo de que Santa Cruz comience a edificar un nuevo destino.

https://eldeber.com.bo/edicion-impresa/tiempo-de-tension-e-incertidumbre_309518

Published by Bolivian Thoughts

Senior managerial experience on sustainable development projects.

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