The meaning of Santa Cruz | El significado de Santa Cruz

Editorial, Los Tiempos:

There is no doubt that Santa Cruz has set the public agenda for the year that has just ended.

In the first place, if it were not for this region, the Government would have imposed a decree for the postponement of the National Population and Housing Census, which was to be carried out on November 16, 2022, without convincing arguments, as are the decisions that characterize the government. of President Luis Arce.

Of course, it will always arouse suspicion to force the postponement of a measure as transcendental for public administration as a census, after announcing, as the Government itself did, that both the cartography and the census form had made considerable progress; at the last minute, the Executive wanted to postpone the vital survey, but it was not convincing and in Santa Cruz this extemporaneous decision was linked to the lack of political will to make the transparent distribution of tax co-participation resources and seats in the Lower House effective; mistrust also extended to the electoral sphere, specifically to the electoral roll, which is considered contaminated, and to the overvaluation of the rural vote over the urban one.

Since Santa Cruz is the region with the highest internal migration and economic growth in the country, it was logical that he considered the census key to receive more resources and, consequently, more seats in the Lower House. These demands, basically, claim a greater specific weight in the political sphere. The staggered protest measures that led to an indefinite strike of 36 days finally managed to get the government to give in to the requests of the region, the promulgation of a law that would establish the commitment to the distribution of resources and seats, before the 2025 elections, and the release of detainees in the protests; in addition, the decision of the council of November 13 to reflect on the future relationship, in the legal and democratic sphere, of Santa Cruz with the State was pending.

It is in this context that the second determining event for Santa Cruz has been registered: the violent kidnapping, as in the repudiated and surpassed stage of the military dictatorships, and subsequent preventive detention for four months in the maximum security prison of Chonchocoro of the governor of Santa Cruz, Luis Fernando Camacho Vaca.

In addition to the violation of his constitutional and conventional rights to due process, Camacho is prosecuted for the crime of terrorism in a non-existent event, an alleged “coup d’état”, when what happened between October and November 2019 was electoral fraud, corroborated by three international reports prepared by experts, promoted by the former president and cocalero leader Evo Morales. Arce also wants to give a sign of strength to the region that has opposed his impositions and perhaps intends to appease internal criticism of the evismo to an alleged “pact with the right.”

The underlying dispute is between a corporatist political current prone to centralism against a region that grants an essential role to private initiative, economically, and to the Constitutional Rule of Law and democracy, politically. To impose itself, the populist state of MAS has begun to repress, but citizen resistance is growing in Santa Cruz. And this is how Bolivia enters 2023, which will be decisive in this deep arm wrestling fight.

No cabe duda que Santa Cruz ha marcado la agenda pública del año que acaba de terminar.

En primer lugar, de no ser por esta región el Gobierno habría impuesto un decreto para la postergación del Censo Nacional de Población y Vivienda, que debía realizarse el 16 de noviembre de 2022, sin argumentos convincentes, como suelen ser las decisiones que caracterizan al gobierno del presidente Luis Arce.

Por supuesto, siempre despertará suspicacia forzar la postergación de una medida tan trascendental para la gestión pública como un censo, después de anunciar, como lo hizo el propio Gobierno, que tanto la cartografía como la boleta censal tenían un considerable avance; a última hora, el Ejecutivo quiso diferir la vital encuesta, pero no fue convincente y en Santa Cruz se vinculó esa extemporánea decisión a la ausencia de voluntad política para efectivizar la distribución transparente de recursos de coparticipación tributaria y de escaños en la Cámara Baja; la desconfianza, además, se extendió al ámbito electoral, específicamente al padrón que se considera contaminado y a la sobrevaloración del voto rural ante el urbano.

Al ser Santa Cruz la región de mayor migración interna y crecimiento económico en el país, era lógico que considerara clave el censo para recibir más recursos y, en consecuencia, más escaños en la Cámara Baja. Estas demandas, en el fondo, reclaman un mayor peso específico en el ámbito político. Las medidas de protesta escalonadas que derivaron en un paro indefinido de 36 días finalmente lograron que el Gobierno cediera a los pedidos de la región, la promulgación de una ley que fijara el compromiso del reparto de recursos y de escaños, antes de las elecciones de 2025, y la liberación de detenidos en las protestas; quedó pendiente, además, la decisión del cabildo del 13 de noviembre de reflexionar sobre la futura relación, en el ámbito legal y democrático, de Santa Cruz con el Estado.

Es en este contexto que se ha registrado el segundo hecho determinante para Santa Cruz: el violento secuestro, como en la repudiada y superada etapa de las dictaduras militares, y posterior detención preventiva por cuatro meses en el penal de máxima seguridad de Chonchocoro del gobernador de Santa Cruz, Luis Fernando Camacho Vaca.

Además de la vulneración de sus derechos constitucionales y convencionales a un debido proceso, Camacho es procesado por el delito de terrorismo en un hecho inexistente, un supuesto “golpe de Estado”, cuando lo que ocurrió entre octubre y noviembre de 2019 fue un fraude electoral, corroborado por tres informes internacionales elaborados por expertos, impulsado por el expresidente y dirigente cocalero Evo Morales. Arce, además, quiere dar una señal de fuerza sobre la región que se ha opuesto a sus imposiciones y acaso pretende aplacar las críticas internas del evismo a un presunto “pacto con la derecha”.  

La disputa de fondo es entre una corriente política corporativista y proclive al centralismo frente a una región que otorga un rol esencial a la iniciativa privada, en lo económico, y al Estado Constitucional de Derecho y a la democracia, en lo político. Para imponerse, el Estado populista del masismo ha comenzado a reprimir, pero la resistencia ciudadana crece en Santa Cruz. Y así es como Bolivia ingresa a 2023, que será determinante en esta pulseta de fondo.

https://www.lostiempos.com/actualidad/opinion/20230101/editorial/significado-santa-cruz

Published by Bolivian Thoughts

Senior managerial experience on sustainable development projects.

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