Pilcomayo in peril | Pilcomayo en peligro

Editorial, Página Siete:

Stop killing the Pilcomayo

It is not new that the waste from Potosi mining, especially that practiced by cooperative members without any control or ecological awareness, is contaminating the Pilcomayo River, a source of life and food that runs through no more and no less than three countries: Bolivia , Argentina and Paraguay. What is new is that the tailings dam of one of those mining companies (paradoxically called Aguas Dulces) has recently broken, that the sediments have ended up in the tributaries of the Pilcomayo, and that no one in the country shouts to heaven for that.

At first sight of those who traveled through the affected rivers, the waters had taken on a lead and brown color and gave off a bad smell, but until now the Government has not released serious studies to evaluate the real impact of the contamination, nor has it launched major operations to remove waste from the banks of tributaries, except for the insufficient efforts that the Ministry of the Environment and the Potosí Governor’s Office say they have made.

In the case of Potosí, the waters are used to irrigate the plantations; in Chuquisaca, for human consumption and for agriculture; while, in Tarija, the Pilcomayo River provides fish for the indigenous communities of the area and for the cities of the country. But, the voice of alarm has come, with more force from Argentina, where its inhabitants have been prohibited from consuming the water of the Pilcomayo, bathing or eating fish from that river.

According to the Government, the breakage of the dam, which occurred on July 23, has caused the spillage of 13,000 tons of waste in the Pilcomayo, but that this waste has not reached Tarija or Chuquisaca and has remained in Potosí, at least for now. However, the Government of Tarija has indicated that five metals have been detected in the course of the river, for which there is concern in the surrounding populations.

Despite the evidence of irresponsible management of mining waste, the Potosí Government has withdrawn a criminal complaint that it had filed against the president of the Federation of Mining Cooperatives of Potosí, Édgar Huallpa, although the case continues because the complaint also was made by other institutions.

In the face of this environmental disaster, some tasks are urgent: carry out serious studies on the contamination at various points along the course of the river, carry out a plan to clean up the tributaries and Pilcomayo itself, inform the affected populations of the risks that these waters entail, punish those responsible and, most importantly, deal with a strategic plan so that mining stops killing the Pilcomayo.

Dejen de matar al Pilcomayo

No es una novedad que los residuos de la minería potosina, sobre todo la que practican los cooperativistas sin ningún control ni conciencia ecológica, está contaminando el Río Pilcomayo, una fuente de vida y alimento que recorre nada más y nada menos que tres países: Bolivia, Argentina y Paraguay. Lo que sí es novedad es que recientemente se haya roto el dique de colas de una de esas empresas mineras (paradójicamente denominada Aguas Dulces), que los sedimentos hayan ido a parar a los afluentes del Pilcomayo, y que en el país nadie ponga el grito al cielo por eso.

A simple vista de quienes recorrieron los ríos afectados, las aguas habían adoptado el color plomo y marrón y despedían un mal olor, pero hasta ahora el Gobierno no ha dado conocer estudios serios para evaluar el impacto real de la contaminación, ni ha puesto en marcha grandes operativos para retirar los residuos de las márgenes de los afluentes, excepto por los esfuerzos insuficientes que dicen estar realizado el Ministerio de Medio Ambiente y la Gobernación de Potosí.

En el caso de Potosí, las aguas se usan para regar las plantaciones; en Chuquisaca, para el consumo humano y para la agricultura; mientras que, en Tarija, el río Pilcomayo provee pescado para las comunidades indígenas de la zona y para las ciudades del país. Pero, la voz de alarma ha llegado, con más fuerza desde Argentina, donde han prohibido a sus habitantes consumir el agua del Pilcomayo, bañarse o comer pescado de ese río.

Según el Gobierno, la rotura del dique, ocurrida el 23 de julio, ha causado el derrame de 13 mil toneladas de desechos en el Pilcomayo, pero que estos residuos no han llegado a Tarija ni a Chuquisaca y que se han quedado en Potosí, al menos por ahora. Sin embargo, la Gobernación de Tarija ha señalado que se han detectado cinco metales en el curso del río, por lo que existe preocupación en las poblaciones aledañas.

Pese a las evidencias de un manejo poco responsable de los residuos mineros, la Gobernación de Potosí ha retirado una denuncia penal que había planteado en contra del presidente de la Federación de Cooperativas Mineras de Potosí, Édgar Huallpa, aunque el caso continúa porque la denuncia también fue hecha por otras instituciones.

Frente a este desastre ambiental, urgen algunas tareas: hacer estudios serios sobre la contaminación en diversos puntos del curso del río, ejecutar un plan de limpieza de los afluentes y del mismo Pilcomayo, informar a las poblaciones afectadas de los riesgos que conllevan estas aguas, sancionar a los responsables y, lo más importante, encarar un plan estratégico para que la minería deje de matar al Pilcomayo.

https://www.paginasiete.bo/opinion/editorial/dejen-de-matar-al-pilcomayo-NA3561096

Published by Bolivian Thoughts

Senior managerial experience on sustainable development projects.

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