Illegal mining, absent state | Minería ilegal, Estado ausente

Editorial, El Deber:

In the south of the Madidi National Park, in the municipality of Apolo in the department of La Paz, community members and illegal miners shoot each other, burn houses, kidnappings take place and the State makes its complete absence shine there.

On Tuesday of this week there was a confrontation that left eight gunshot wounded at the scene; 20 houses were burned and two people were kidnapped, because dozens of illegal mining companies operate in that area that come to exploit gold and establish themselves as powerful armed groups that go over local authorities, sow violence and there is no authority to stop them. .

They establish something like small states within the Bolivian state and no one but them rules them.

In the country there is a Mining Administrative Jurisdictional Authority (AJAM), responsible, as its name indicates, for regulating and controlling mining activity in the country, but its presence in remote places such as Apolo is null; It does not directly exist and does not even carry out sporadic inspections in the area.

The mining companies that settle there are illegal, work clandestinely, destroy the balance of the ecosystems of national parks, such as Madidi, and in many cases involve nearby communities in alliances that they later use for their defense.

There are also state institutions such as the National Service for Protected Areas (Sernap), the Ministry of Mining and the Ministry of Government that also disregard the chain of illegalities that accompanies the illegal extractive activity in that region.

The deputy governor of the Franz Tamayo province, Genoveva Espinoza, denounced in statements to EL DEBER that illegal companies hide behind communities by forming unrecognized cooperatives and that she cannot carry out her inspection work because when she has tried to do so she has suffered threats and intimidation by leaders allied with illegality.

She even denounced that since last February she reported the transfer of heavy machinery for mining purposes in the community of Azariamas and the Tuichi River. A month later, community members from a nearby town called Chushura also denounced that they were attacked by interculturalists dedicated to illegal mining, who were armed and shot several local peasants.

In none of these complaints was there any response from the national authorities cited.

Legislator Cecilia Requena assures that even to her as a State Senator, AJAM does not provide accessible and georeferenced public information and that many people began to do unauthorized mining only with reserves of land grids before AJAM finished the endowment process. of mining rights, and they do it because they know that the Mining Authority does not control.

Moreover, on one occasion the former head of the AJAM, Brenda Lafuente, appeared before the Commission on Land and Territory, Natural Resources and the Environment of the Legislative Assembly, and there she admitted that her office had only nine police officers to carry out the inspections. and revealed her impediment to control illegal mining due to the danger and the firearms used by the miners in places like Azariamas.

And as is already the norm in the reverse country, in the case of Apolo, the leaders who denounced the presence of illegal mining companies are under house arrest due to the action of intercultural miners who allied themselves with some leaders of peasant organizations, united under the strategy to ask for land to mine with local communities.

En el sur del Parque Nacional Madidi, en el municipio de Apolo del departamento de La Paz, comunarios y mineros ilegales se agarran a tiros, queman viviendas, se producen secuestros y el Estado hace brillar allí su completa ausencia.

El martes de esta semana se produjo un enfrentamiento que dejó ocho heridos de bala en el lugar; 20 viviendas fueron quemadas y dos personas fueron secuestradas, porque en esa zona operan decenas de empresas mineras ilegales que llegan para explotar oro y se establecen como poderosos grupos armados que pasan por encima de las autoridades locales, siembran violencia y no hay autoridad que los detenga.

Establecen algo así como pequeños Estados dentro del Estado boliviano y en ellos no manda nadie más que ellos.

En el país existe una Autoridad Jurisdiccional Administrativa Minera (AJAM), responsable, como su nombre indica, de regular y controlar la actividad minera en el país, pero su presencia en lugares alejados como Apolo es nula; directamente no existe y ni siquiera realiza inspecciones esporádicas en la zona.

Las empresas mineras que allí se asientan son ilegales, trabajan de manera clandestina, destruyen el equilibrio de los ecosistemas de parques nacionales, como el Madidi, y en muchos casos involucran a comunidades cercanas en alianzas que después utilizan para su defensa.

También hay instituciones estatales como el Servicio Nacional de Áreas Protegidas (Sernap), Ministerio de Minería y Ministerio de Gobierno que igualmente se desentienden de la cadena de ilegalidades que acompaña la actividad extractiva ilegal de aquella región.

La subgobernadora de la provincia Franz Tamayo, Genoveva Espinoza, denunció en declaraciones a EL DEBER que las empresas ilegales se escudan en las comunidades conformando cooperativas no reconocidas y que ella no puede cumplir con su trabajo de fiscalización porque cuando ha intentado hacerlo ha sufrido amenazas y amedrentamiento por parte de dirigentes aliados de la ilegalidad.

Incluso denunció que desde febrero pasado reportó el traslado de maquinaria pesada con fines de explotación minera en la comunidad de Azariamas y el río Tuichi. Un mes después, comunarios de una población cercana llamada Chushura igualmente denunciaron que fueron atacados por interculturales dedicados a la minería ilegal, quienes estaban armados y dispararon contra varios campesinos del lugar.

En ninguna de esas denuncias hubo respuesta alguna de las autoridades nacionales citadas.

La legisladora Cecilia Requena asegura que ni siquiera a ella como senadora del Estado la AJAM le provee información pública accesible y georreferenciada y que mucha gente comenzó a hacer minería no autorizada solo con reservas de cuadrículas de tierra antes de que la AJAM termine el proceso de dotación de derecho minero, y lo hacen porque saben que la Autoridad Minera no controla.

Es más, en una ocasión la extitular de la AJAM, Brenda Lafuente, compareció ante la Comisión de Tierra y Territorio, Recursos Naturales y Medio Ambiente de la Asamblea Legislativa, y allí admitió que su oficina contaba con solo nueve efectivos policiales para hacer las inspecciones y puso de manifiesto su impedimento para controlar la minería ilegal por el peligro y las armas de fuego que usan los mineros en lugares como Azariamas.

Y como ya es norma en el país del revés, en el caso de Apolo los dirigentes que denunciaron la presencia de las empresas mineras ilegales tienen detención domiciliaria por acción de los interculturales mineros que se aliaron con algunos dirigentes de organizaciones campesinas, unidos bajo la estrategia de pedir tierras para hacer minería con comunidades locales.

https://eldeber.com.bo/opinion/mineria-ilegal-estado-ausente_280388

Published by Bolivian Thoughts

Senior managerial experience on sustainable development projects.

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