Conditions for a good year for the economy – Condiciones para un buen año de la economía

Unemployment Poverty

Editorial, El Deber:

The International Monetary Fund (IMF) this week issued a report on the economic situation in Bolivia with interesting conclusions that should draw the attention of the Government and the country’s economic actors. The most relevant data is that the international organization projects a growth of 5 percent in the Bolivian economy, and cites as a support to achieve this objective the need to vaccinate the entire adult population of the country as quickly as possible.

The Fund, in the past vilified by the left and particularly by the ruling party, today is little less than an ally, regularly conducting a situation study and making recommendations.

For this year, improvements are also projected in the fiscal deficit, which will be achieved by the recovery of income, the decrease in expenses items related to covid-19, and a slowdown in salary growth and spending on goods and services .

So far, all positive and encouraging for the economy. A compliment, you could say, to the management. However, from then on, the document makes several recommendations that may not be to the liking of the Government, because historically its position on these points has been clear and contrary to the view of the Fund.

One of those recommendations is to modify the handling of the exchange rate of the Bolivian currency against the dollar. At this point, the IMF does not say it directly, but in a subtle way with expressions that speak of “encouraging further exploration of the potential benefits and the necessary preconditions to carefully allow greater flexibility of exchange rates in the medium term.” And although it sounds progressive and subtle that way, the message is clear: modify the fixed exchange rate that has been in force in Bolivia since 2011.

The organization places emphasis on taking care to do a substantial preparatory work, which once executed could improve the ability to withstand exogenous crises, prevent a further fall in reserves and increase the competitiveness of industries, which, as we know, are currently badly hit. for smuggling that introduces products to the country at a lower price than national productions.

In relation to some strategic sectors of the economy, the Fund suggests gradually eliminating price and export restrictions, relaxing credit quotas and interest rate limits, and reducing subsidies to state-owned companies in the hydrocarbon sector. .

Compliments and suggestions in a tone of “encouragement” has the Fund, in that its increasingly diplomatic style of saying things, but that have a single objective: to contribute to improving the economies of the countries and, consequently, to improve the conditions of life of the inhabitants. Given that the time has passed to consider the IMF as an “instrument of the empire,” and given the organization’s good relations with the Bolivian administration, the Government should consider the set of recommendations and not just keep the praise part of the report. In fact, these suggestions are not new either: various economic sectors in the country have repeatedly warned of the need to make the exchange rate more flexible; the productive sectors have asked to eliminate restrictions on exports and product prices. The arguments repeatedly put forward by the country’s productive sectors are the same as those now pointed out by the IMF.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) emitió esta semana un informe sobre la situación económica de Bolivia con interesantes conclusiones que deben llamar la atención del Gobierno y los actores económicos del país. El dato más relevante es que el organismo internacional proyecta un crecimiento de 5 por ciento en la economía boliviana, y cita como un apoyo para alcanzar ese objetivo la necesidad de vacunar lo más rápido posible a toda la población adulta del país.

El Fondo, en el pasado vilipendiado por las izquierdas y particularmente por el partido en función de Gobierno, hoy es poco menos que un aliado, que regularmente hace un estudio de situación y plantea recomendaciones.

Para esta gestión igualmente se proyectan mejoras en el déficit fiscal, lo que se conseguirá por la recuperación de los ingresos, la disminución de partidas de gastos relacionadas con el covid-19, y una desaceleración en el crecimiento salarial y el gasto en bienes y servicios.

Hasta ahí, todo positivo y alentador para la economía. Un piropo, se podría decir, a la gestión. Sin embargo, de ahí en más el documento hace varias recomendaciones que quizá no serán del agrado del Gobierno, porque históricamente su posición respecto a esos puntos ha sido clara y contraria a la mirada del Fondo.

Una de esas recomendaciones es modificar el manejo del tipo de cambio de la moneda boliviana frente al dólar. En este punto, el FMI no lo dice directamente, sino de una forma sutil con expresiones que hablan de “alentar a seguir explorando los beneficios potenciales y las condiciones previas necesarias para permitir cuidadosamente una mayor flexibilidad de los tipos de cambio a mediano plazo”. Y aunque así suena progresivo y sutil, el mensaje es claro: modificar el tipo de cambio fijo que rige en Bolivia desde el año 2011.

El organismo pone énfasis en el cuidado de hacer un trabajo preparatorio sustancial, que una vez ejecutado podría mejorar la capacidad de resistir las crisis exógenas, prevenir una mayor caída de las reservas y aumentar la competitividad de las industrias, que como sabemos están actualmente muy golpeadas por el contrabando que introduce productos al país a menor precio de las producciones nacionales.

Con relación a algunos sectores estratégicos de la economía, el Fondo sugiere eliminar de manera gradual las restricciones de precios y exportación, relajar las cuotas de crédito y los límites de las tasas de interés y reducir los subsidios a las empresas estatales en el sector de hidrocarburos.

Elogios y sugerencias en tono de “alientos” tiene el Fondo, en ese su estilo cada vez más diplomático de decir las cosas, pero que tienen un único objetivo: contribuir a mejorar la economía de los países y, en consecuencia, mejorar las condiciones de vida de los habitantes. Dado que ya pasó el tiempo de considerar al FMI como “instrumento del imperio”, y dadas las buenas relaciones del organismo con la administración boliviana, el Gobierno debiera considerar el conjunto de recomendaciones y no solo quedarse con la parte de los elogios del informe. En los hechos, esas sugerencias tampoco son nuevas: diversos sectores económicos del país han advertido insistentemente de la necesidad de flexibilizar el tipo de cambio; los sectores productivos han pedido eliminar las restricciones a las exportaciones y los precios de los productos. Los argumentos que expusieron repetidamente los sectores productivos del país son los mismos que ahora apunta el FMI.

https://eldeber.com.bo/opinion/condiciones-para-un-buen-ano-de-la-economia_235804

Published by Bolivian Thoughts

Senior managerial experience on sustainable development projects.

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