Daily Archives: June 8, 2021

Is this the Bolivia that we want, that we are?! – ¡¿Es esta la Bolivia que queremos, que somos?!

Editorial, El Deber:

Irresponsible selfishness, ally of the covid-19

The holding of clandestine parties, where the consumption of alcoholic beverages abounds and there are crowds, is something that a rational mind cannot understand and that can only be explained within the framework of the selfishness of those who are its protagonists. It should be remembered that on Friday (last business day of last week) the record for infections of the entire pandemic was set: 3,600, deaths have been around one hundred and most departments are at the peak of the third wave of coronavirus .

According to the report of the Departmental Health Service (Headquarters), at this time those who are most infected are under 40 years old, but those who die the most are over 60 years old. This means that the youngest are taking the virus home and causing the death of parents and grandparents. Is it understandable? It is understood that no one, in their right mind, wants a loved one to be missing from their family. However, apparently the battle is not fought with intelligence but with impulses and customs that, far from reason, become deadly weapons against society.

The Headquarters director, Erwin Viruez, told EL DEBER that the worst projections are serious if one does not act drastically against contagion. It is true that the State, in its three levels of Government, has the obligation to provide human resources, medicines, oxygen, hospital beds and everything that is needed to care for the sick; but nothing is enough if there is no consistent action in each house, which demands that each individual take responsibility for his or her own life and for that of the beings who are closest to him or her.

The individual right ends when it hinders that of other people. According to science data, most of those infected do not report symptoms or these are so mild that they go almost unnoticed, but that person becomes a transmitter of covid-19, with the aggravation that neither he nor his victims are aware of it. That should be reason enough to avoid the revelry and sacrifice social life for a time in exchange for these critical moments being overcome. Co-workers, neighbors, and the family itself will be grateful for such behavior. But, of course, that demands intelligence and empathy, that life turns beyond itself and its tiny circumstances.

Conditions in Bolivia are particularly difficult. The new vaccines will arrive this month, but in several days; it is now more difficult or expensive to access tests to detect the coronavirus; drugs are still lacking and, when found, cost a fortune that most do not have. So why tempt death and cause pain? It is true that the State is obliged to fulfill its responsibility at each level of government and we must not stop demanding that it do so, but nothing will prevent collapse if individual irresponsibility is maintained.

If the children do not understand it and insist on the parties, it is the parents who must exercise the authority that the case advises. In the case of irresponsible adults, it will be social control that helps prevent further selfishness.

Egoísmo irresponsable, aliado del covid-19

La realización de fiestas clandestinas, donde abunda el consumo de bebidas alcohólicas y hay aglomeraciones, es algo que una mente racional no puede comprender y que solo se puede explicar en el marco del egoísmo de quienes son sus protagonistas. Hay que recordar que el viernes (último día hábil de la semana pasada) se marcó el récord de contagios de toda la pandemia: 3.600, las muertes han estado bordeando la centena y la mayoría de departamentos está en el pico de la tercera ola de coronavirus.

De acuerdo con el reporte del Servicio Departamental de Salud (Sedes), en este momento los que más se contagian son menores de 40 años, pero los que más mueren tienen más de 60 años. Eso quiere decir que los más jóvenes están llevando el virus a sus casas y están causando el deceso de los padres y abuelos. ¿Es comprensible? Se entiende que nadie, en su sano juicio, desea que falte un ser amado en su familia. Sin embargo, al parecer la batalla no se libra con inteligencia sino con impulsos y costumbres que, lejos de la razón, se convierten en armas mortales contra la sociedad.

El director del Sedes, Erwin Viruez, dijo a EL DEBER que las peores proyecciones son graves si no se actúa drásticamente contra el contagio. Es cierto que el Estado, en sus tres niveles de Gobierno, tiene la obligación de proveer de recursos humanos, medicamentos, oxígeno, camas hospitalarias y todo cuanto haga falta para atender a los enfermos; pero nada es suficiente si no hay una acción consecuente en cada casa, lo que demanda que cada individuo asuma la responsabilidad por su propia vida y por la de los seres que están más cerca de él o ella.

El derecho individual acaba cuando entorpece el de otras personas. De acuerdo con datos de la ciencia, la mayoría de los contagiados no reporta síntomas o estos son tan leves que pasan casi desapercibidos, pero esa persona se convierte en un transmisor del covid-19, con el agravante de que ni él ni sus víctimas son conscientes de ello. Esa debería ser razón suficiente para evitar el jolgorio y sacrificar por un tiempo la vida social a cambio de que se superen estos momentos críticos. Los colegas de trabajo, los vecinos y la propia familia estarán agradecidos con una conducta así. Pero, claro, eso demanda inteligencia y empatía, que la vida gire más allá de sí mismo y sus diminutas circunstancias.

Las condiciones en Bolivia son particularmente difíciles. Las nuevas vacunas llegarán este mes, pero dentro de varios días; ahora es más difícil o costoso acceder a las pruebas para detectar el coronavirus; los medicamentos siguen faltando y, cuando se los encuentra, cuestan una fortuna que la mayoría no tiene. Entonces, ¿para qué tentar a la muerte y provocar el dolor? Es cierto que el Estado está obligado a cumplir su responsabilidad en cada nivel de gobierno y no hay que dejar de exigirle que lo haga, pero nada evitará el colapso si se mantiene la irresponsabilidad individual.

Si los hijos no lo comprenden e insisten en las fiestas, son los padres quienes deben ejercer la autoridad que el caso aconseja. En el caso de los adultos irresponsables, será el control social el que ayude a evitar más egoísmo.

https://eldeber.com.bo/opinion/egoismo-irresponsable-aliado-del-covid-19_234423