evo/MAS – RIP

Fátima López, Página Siete:

Epitaphs and premonitions

Essays of epitaphs and apocalyptic announcements were the keynote of the messages of unity and disarmament that the MAS proposed to Bolivians, it did so head-on, as if it were about planting daisies on the road.

Clad in a blue guayabera, under the blazing Pando sun, JRQ seemed possessed, the microphone was so close to his mouth that at any moment he would swallow it. He talked about living with worms and writing epitaphs for people of flesh and blood who were alive. JRQ was delirious with burying the opponent Leopoldo Fernández, getting him out of the way and burying him underground: “Rest in peace and live with the worms,” a sentence that predicted the massacre of “El Porvenir,” later articulated by the government itself.

The specialty of tyranny was not only writing epitaphs, but also emulating Nostradamus. AGL, like a prophet, declared, before a group of parents from the Viliroco community (La Paz), that if they did not support the Chief: “There will be tears, the sun will go down, the moon will escape and everything will be sadness,” a prediction that in November 2019 would ironically drag Quintana and others to La Rinconada.

Cold-blooded

In September 2011, an indigenous march defending the Isiboro Sécure National Park was brutally intervened. The desperate cry of children abruptly separated from their parents, Indians bound, beaten and gagged with masking tape, that was Chaparina, the most cruel and bloody episode rehearsed against the indigenous people who defended their habitat, a fact that Bolivia will not be able to forget and MAS will not be able to erase with any “chain of command break.”

16 dead, 61 injured was the result of a conflict in the Huanuni mining district, generated between workers of the state Comibol and mining cooperative members. AGL, in a frank grievance to death, offered coffins, rather than promoting an agreement to stop the conflict and pacify the place. The violent messages rose by decibels. AGL, during an incendiary speech in the town of Warisata, perplexed a multitude of peasants, proudly claiming and covered with a poncho: “Here I have learned to fight, here I have learned to love, here I have learned to kill.” And he acknowledged that he would return to arms if necessary.

Panduro’s tomb

On August 25, 2016, Panduro became the tomb of Vice Minister Rodolfo Illanes, due to a conflict between mining cooperatives and the government. His lynching could be avoided, but Carlos Romero and JRQ preferred bullets to concertation and silenced the telephones. What was striking was that MAS deputy Franklin Flores discovered the body wrapped in a blanket on the road.

Four years later, a heated discussion between Chuquisaca senator Omar Aguilar and his party partner Franklin Flores put the Illanes case back on the agenda, unsolved and less clarified. “You are going to pay for the death of Illanes,” Aguilar shouted at his colleague. “There are many questions that must be answered, what was he doing next to Illanes’ corpse at a time of such risk.” Flores, with a blurred face and contained anger, responded to Aguilar’s accusations: “You don’t know how to add, check the cameras.” This impasse happened after a tense session where the resignation of EMA and AGL was approved. The question remains: what was Flores doing in Panduro?

Death’s shadow

After the tragic report of 65 wounded in El Alto, the ill-fated Defense Minister, Javier Zavaleta, in October 2019, announced: “We are about to count deaths by the dozens,” while ensuring that that city was calm and controlled. For his part, Gustavo Torrico, intimidated Bolivian mothers: “I don’t know how many are willing to sacrifice their children.”

The MAS government silenced indigenous peoples, used peasants, violated protected areas, burned forests and with them exotic animals. It encouraged violence, corruption, racism, and caused our worst flaws and vices to deepen rather than overcome. A lost decade for an elemental cosmetic change loaded with symbolism.

These are sufficient reasons so that during the 2020 electoral campaign, the parties broadly report on the plans and programs to be developed in the short and medium term to reverse the economic and social crisis, and that Bolivians, little by little, regain faith in politics and institutions.

Fátima López Burgos is a journalist from Tarija.

Epitafios y premoniciones

Ensayos de epitafios y apocalípticos anuncios eran la tónica de los mensajes de  unidad y desarme que proponía el MAS a los bolivianos, lo hacía de frente, como si se tratara de sembrar margaritas en el camino. 

Enfundado en una guayabera azul, bajo el ardiente sol de Pando, JRQ parecía poseído, tenía tan cerca el micrófono a la boca que en cualquier momento lo engulliría. Hablaba de convivir con los gusanos y de escribir epitafios para personas de carne y hueso que estaban vivas. JRQ deliraba con sepultar al opositor Leopoldo Fernández, sacarlo del camino y enterrarlo bajo tierra: “Descanse en paz y conviva con los gusanos”, una sentencia que vaticinaba la masacre de “El Porvenir”, articulada posteriormente por el propio gobierno.

La especialidad de la tiranía no sólo era escribir epitafios, sino también emular a Nostradamus. AGL, cual profeta, sentenció, ante un grupo de padres de familia de la comunidad Viliroco (La Paz), que si no apoyaban al Jefazo: “Va a haber llanto, el sol se va a esconder, la luna se va a escapar y todo será tristeza”, una predicción que en noviembre de 2019 irónicamente arrastraría a Quintana y otros hasta La Rinconada.

A sangre fría 

En septiembre de 2011, una marcha indígena que defendía el Parque Nacional Isiboro Sécure  era brutalmente intervenida. El llanto desesperado de niños separados abruptamente de sus padres, indígenas maniatados, golpeados y amordazados con cinta masquín, eso fue Chaparina, el episodio más cruel y sanguinario ensayado en contra de los indígenas que defendían su hábitat, un hecho que Bolivia no podrá olvidar y el MAS no podrá borrar con ninguna “ruptura de cadena de mando”.

16 muertos, 61 heridos era el resultado de un conflicto en el distrito minero de Huanuni, generado entre trabajadores de la estatal Comibol  y cooperativistas mineros. AGL, en un franco agravio a la muerte, ofreció ataúdes, antes que promover un acuerdo para frenar el conflicto y pacificar el lugar. Los mensajes violentos subían de decibeles. AGL, durante un incendiario discurso en la localidad de Warisata, dejaba perplejos a una multitud de campesinos asegurando orgulloso y cubierto con un poncho: “Aquí he aprendido a batallar, aquí he aprendido a amar, aquí he aprendido a matar”. Y reconoció que volvería a las armas si fuera necesario.

La tumba de Panduro 

El 25 de agosto de 2016, Panduro se convierte en tumba del viceministro Rodolfo Illanes, debido a un conflicto entre cooperativistas mineros y el gobierno. Su linchamiento pudo evitarse, pero Carlos Romero y JRQ prefirieron las balas a la concertación y silenciaron los teléfonos. Lo llamativo fue que el diputado del MAS Franklin Flores descubrió el cuerpo envuelto en una frazada, sobre la carretera.

Cuatro años después, una acalorada discusión entre el senador por Chuquisaca Omar Aguilar y su compañero de partido Franklin Flores volvía a poner en agenda el caso Illanes, no resuelto y menos esclarecido. “Vas a pagar por la muerte de Illanes”, increpó Aguilar a puro grito a su colega. “Hay muchas cuestiones que debe responder, qué hacía al lado del cadáver de Illanes en un momento de tanto riesgo”. Flores, con el rostro desdibujado y la ira contenida, respondía a las acusaciones de Aguilar: “No sabes sumar, revisá las cámaras”. Este impase sucedió luego de una tensionada sesión donde se aprobó la renuncia de EMA y AGL La interrogante queda: ¿qué hacía Flores en Panduro? 

La sombra de la muerte

Tras el trágico reporte de 65 heridos en El Alto, el nefasto ministro de Defensa, Javier Zavaleta, en octubre de 2019, adelantó: “Estamos a punto de contar  muertos por docenas”, mientras aseguraba que esa ciudad estaba tranquila y  controlada. Por su parte, Gustavo Torrico, intimidaba a las madres bolivianas: “No sé cuántas están dispuestas a sacrificar a sus hijos”.

El gobierno del MAS calló a los pueblos indígenas, usó a los campesinos, violó las áreas protegidas, quemó bosques y con ellos animales exóticos. Alentó la violencia, la corrupción, el racismo y provocó que nuestros peores defectos y vicios se profundizaran en lugar de superarlos. Una década perdida para un elemental cambio cosmético cargado de simbolismos. 

Estas son razones suficientes para que durante la campaña electoral 2020, los partidos informen con amplitud sobre los planes y programas a desarrollar en el corto y mediano plazo para revertir la crisis económica y social, y que los bolivianos, poco a poco, recobremos la fe en la política y las instituciones.

Fátima López Burgos es periodista tarijeña.

https://www.paginasiete.bo/opinion/2020/9/4/epitafios-premoniciones-266778.html

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