Daily Archives: September 4, 2020

Obituario del cínico – Obituary of the cynic

Humberto Vacaflor, El Deber:

Memories of the present

The collapse of the MAS and its leader must be calmly analyzed. Very few times in the history of the country has there been such an accelerated collapse that it threatens to create a very large void.

Two Masista parliamentarians pronounced very clear sentences in recent days: Víctor Borda said that the coca grower Morales must admit that “his cycle is over.” And Senator Omar Aguilar said that those in charge of managing the MAS government lacked “a bath of humility.”

If we analyze what that game was, there are several reasons to suspect that it was more noise than nuts.

From the beginning, the separatist Felipe Quispe set out to establish a very clear difference between Morales’s followers and the members of the current he led: “we are indigenous but we are not coca growers.”

Quispe was walking on eggs, because there are also Aymara Indians who are coca growers, almost all from the Yungas. But he dared to proclaim that difference.

One thing is an Aymara indigenous who produces potatoes in his small farm in the highlands, and gives him an income of Bs200 per year, and another is an Aymara who produces coca in the Yungas, with two crops, which give him at least Bs10,000 But much further away are the Aymara of Chapare, with four crops a year, and their related activities, which produce about $12,000 a year.

And the caudillo Morales was reigning over such dissimilar income levels, which he called “brothers,” although he could not ask for anything from the potato producers, and not even from the Yungas, but he was compensated with contributions from the Chapare.

The void left by the eclipse of the coca grower should not be very dramatic for potato growers in the highlands and not even for coca growers in the Yungas. They had no advantage of the investments Morales made in his fourteen years of prey.

With a single investment in Chapare, that of Bulo Bulo, of 960 million dollars, surpasses all the investments he was able to make in the highlands and in Yungas and in the rest of the country.

The 300,000 public employees that he added to the TSG may feel the void, although they have to forget it when they take into account that they no longer have to make monthly contributions to the “political instrument.”

The heads of the Santa Cruz lodges that surrendered to the masismo are already looking for a way to escape from nostalgia, as are the owners of the tarijeñas wineries who honored him, and even the international bureaucrats who did not resist him.

The media that were used to charging for publishing things and not publishing others, may feel the void, but soon all that will be erased when they have learned that the internet has killed everyone.

But nothing else. It will be the memory of a political accident. A historical error. A stumble.

Siglo21bolivia.com

Recuerdos del presente

El derrumbe del MAS y de su caudillo debe ser analizado con calma. Muy pocas veces en la historia del país se había dado el caso de un desplome tan acelerado, que amenaza con crear un vacío muy grande.

Dos parlamentarios masistas pronunciaron en los últimos días frases muy claras: Víctor Borda dijo que el cocalero Morales debe admitir que “concluyó su ciclo”. Y el senador Omar Aguilar dijo que a los encargados de manejar el gobierno del MAS les faltó “un bañito de humildad”.

Si se analiza lo que fue ese partido hay varios motivos para sospechar que fueron más los ruidos que las nueces.

Desde el principio, el separatista Felipe Quispe se propuso establecer una diferencia muy clara entre los seguidores de Morales y los miembros de la corriente que él dirigía: “nosotros somos indígenas pero no somos cocaleros”.

Quispe estaba caminando sobre huevos, porque hay también indígenas aimaras que son cocaleros, casi todos los de Yungas. Pero se atrevió a proclamar esa diferencia.

Una cosa es un indígena aimara que produce papa en su minisurco del altiplano, y le da un ingreso de Bs 200 por año, y otra cosa es un aimara que produce coca en Yungas, con dos cosechas, que le dan por lo menos Bs 10.000, pero mucho más lejos están los aimaras de Chapare, con cuatro cosecha por año, y sus actividades afines, que producen unos 12.000 dólares al año.

Y el caudillo Morales estaba reinando sobre esos niveles tan disímiles de ingresos, a los que llamaba “hermanos”, aunque a los de la papa no les podía pedir nada, y ni siquiera a los de Yungas, pero se compensaba con los aportes de los de Chapare.

El vacío que deja el eclipse del cocalero no ha de ser muy dramático para los productores de papa del altiplano y ni siquiera para los productores de coca de Yungas. Ellos no tuvieron ninguna ventaja de las inversiones que hizo Morales en sus catorce años de rapiña.

Con una sola inversión en Chapare, la de Bulo Bulo, de 960 millones de dólares, supera todas las inversiones que pudo hacer en el altiplano y en Yungas y en el resto del país.

Los 300.000 empleados públicos que sumó al TSG quizá sientan el vacío, aunque lo han de olvidar cuando tomen en cuenta que ya no deben hacer aportes mensuales al “instrumento político”.

Los jefes de las logias cruceñas que se rindieron al masismo están ya buscando la forma de evadirse de la nostalgia, igual que los dueños de las bodegas tarijeñas que le hicieron honores, e incluso los burócratas internacionales que no se le resistieron.

Los medios de comunicación que estaban acostumbrados a cobrar por publicar cosas y por no publicar otras, quizá sientan el vacío, pero pronto todo eso se les borrará cuando hayan aprendido que el internet ha acabado con todos.

Pero nada más. Será el recuerdo de un accidente político. Un error histórico. Un tropezón.

Siglo21bolivia.com

https://eldeber.com.bo/opinion/recuerdos-del-presente_198159

El Diario 8/31/2020