The country is not for elections – El país no está para elecciones

Editorial from El Deber:

The country is not for elections

Every night that the official report is released, Bolivia reaches a new peak of cases of Covid-19 infection and in those conditions if someone believes that on September 6 citizens will go to the polls to elect the new president for the next five years, is that he is not living in the country, or at least if he does, he lives with his back to a dramatic reality these days.

The only “agenda” for citizens in these weeks is the concern to avoid contracting the virus and the anguish to save their lives in the cases that are positive every day, now an average of around 2,000 people per day. Does anyone seriously think that under these conditions Bolivia can have elections within 49 days?

It is time for the issue to come out of the idle political debate with a definition that the Supreme Electoral Tribunal should take this week, from which little is known of what it does and ‘shines’ more for what it does not do, so that the country becomes focus exclusively on the prevention and care of pandemic victims.

There are plenty of reasons for the postponement: to the aforementioned concern of citizens, we must add the risks that a proselytizing process would entail and the election day itself, where as much as they say that biosecurity measures will be taken, crowds will still occur. Have we not already seen them these days on the occasion of the registration in the electoral register of 18-year-olds in all cities?

Will the Electoral Tribunal think that some citizen will be willing to be an electoral jury, which involves sitting eight hours outside their home with their colleagues at the table to serve a long line of voters knowing that any of them could carry the virus in their bodies and transmit it to them, no matter how much chinstrap or mask you wear?

It is not possible to make elections on September 6, let’s accept it once again beyond the convenience and calculation of some parties who believe that this is their time to win and others who propose to postpone them not because they are concerned about the health of Bolivians, but because their chances of getting a good vote are not favorable these days.

If a debate were to take place in the country, it should probably be the consideration of nullifying the current call for elections and formulating a new process, starting from scratch, considering that the country has changed the leading actors – the candidates – have suffered the effects of the pandemic and the parties probably need to make adjustments to their lists.

In a new electoral process, the most sensible thing, in order not to play with the expectations of the voters, would be to leave the date open so that the Supreme Electoral Tribunal sets it when the setback of the pandemic allows a reasonable estimate of the day to go to the ballot boxes.

The TSE has to act, and soon, in use of its powers, it does not have to consult everything with the Plurinational Assembly, as it has been doing. And demonstrate more dynamism and agility in their decisions. Practically all parties have already expressed their willingness to move the date of the elections. Let’s remove the electoral issue from the country’s agenda, which is not a priority for citizens, and therefore does not have to be for its institutions either.

====versión español====

Editorial El Deber:

El país no está para elecciones

Cada noche que se conoce el informe oficial, Bolivia alcanza un nuevo pico de casos de contagio de Covid-19 y en esas condiciones si alguien cree que el 6 de septiembre los ciudadanos irán a las urnas para elegir al nuevo presidente de los próximos cinco años, es que no está viviendo en el país, o por lo menos si lo hace, vive de espaldas a una dramática realidad de estos días.

La única ‘agenda’ de los ciudadanos en estas semanas es la preocupación por evitar contraer el virus y la angustia por salvar sus vidas en los casos que día a día dan positivo, ahora en un promedio cercano a las 2.000 personas por día.
¿En serio alguien piensa que en esas condiciones Bolivia puede tener elecciones dentro de 49 días? 

Es tiempo de que el tema salga del ocioso debate político con una definición que esta misma semana debiera tomar el Tribunal Supremo Electoral, del que se sabe poco de lo que hace y ‘brilla’ más por lo que no hace, para que el país se concentre exclusivamente en la prevención y la atención de las víctimas de la pandemia. 

Sobran los motivos para la postergación: a la ya citada preocupación de los ciudadanos, hay que sumar los riesgos que implicaría un proceso proselitista y la jornada misma de elección, donde por más que digan que se tomarán medidas de bioseguridad, igual se producirán aglomeraciones. ¿No las hemos visto ya estos días con motivo de la inscripción en el padrón electoral de los jóvenes de 18 años en todas las ciudades?

¿Pensará el Tribunal Electoral que algún ciudadano estará dispuesto a ser jurado electoral, que implica sentarse ocho horas fuera de su domicilio con sus colegas de mesa para atender una larga fila de votantes sabiendo que cualquier de ellos podría llevar el virus en el cuerpo y transmitirle por más barbijo o máscara que lleve?

No es posible hacer elecciones el 6 de septiembre, aceptémoslo de una vez más allá de la conveniencia y el cálculo de unos partidos que creen que este es su momento para ganar y de otros que proponen postergarlos no porque les preocupe la salud de los bolivianos, sino porque sus posibilidades para alcanzar una buena votación no les son favorables en estos días.

Si un debate debiera instaurarse en el país, probablemente debiera ser la consideración de dejar sin efecto la convocatoria actual a elecciones y formular un nuevo proceso, comenzando desde cero, en consideración a que el país ha cambiado los actores protagónicos -los candidatos- han sufrido los efectos de la pandemia y los partidos probablemente necesitan hacer ajustes en sus listas.

En un nuevo proceso electoral, lo más sensato, para no jugar con la expectativa de los electores, sería dejar abierta la fecha para que el Tribunal Supremo Electoral la fije cuando el retroceso de la pandemia permita hacer una estimación razonable del día para acudir a las urnas.

El TSE tiene que actuar, y pronto, en uso de sus atribuciones, no tiene que consultarle todo a la Asamblea Plurinacional, como lo viene haciendo. Y demostrar más dinamismo y agilidad en sus decisiones. Ya prácticamente todos los partidos han expresado su disposición a mover la fecha de las elecciones. Saquemos de la agenda del país el asunto electoral, que no es prioridad para los ciudadanos, y por tanto no tiene que serlo tampoco para sus instituciones.

https://eldeber.com.bo/opinion/el-pais-no-esta-para-elecciones_191613

“… there has to be elections, now!! It doesn’t matter the “pandemia” … my candidate is desperate.” – “… and in the middle of the pandemia … who guarantees that your candidate will survive..?” – El Diario 7/15/2020

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