Daily Archives: July 3, 2020

MAS and the ideology of death – El MAS y la ideología de la muerte

Renzo Abruzzese writes in Pagina Siete:

MAS and the ideology of death

One of the ideological arguments that the regime of Evo Morales and his front-line ideologue, Álvaro García Linera, deployed most strongly settled in his rejection of modernity, that period of human evolution marked by rationality and scientific reason. For them it was a “civilizing” process, the ultimate goal of which was to deny the native-peasant values. Modernity, and consequently, human reason, were enemies of the ancestral purity of peoples.

From this logic, any explanation that did not firmly establish itself in a myth, in a tradition, and finally, in a political objective in favor of its own perspective, became a “civilizing” attempt destined to deploy all forms of colonial domination. In its current version, this way of interpreting things from a racial perspective ended up constructing the most varied and curious arguments against the coronavirus pandemic.

The leaders of the best rearticulated masista stronghold, the Chapare, maintained that the pandemic was a prorogation invention of the transitional government, and an invention of the right. When the refusal to keep the recommendations for social distance and quarantine began to show its effects, and from pro-evo mayors to ordinary citizens died victims of the virus, Morales said that it was the government that “planted” the virus in the Chapare.

The radical sectors of the MAS dynamited Cotas antennas, ensuring that the virus reached the fiber optic bands. If the arguments began to fall under their own weight, it was easy to attribute to empire and, ultimately, to capitalism the cost in lives of the epidemic. The dead turned out to be the victims of everything, except for their strategy to corner the democratic government.

In a matter of weeks, the masista discourse became a true ideology of death. Regardless of the number of deaths that would entail breaking the quarantine, concentrating hundreds of uninformed militants and spreading the most scattered stories about the virus; MAS, spurred from Buenos Aires by Evo Morales, set about spreading the disease and its deadly burden as a strategy of political struggle and an ingredient in the electoral campaign.

Strongly backed by their legislative stronghold, the masista legislators and senators deployed all their legislative capacities to block credits and legal mechanisms that would allow better management of the health crisis. Two thirds of the MAS mutated their status as parents of the country, by godparents of death.

In the blink of an eye the whole ideology of “Living Well” was changed to “killing better.” It was only necessary to fracture one by one the epidemiological prevention measures, instrumentalizing in their favor an invisible enemy: the deadly coronavirus-19. That of which life was the first and most supreme human right was erased from the masista ideology. Now everything depends on accumulating the largest number of fatalities and waiting for the government to fall on its own, or to weaken to the point of losing electoral spaces.

Two aspects altered the masista ideology: the classic Marxist version of the objective and subjective conditions required for any unleashing of social violence, and the atavistic idea that the immovable solutions and truths of human knowledge, capable of still defeating the coronavirus, they are a matter of race, and lie in the veins of mythology that the escaped leader cultivated.

This perverse political calculation is an inherent part of the regime that, for 14 years, ignored all the priorities of the national community in order to cultivate the image of the leader. At the moment of truth, it turned out that the monarch had squandered more than 3,000 million dollars until the day when, without the slightest modesty, he declared that his ministers had not informed him that the country’s health situation was simply overwhelming, and that people were dying in the corridors of the hospitals.

However, beyond the absurdities and crafty arguments of MAS and its leadership strata, the epidemic has exposed the ineptitude of a government that for almost three decades raffled the opportunity to improve everything, including the health conditions of the people that was deceived by the populist verbiage and the egomania of the leader.

Renzo Abruzzese is a sociologist.

====versión español====

El MAS y la ideología de la muerte

Uno de los argumentos ideológicos que con más fuerza desplegó el régimen de Evo Morales y su ideólogo de primera línea, Álvaro García Linera, afincaba en su rechazo a la modernidad, ese periodo de la evolución humana marcado por la racionalidad y la razón científica. Para ellos se trataba de un proceso “civilizatorio”, cuyo fin último era negar los valores originario-campesinos. La modernidad, y en consecuencia, la razón humana, eran enemigos de la pureza ancestral de los pueblos.

Desde esa lógica, cualquier explicación que no asentara firmemente en un mito, en una tradición, y finalmente, en un objetivo político a favor de su propia perspectiva, devenía como un intento “civilizatorio” destinado a desplegar todas las formas de dominación colonial. En su versión actual esta manera de interpretar las cosas desde una perspectiva racial terminó construyendo las más variadas y curiosas argumentaciones frente a la pandemia del coronavirus.

Los dirigentes del reducto masista mejor rearticulado, el Chapare, sostenían que la pandemia era una invención prorroguista del gobierno de transición, y una invención de la derecha. Cuando la negativa a guardar las recomendaciones de distancia social y cuarentena empezó a mostrar sus efectos, y desde alcaldes evistas hasta ciudadanos comunes morían víctimas del virus, Morales afirmaba que era el gobierno el que “sembraba” el virus en el Chapare. 

Los sectores radicales del MAS dinamitaban antenas de Cotas, asegurando que el virus llegaba por las bandas de fibra óptica. Si los argumentos empezaban a caer por su propio peso, resultó fácil atribuir al imperio y, finalmente, al capitalismo el costo en vidas de la epidemia. Los muertos resultaron ser las víctimas de todo, menos de su estrategia para acorralar al gobierno democrático. 

En cuestión de semanas el discurso masista se transformó en una verdadera ideología de la muerte. Sin importar para nada el número de decesos que acarrearía romper la cuarentena, concentrar cientos de militantes desinformados y propagar las más despatarradas historias en torno al virus; el MAS, acicateado desde Buenos Aires por Evo Morales, se dio a la tarea de propagar la enfermedad y su carga mortal como una estrategia de lucha política y un ingrediente de la campaña electoral.

Fuertemente respaldados por su reducto legislativo, diputados y senadores masistas desplegaron todas sus capacidades legislativas para bloquear créditos y mecanismos jurídicos que permitieran un mejor manejo de la crisis sanitaria. Los dos tercios del MAS mutaron su condición de padres de la patria, por padrinos de la muerte.

En un abrir y cerrar de ojos toda la ideología del “Vivir Bien” fue cambiada por el “matar mejor”. Sólo se requería fracturar una a una las medidas de prevención epidemiológica, instrumentalizando a su favor un enemigo invisible: el mortal coronavirus-19. Aquello de que la vida era el primer y más supremo derecho humano se borró del ideario masista. Ahora todo pasa por acumular la mayor cantidad de víctimas mortales y esperar que el Gobierno se caiga por sí solo, o se debilite al punto de perder espacios electorales. 

Dos vertientes alteraron la ideología masista: la clásica versión marxista de las condiciones objetivas y subjetivas, requeridas para cualquier desencadenamiento de la violencia social, y la atávica idea de que las soluciones y las verdades inamovibles del saber humano, capaces de vencer aún al coronavirus, son una cuestión de raza, y  radican en los filones de la mitología que cultivó el mandatario fugado. 

Este perverso cálculo político es parte inherente del régimen que, durante 14 años, ignoró todas las prioridades de la comunidad nacional en aras de cultivar la imagen del caudillo.  A la hora de la verdad, resultó que el monarca había dilapidado más de 3.000 millones de dólares hasta el día en que, sin el más mínimo recato, declaró que sus ministros no le habían informado que la situación sanitaria del país era simplemente abrumadora, y que la gente se moría en los pasillos de los nosocomios.

Sin embargo, más allá de los absurdos y los argumentos mañosos del MAS y sus estratos dirigenciales, la epidemia ha desnudado la ineptitud de un gobierno que por casi tres lustros rifó la oportunidad de mejorarlo todo, incluso las condiciones de salud de un pueblo que se dejó engañar por la verborrea populista y la egomanía  del caudillo.

Renzo Abruzzese es sociólogo.

https://www.paginasiete.bo/opinion/renzo-abruzzese/2020/6/30/el-mas-la-ideologia-de-la-muerte-259828.html

“Stop now… the marches, and the blockades … because of that “virus 19″ we are going to be left without voters …!!” (El Diario 06/29/2020)