Ya no hay gas – There is no gas

Francesco Zaratti, Pagina Siete:

¡Coches eléctricos a la vista!

Algo se mueve en el sector energético boliviano. Lenta y tímidamente, sin una visión integral, pero algo se mueve al fin. 

Bolivia está sentada sobre la bomba de tiempo del fin del ciclo del gas natural, por la explotación acelerada de los pozos y la insana “nacionalización” que ha privilegiado la monetización de las reservas a su reposición mediante la exploración. Consecuentemente, ingresan menos divisas por la exportación de gas y se gasta más por la importación de combustibles. Para muestra un botón: según la Fundación Milenio la participación de la renta de hidrocarburos en los ingresos del Gobierno Central ha bajado en siete años del 51% (2013) al 17%, menos que en 2004. 

Por tanto, encaminar un proceso de transición energética no es una opción para el gobierno y el país, sino una necesidad y una urgencia. Es un camino que una reciente “hoja de ruta”, propuesta por la UCB por encargo del PNUD, ha delineado con claridad.

Percibo que el actual ministro del ramo, sin duda el más serio en más de una década, ha comprendido la necesidad de encauzar una transición energética gradual hacia las energías renovables. En efecto, en los últimos meses han salido a la luz dos decretos de gran relevancia.

El DS 4539 del 7 de julio aprueba incentivos tributarios para promover la electromovilidad urbana y agrícola y, también, para importar equipos de sistemas de energía. Esa medida, que está siendo reglamentada en aspectos técnicos vitales, contribuye a reducir el costo de compra de los autos eléctricos que, es sabido, representa el mayor obstáculo para la expansión de la electromovilidad.

En esa misma línea, el decreto facilita el acceso a créditos bancarios para la compra de un vehículo eléctrico a tasas de interés equiparadas a un crédito productivo. Es una medida importante pero insuficiente, ya que debería estar acompañada, por ejemplo, por la obligatoriedad de recibir el auto a gasolina usado como parte de pago, compensando con incentivos a las empresas comercializadoras, como se hace en otros países. La gran ventaja económica de un auto eléctrico es que, con los precios actuales de gasolina y electricidad, se ahorra hasta un 75% del costo del combustible, lo que permite un repago acelerado.

La recarga de las baterías eléctricas requiere infraestructura y generación eléctrica “distribuida” a partir de fuentes renovables, incluso para alimentar la red de distribución. Pues, de normar esa apertura “revolucionaria” se ocupa el DS 4477 del 24 de marzo de 2021. En efecto, no tendría sentido que los autos eléctricos consuman la electricidad generada por termoeléctricas, de modo que es urgente fomentar generación y consumo de energía fotovoltaica y eólica y discontinuar gradualmente las termoeléctricas de ciclo abierto por su baja eficiencia. Faltaría regular la instalación obligatoria de puntos de recarga en garajes de condominios y en estacionamientos públicos.

De todos modos, considero que con los dos decretos de marras se han dado pasos importantes hacia la transición energética, pasos, sin embargo, aún incipientes y parciales. Mi mayor crítica es la falta de una visión holística del proceso, considerando todas las implicaciones, incluso sobre el modelo de desarrollo. 

Hace falta un verdadero “plan de transición energética” que identifique no solo problemas y desafíos, sino tiempos y medidas a implementar; que involucre a actores institucionales, empresariales y sociales; que cristalice procesos de diálogo para “seducir” acerca de esas medidas y su impacto en la economía y en la vida del ciudadano; pero, también, que recoja inquietudes y sugerencias de los usuarios.

En resumen, ¿coches eléctricos a la vista? Sí, pero todavía solo con binoculares.

Francesco Zaratti es físico y analista.

Electric cars in sight!

Something is moving in the Bolivian energy sector. Slowly and timidly, without a comprehensive vision, but something moves at last.

Bolivia is sitting on the time bomb of the end of the natural gas cycle, due to the accelerated exploitation of wells and the insane “nationalization” that has privileged the monetization of reserves over their replacement through exploration. Consequently, less foreign exchange comes in from gas exports and more is spent on fuel imports. For example: according to the Millennium Foundation, the share of hydrocarbon income in the Central Government’s income has fallen in seven years from 51% (2013) to 17%, less than in 2004.

Therefore, directing an energy transition process is not an option for the government and the country, but rather a necessity and an urgency. It is a path that a recent “road map,” proposed by the UCB on behalf of the UNDP, has clearly delineated.

I perceive that the current minister in the field, undoubtedly the most serious in more than a decade, has understood the need to channel a gradual energy transition towards renewable energies. Indeed, in recent months two very relevant decrees have come to light.

Supreme Decree [DS] agricultural electromobility and, also, to import energy system equipment. This measure, which is being regulated in vital technical aspects, contributes to reducing the purchase cost of electric cars, which is known to represent the greatest obstacle to the expansion of electromobility.

Along the same lines, the decree facilitates access to bank loans for the purchase of an electric vehicle at interest rates equal to a productive loan. It is an important but insufficient measure, since it should be accompanied, for example, by the obligation to receive the used gasoline car as part of payment, compensating marketing companies with incentives, as is done in other countries. The great economic advantage of an electric car is that, with current gasoline and electricity prices, up to 75% of the cost of fuel is saved, allowing an accelerated repayment.

Recharging electric batteries requires infrastructure and “distributed” electricity generation from renewable sources, even to power the distribution network. Well, the DS 4477 of March 24, 2021 deals with regulating this “revolutionary” opening. Indeed, it would not make sense for electric cars to consume the electricity generated by thermoelectric plants, so it is urgent to promote the generation and consumption of photovoltaic energy and wind power and gradually discontinue open cycle thermoelectric plants due to their low efficiency. The mandatory installation of charging points in condominium garages and public parking lots would be lacking.

In any case, I believe that with the two decrees in question, important steps have been taken towards the energy transition, steps, however, still incipient and partial. My biggest criticism is the lack of a holistic view of the process, considering all the implications, including on the development model.

A true “energy transition plan” is needed that identifies not only problems and challenges, but also times and measures to be implemented; that involves institutional, business and social actors; to crystallize dialogue processes to “seduce” about these measures and their impact on the economy and on the life of the citizen; but, also, that collects concerns and suggestions from users.

In short, electric cars in sight? Yes, but still only thru binoculars.

Francesco Zaratti is a physicist and analyst.

https://www.paginasiete.bo/opinion/francesco-zaratti/2021/7/24/coches-electricos-la-vista-301896.html

Published by Bolivian Thoughts

Senior managerial experience on sustainable development projects.

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