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War: unity, resilience and creativity – Guerra: unidad, resiliencia y creatividad

Gonzalo Chavez writes in Pagina Siete:

War: unity, resilience and creativity

A major economic crisis is looming. Black clouds loaded with rays of instability are approaching from the external front. The coronavirus stops the national and world economy in its tracks. The forecast: sharp slowdown in the Bolivian economy and even recession.

In domestic politics, we are heading for a weak government that will be harassed by corporate groups with state income withdrawal syndrome. The coronavirus crisis, in addition to reflecting the criminal abandonment of the historical health system, but particularly in the last 14 years, when there was money to do something, has stripped us as a society.

We are polarized, divided, torn in the soul. The historical, cultural and political reasons that explain this situation surely abound. Certainly, the razor of discrimination, the acid of inequality, the poison of populism and the failure of education are also responsible for the death of the public (of the public and collective as amalgam) in Bolivia.

But now the country went to war. Not against a country, but against a new, invisible, unpredictable enemy: the coronavirus. Faced with this threat, from the political point of view: unity, resilience and creativity.

Operationally, to combat the pandemic, the productive and social machine must be stopped. The elegant name of lowering the lever of the economy is: social distancing. This is the way that the contagion curve is not shaped like Everest and rather the mountain is flattened to look more like the Mururata. The cost of this strategy can be an economic recession. The tragedy is globalized and will have the same result worldwide. People, machines, fields and commerce stopped.

The sharp slowdown and even economic recession implies falling into a Yungas cliff that can take the form of a curve that looks like the letter V. The way to get out of the bottom of the well, in a generic way, is by injecting money into the economy so that companies and people start producing, using and buying again. Expansive fiscal and monetary policies. In other words, returning to Keynesian policies to sustain aggregate demand to get out of the gap.

A first short-term reaction is to inject money into the economy, forgive taxes, renegotiate debts, and deliver bonds. Also help companies, workers and families by ensuring liquidity, temporary employment programs, tax moratoriums, mortgages and payment of services. This type of program is known as traditional Keynesianism. It is what to do now in the emergency, but it is not sustainable in the long term.

The challenge is to implement smarter productive reactivation public policies that connect urgent short-term actions with the structural transformation needs of the productive apparatus and the social service system.

A crisis can also be an opportunity. Reactivate the economy as soon as the change in the pattern of development and the social model is paved. To follow some suggestions.

Let’s start with tax policies. Of course, the priority is health. Without sparing efforts, all the necessary economic, material and human resources must be endowed to break the virus and minimize victims. But the fight against the pandemic could be used to build a health system based on primary care (reform and build infrastructure), equip hospitals with high technology and provide new items for the health sector.

In a multi-year budget (five years), investment in health could be raised to 12%, first, and then to 15% of GDP, within the framework of a fiscal pact.

Economic reactivation based on the investment of human capital, improvement of educational infrastructure and preservation of quality jobs. Investment in high speed internet in Bolivian public schools. Massive scholarship programs for technology career students.

Renewal of desks and school equipment based on national suppliers. And a formal and quality job protection program: 1) temporary job suspensions or, 2) reductions in working hours. In both cases, the State bears the costs of this conjunctural exit.

Boost to the energy transition. Massive investment programs in solar and wind energy to generate electricity, at subsidized prices, for poor regions and neighborhoods and small and medium-sized companies.

Gonzalo Chávez A. is economist.

====versión español====

Guerra: unidad, resiliencia y creatividad

Se avecina una crisis económica de envergadura. Negros nubarrones cargados de rayos de inestabilidad se aproximan por el frente externo. El coronavirus detiene en seco la economía nacional y mundial. La previsión: fuerte desaceleración de la economía boliviana e inclusive recesión.

En la política interna nos encaminamos a un gobierno débil que estará acosado por grupos corporativos con síndrome de abstinencia de rentas estatales.  La crisis del coronavirus, además de reflejar el abandono criminal del sistema de salud histórico, pero en particular de los últimos 14 años, cuando hubo dinero para hacer algo, nos ha desnudado como sociedad.

Estamos polarizados, divididos, desgarrados en el alma. Seguramente abundan las razones históricas, culturales y políticas que explican esta situación. Ciertamente, la navaja de la discriminación, el ácido de la desigualdad, el veneno del populismo  y el fracaso de la educación son también responsables de la muerte de la res-pública (de lo público y colectivo como amalgama) en Bolivia. 

Pero ahora el país entró en guerra. No contra un país, sino contra enemigo nuevo, invisible, impredecible: el coronavirus. Frente a esta amenaza, desde el punto de vista político: unidad, resiliencia y creatividad. 

Operativamente, para combatir la pandemia se debe  parar la máquina productiva y social. El nombre elegante de bajar la palanca de la economía es: distanciamiento social.  Esta es la forma de que la curva de contagio no tenga la forma del Everest y más bien se achate la montaña para verse más como el Mururata. El costo de esta estrategia puede ser una recesión económica. La tragedia es globalizada y tendrá el mismo resultado en todo el mundo. Gente, máquinas, campos y comercio parados.

La fuerte desaceleración e inclusive recesión económica implica caer en un precipicio de los Yungas que puede tener la forma de una curva que se parece a la letra V. La forma de salir del fondo del pozo, de manera genérica, es inyectando dinero en la economía para que empresas y personas vuelvan a producir, emplear y comprar. Políticas fiscales y monetarias expansivas. En otras palabras, volviendo a los políticas keynesianas de sustentación de la demanda agregada para salir del hueco. 

Una primera reacción de corto plazo es inyectar dinero a la economía, perdonar impuestos, renegociar deudas y entregar bonos. También ayudar a empresas, trabajadores y familias asegurando la liquidez, programas de empleo temporal, moratorias de impuestos, hipotecas y pago de servicios. Este tipo de programas se conoce como el keynesianismo tradicional. Es lo que hacer ahora en la emergencia, pero no es sostenible en el largo plazo. 

El desafío es implementar políticas públicas de reactivación productiva más inteligentes, que conecten las acciones urgentes de corto plazo con las necesidades de transformación estructural del aparato productivo y el sistema de servicio social. 

Una crisis también puede ser una oportunidad. Reactivar la economía en cuanto se pavimenta el cambio del patrón de desarrollo y el modelo social. A seguir algunas sugerencias.

Comencemos con las políticas fiscales. Por supuesto, la prioridad es la salud. Sin escatimar esfuerzos se debe dotar de todos los recursos económicos, materiales y humanos necesarios para doblegar el virus y minimizar las víctimas. Pero la lucha contra la pandemia podría aprovechar para construir un sistema de salud basado en atención primaria (reformar y construir infraestructura), equipar los hospitales con alta tecnología y dotar de nuevos ítems para sector salud.

En un presupuesto plurianual (cinco años) se podría subir la inversión en salud al 12%, primero, y después al 15% del PIB, en el marco de un pacto fiscal.

Reactivación económica con base en la inversión de capital humano, mejora de infraestructura educativa y preservación de empleos de calidad. Inversión en internet de alta velocidad en las escuelas públicas de Bolivia. Programas masivos de becas para estudiantes de carreras tecnológicas.

 Renovación de pupitres y equipamiento escolar con base en proveedores nacionales. Y un programa de protección de empleos formales y de calidad: 1) suspensiones de empleo de manera temporal o, 2) reducciones de la jornada del trabajo. En ambos casos, el Estado se hace cargo de los costos de esta salida coyuntural.

Impulso a la transición energética. Masivos programas de inversión en energía solar y eólica para generar electricidad, a precios subsidiados, para regiones y barrios pobres y empresas pequeñas y medianas   empresas.

Gonzalo Chávez A. es economista.

https://www.paginasiete.bo/opinion/gonzalo-chavez/2020/3/22/guerra-unidad-resiliencia-creatividad-250385.html

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(Abecor, Página Siete 22 marzo, 2020)