Invasión de tierras – Encroaching land

Editorial, Los Tiempos:

Conflictos por tierras, una bomba de tiempo

Los conflictos por tierras, recientes y anteriores, que se producen en Cochabamba y Santa Cruz evidencian que, si bien puede tratarse de casos sin conexión, todos están enmarcados en esquemas organizados que incluyen a autoridades y cuyo propósito es el enriquecimiento personal burlando las leyes.

En Cochabamba, en las dos últimas semanas, ocurrieron tres intentos de apropiación ilegal de terrenos en Sacaba, La Angostura y el valle alto. En todos ellos, los avasalladores pretendían, y probablemente continuarán pretendiendo, tomar posesión de tierras ajenas con el fin de urbanizarlas.

En algunos lugares, como en el Parque Tunari, son tierras fiscales las que sufren avasallamientos que, en general, son denunciados por comunarios de la vecindad o por activistas medioambientales. En ocasiones, fueron los funcionarios del Servicio Nacional de Áreas Protegidas (Sernap) quienes dieron la alerta, antes de ser despedidos por las nuevas autoridades de esa entidad.

Los avasallamientos recientes tuvieron lugar en terrenos privados. En La Angostura, en una hacienda lechera establecida hace décadas y cuyos predios estaban siendo invadidos por ilegales que marcaban lotes, seguramente con el propósito de comercializarlos.

Cerca de Tarata, valle alto, seis comunidades se movilizaron en contra de los avasallamientos que sufren desde hace meses en sus terrenos agrícolas y de pastoreo.

Y en Sacaba, un centenar de loteadores intentó avasallar con dinamita 150 hectáreas de tierras en medio de enfrentamientos con los comunarios

En la Chiquitanía son tierras fiscales las que son ocupadas por los denominados “interculturales”, un grupo afín al partido de gobierno que desde hace décadas propicia los asentamientos ilegales de personas procedentes de otros departamentos.

Allá, los invasores crean comunidades fantasma para lograr titularizar esos terrenos en el Instituto Nacional de Reforma Agraria (INRA), luego esperan la ocasión propicia para venderlos, deforestados si es necesario, pues así el precio es mayor. En la Chiquitanía, el INRA dota tierras priorizando a gente que no es del lugar, infringiendo la Ley del Servicio Nacional de Reforma Agraria establece, cuyo artículo 43 establece que “la dotación será preferente en favor de quienes residan en el lugar”.

Los montos de dinero, gente involucrada y trascendencia político-ideológica de la gestión de la tierra deben ser de tal magnitud, que no sólo originan casos de corrupción que involucran a autoridades del Estado, sino que también provocan cruces de acusaciones entre masistas. [Opinión Bolivian Thoughts: No olvidemos que el masismo también quiere distorsionar la composición de la población en determinadas zonas, como en Pando, donde trasladaron a una gran población del altiplano, prometiendo tierras, pero la verdadera razón fue que votaran por el MAS, y luego ganar poder político en una región donde siempre fueron cuestionados. La colonización con fines políticos es la forma más despreciable de enfrentar a los bolivianos.]

Sólo una actitud firme y transparente del Gobierno podría desactivar esto que parece una bomba de tiempo, pues los afectados se organizan para defender sus derechos, como está ocurriendo en Santa Cruz.

Land conflicts, a time bomb

The recent and previous land conflicts that occur in Cochabamba and Santa Cruz show that, although they may be cases without connection, they are all framed in organized schemes that include authorities and whose purpose is personal enrichment by circumventing the laws.

In Cochabamba, in the last two weeks, there have been three attempts to illegally seize land in Sacaba, La Angostura and the upper valley. In all of them, the bullies intended, and will probably continue to seek, to take possession of other people’s lands in order to urbanize them.

In some places, such as in the Tunari Park, it is government lands that are subjected to domination, which, in general, is denounced by community members in the neighborhood or by environmental activists. On occasions, it was the officials of the National Service of Protected Areas (Sernap) who gave the alert, before being fired by the new authorities of that entity.

The recent assaults took place on private land. In La Angostura, on a dairy farm established decades ago and whose properties were being invaded by illegals who marked lots, probably with the purpose of marketing them.

Near Tarata, Valle Alto, six communities mobilized against the domination they have suffered for months on their agricultural and grazing lands.

And in Sacaba, a hundred landlords tried to overwhelm 150 hectares of land with dynamite in the midst of confrontations with community members.

In the Chiquitanía, public lands are occupied by the so-called “interculturals,” a group related to the government party that for decades has fostered the illegal settlements of people from other departments.

There, the invaders create ghost communities to secure title to these lands in the National Agrarian Reform Institute (INRA), then they wait for the right occasion to sell them, deforested if necessary, because that way the price is higher. In Chiquitanía, INRA grants land prioritizing people who are not from the place, in violation of the Law of the National Agrarian Reform Service, which article 43 establishes that “the allocation will be preferential in favor of those who reside in the place.”

The amounts of money, people involved, and the political-ideological significance of land management must be of such magnitude that they not only cause corruption cases involving State authorities, but also cause cross-accusations between masistas. [Bolivian Thoughts opinion: Let’s not forget that the masismo also wants to distort the population composition in given areas, like in Pando, where they moved a large population from the highlands, promising land, but the real reason was for them to vote for the MAS, and then gain political power in a region where they were always questioned. Colonization for political purposes is the most despicable way to confront Bolivians.]

Only a firm and transparent attitude of the Government could deactivate what seems like a time bomb, since those affected are organizing to defend their rights, as is happening in Santa Cruz.

https://www.lostiempos.com/actualidad/opinion/20210704/editorial/conflictos-tierras-bomba-tiempo

Published by Bolivian Thoughts

Senior managerial experience on sustainable development projects.

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