Crime investigation – Investigación de delitos

Editorial, El Diario:

In recent years, crimes of corruption proliferated in dependencies of the Plurinational State that caused the country to receive high marks from international organizations and severe criticism from public opinion, which caused so much unrest that it caused the destabilization of some governments.

These acts of corruption in ministries, public companies, official agencies, that is, parts of the Plurinational State, reached levels of extraordinary magnitude and in each case amounted to millions of dollars in backhander, bribes, embezzlement, disappearance of money in phantom loans and others. many who surpassed the most feverish imagination of those who were aware of that culture of immorality.

This criminal process had not only an individual character, but also a collective one, since it reached social sectors that had never been suspected of being involved in illegal acts and of effects on State property. Not only that, the remarkable thing was that this gigantic wave of corruption in state mechanisms came to be protected by power mechanisms and, in particular, by Justice agencies, to the extent that the country’s judicial administrative apparatus was the object of such serious criticism, for acts such as flagrant prevaricates. Therefore, it was seen the need for Justice to be subjected to a reform that reaches its last consequences. Even the president of the Plurinational State affirmed that justice was “rotten” and the vice president said that it was in “intensive care.”

It was also highlighted that, while in past times corruption did not exceed a few Bolivian pesos, at present each case reported reached millions of dollars, in addition, without the hammer of justice falling on the perpetrators.

To stop this epidemic, the government adopted a series of measures, launched campaigns and passed draconian laws, the prisons were small and overrun with rogues, making it necessary to create others that would not supply the condemned either. Those provisions to curb the wave did not work. On the contrary, corruption grew in geometric progression, suggesting that a new government would put an end to evil.

But, apparently it was all useless. When it was believed that the pandemic ended, it reappeared in the transitional government, with intensity, as with the issue of the purchase of tear gas with surcharges, by the then Minister Murillo, leaving, however, forgotten previous serious cases of the regime of 14 years, such as that of the Indigenous Development Fund, the failure of state companies, the issue of the presidential plane and many others, which will emerge sooner rather than later, because justice takes time, but it comes.

En últimos años proliferaron delitos de corrupción en dependencias del Estado Plurinacional que ocasionaron que el país reciba agudas calificaciones por parte de organismos internacionales y la severa crítica de la opinión pública, que provocaron tanto malestar que originaron la desestabilización de algunos gobiernos.

Esos actos de corrupción en ministerios, empresas públicas, dependencias oficiales, es decir partes del Estado Plurinacional, alcanzaron niveles de extraordinaria magnitud y en cada caso sumaban millones de dólares en coimas, sobornos, malversación de fondos, desaparición de dinero en préstamos fantasmas y otros muchos que superaron la imaginación más febril de quienes estaban al tanto de esa cultura de inmoralidad.

Ese proceso delictivo tuvo no solo carácter individual, sino también colectivo, ya que llegaba a sectores sociales que nunca se hubiese sospechado que estuviesen involucrados en actos ilegales y de efectos en los bienes del Estado. No solo eso, lo notable fue que esa ola gigantesca de corrupción en mecanismos estatales llegó a tener amparo de mecanismos de poder y, en particular, de dependencias de la Justicia, al extremo que el aparato administrativo judicial del país fue objeto de críticas tan graves, por hechos como prevaricatos flagrantes. Por lo tanto, se vio la necesidad de que la Justicia sea sometida a una reforma que llegue a sus últimas consecuencias. Inclusive el presidente del Estado Plurinacional afirmó que la justicia estaba “podrida” y el vicepresidente dijo que estaba en “terapia intensiva”.

Se destacó también que, mientras en tiempos pretéritos la corrupción no pasaba de unos cuantos pesos bolivianos, al presente cada caso denunciado alcanzaba millones de dólares, además, sin que caiga el martillo de la justicia sobre los autores.

Para frenar esa epidemia, el gobierno adoptó una serie de medidas, lanzó campañas y dictó leyes draconianas, las cárceles quedaron pequeñas y rebasaron de pícaros, siendo necesario crear otras que tampoco darían abasto a los condenados. Esas disposiciones para frenar la ola no dieron resultado. Al contrario, la corrupción creció en progresión geométrica, dejando pensar que un nuevo gobierno acabaría con el mal.

Pero, al parecer todo fue inútil. Cuando se creía que la pandemia finalizó, reapareció en el gobierno de transición, con intensidad, como con el asunto de la compra con sobreprecios de gases lacrimógenos, por parte del entonces ministro Murillo, quedando, sin embargo, olvidados casos graves anteriores del régimen de 14 años, como el del Fondo de Desarrollo Indígena, el fracaso de empresas estatales, el asunto del avión presidencial y otros muchos, que emergerán más temprano que tarde, porque la justicia tarda, pero llega.

https://www.eldiario.net/portal/2021/06/10/investigacion-de-delitos/

Published by Bolivian Thoughts

Senior managerial experience on sustainable development projects.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out /  Change )

Google photo

You are commenting using your Google account. Log Out /  Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out /  Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out /  Change )

Connecting to %s

%d bloggers like this: