MAS

Juan José Toro, El Deber:

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The Movement To Socialism (MAS). The great detail is that this project has not been developed to favor the Bolivian citizenship, but the MAS itself.

The intentions of this organization were admitted shortly after taking power, in 2006. More than one leader said then that the MAS had come to stay for 50 years, but we Bolivians, accustomed to erratic and short-lived governments, we did not believe them. It was our main mistake.

Even before the possession of Evo Morales and Álvaro García, the MAS began to work for the re-election that it did not foresee for once, but indefinitely.

For this, the only way was the constitutional reform but, as things went further, a partial one was not enough. A new Constitution had to be approved and put into effect.

And so, with the valuable pretext of the “October agenda,” a Constituent Assembly was convened.

We all know what happened to that assembly and how the current Political Constitution of the State was approved, in a military barrack and far from its original headquarters. What we did not see, due to the obvious limitations of time and space, were its effects.

One of them, perhaps the most pernicious, is the catastrophic state to which the administration of justice has reached due to the introduction of the universal vote for the structuring of the leadership of the Judicial Branch. That was, as the facts have shown, politicizing justice that, now, clearly responds to the masista scheme.

Over the years, the casuistry showed that the Bolivian State restructured itself in order to favor the MAS and its allies. A clear example is the mining regime, which favors the privileged sector that supposedly works in the cooperative system, because it has made it clear that their “pre-constituted” rights must be respected. That means maintaining the privileges it enjoyed over concessions until before the new Constitution was promulgated.

The boss’s preferences are also evident. When talking about new autarkic companies in the mining sector, Oruro is included, despite the fact that the largest mineral production was always from Potosi.

And the same happens with lithium, which, although it does not appear in the Constitution, has been subjected to a regime that, to begin with, is outside the mining sector.

Continuing with the review would require an entire treaty, so let’s close with the obvious: MAS has restructured the State for its own benefit, so it intends to re-control the Executive Branch to finish that job. He wanted to rule 50 years … 36 to go.

Más del MAS

El Movimiento Al Socialismo (MAS). El gran detalle es que ese proyecto no ha sido elaborado para favorecer a la ciudadanía boliviana, sino al MAS mismo.

Las intenciones de esta organización fueron admitidas a poco de haber asumido el poder, en 2006. Más de un dirigente dijo, entonces, que el MAS había llegado para quedarse 50 años, pero nosotros, los bolivianos, acostumbrados a gobiernos erráticos y poco duraderos, no les creímos. Fue nuestro principal error.

Incluso desde antes de la posesión de Evo Morales y Álvaro García, el MAS comenzó a trabajar para la reelección que no preveía para una vez, sino indefinida.

Para ello, la única vía era la reforma constitucional pero, como las cosas iban más allá, una parcial no era suficiente. Tenía que aprobarse y ponerse en vigencia una nueva Constitución.

Y así, con el valioso pretexto de la “agenda de octubre”, se convocó una Asamblea Constituyente.

Todos sabemos lo que pasó con esa asamblea y cómo se aprobó la actual Constitución Política del Estado, en un cuartel y lejos de su sede original. Lo que no vimos, por las obvias limitaciones de tiempo y espacio, fueron sus efectos.

Uno de ellos, quizás el más pernicioso, es el estado catastrófico al que ha llegado la administración de justicia debido a la introducción del voto universal para la estructuración de las cúpulas del Órgano Judicial. Eso fue, como los hechos lo han demostrado, politizar la justicia que, ahora, responde claramente al esquema masista.

Con el paso de los años, los casuismos fueron mostrando que el Estado boliviano se reestructuró con el fin de favorecer al MAS y a sus aliados. Un claro ejemplo es el régimen minero, que favorece al sector privilegiado que supuestamente trabaja en el sistema cooperativista, porque ha dejado en claro que se debe respetar sus derechos “preconstituidos”. Eso significa mantener los privilegios de los que gozaba sobre concesiones hasta antes de promulgarse la nueva Constitución.

Las preferencias del jefazo también se hacen evidentes. Cuando se habla de las nuevas empresas autárquicas del sector minero, se incluye a Oruro, pese a que la mayor producción de minerales siempre fue la potosina.

Y lo propio ocurre con el litio que, aunque no aparece en la Constitución, se ha sometido a un régimen que, para empezar, está fuera del sector minero.

Seguir con la revisión demandaría todo un tratado así que cerremos con lo evidente: el MAS ha reestructurado el Estado para su propio beneficio, así que pretende volver a controlar el Órgano Ejecutivo para terminar ese trabajo. Quería gobernar 50 años… le faltan 36.

https://eldeber.com.bo/opinion/mas-del-mas_201713

El Dia Sep/23/2020

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