Pacto con el diablo – Pact with the devil

Oscar Aguilar, Los Tiempos:

Pact with the devil

Thanks Evo, the day before yesterday (8/31/2020) with a loud and clear voice you said that the President of the Entrepreneurs (CEPB) “offered you support before being overthrown.” Some grassroots entrepreneurs were sure that our parent entity had lost its entity, others suspected that some 14 years ago a blue tone had tinged its actions and others believed that fear and anomie had knocked on the doors of our institution, beyond the convenience or opportunism of some managers who without identity took advantage of the Confederation as their business center or relationship with ministers and authorities.

It is that trying to mix water and oil is not possible, vegetable oil does not dissolve in water because it is a nonpolar substance, water is a polar substance, both are very different from each other and generally do not mix. It is enough to appreciate the disaster that was left in the COB when it was mixed with the masismo.

The entrepreneur has, in any society, the role of production, commerce, initiative, investment, employment and growth and its parent entity, by statutory mandate, must preserve that role. However, business activity does not develop in a bubble. The competitiveness indicators of the World Economic Forum (WEF) show that competitiveness is a joint construction of government, business and society. Without genuine competitiveness there is no sustainable development, even if the economy shows signs of bonanza. Clear evidence of this is that, in 2019, Bolivia obtained the 107th place out of 141 countries, the penultimate in South America, only above Venezuela (133), while Chile was in 33rd place.

For the WEF, in Bolivia the institutional framework, the system of checks and balances, judicial independence, the performance of the public sector, property rights, the credibility of the Police, the regulatory system, the distortions of taxes and subsidies in competition and in general the efficiency of the state system. So where was the word of the entrepreneur who should defend his business environment?

Indeed, the businessman should not engage in party politics, but neither should he be mute when his country and institutions deteriorate. Remain silent when reelection is considered a human right, when fraud is done, when justice is co-opted, when individual liberties are violated, when more than 30 state-owned companies are created, almost all of them for the purpose of loss, and when state resources are gone to business, to corruption and not to health is to be an accomplice or to have a pact with the devil, it is to “offer your soul in exchange for powerful diabolical favors,” including wealth or power.

The devil, as a good devil, will betray you sooner or later and then your pact will disappear and he will hold you in your face for what you did for him and you will be discredited, discredited and in the end, for having betrayed your principles, dishonor. It remains then that to repair what you did give your head to your peers and that your soul goes with the devil, punishment for having served two masters, as Teófilo de Adana said centuries ago.

The author was vice president of the Confederation of Private Entrepreneurs of Bolivia

Pacto con el diablo

Gracias Evo, anteayer (31/8/2020) con voz alta y clara dijiste que el Presidente de los Empresarios (CEPB) te “ofreció apoyo antes de ser derrocado”. Algunos empresarios de base estábamos seguros de que nuestra entidad matriz había perdido su entidad, otros sospechaban que hace unos 14 años un tono azul había teñido su accionar y otros creían que el miedo y la anomia habían tocado las puertas de nuestra institución, más allá de la conveniencia o del oportunismo de algunos directivos que sin identidad aprovechaban la Confederación como su centro de negocios o relacionamiento con ministros y autoridades.

Es que intentar mezclar el agua y el aceite no es posible, el aceite vegetal no se disuelve en el agua porque es una sustancia no polar, el agua es una sustancia polar, ambas son muy distintas entre sí y en general no se mezclan. Basta con apreciar el desastre que quedó en la COB cuando esta se mezcló con el masismo.

El empresario tiene, en cualquier sociedad, el rol productivo, de comercio, de iniciativa, de inversión, de empleo y de crecimiento y su entidad matriz, por mandato estatutario, debe preservar esa función. Sin embargo, la actividad empresarial no se desarrolla en una burbuja. Los indicadores de competitividad del Foro Económico Mundial (WEF), muestran que la competitividad es una construcción conjunta de gobierno, empresa y sociedad. Sin competitividad genuina no hay desarrollo sostenible, por más que la economía muestre signos de bonanza. Clara evidencia de ello es que, en 2019, Bolivia obtuvo el lugar 107 de 141 países, el penúltimo en Sudamérica, sólo por encima de Venezuela (133), mientras Chile estuvo en el lugar 33.

Para el WEF, en Bolivia falló la institucionalidad, el sistema de contrapesos, la independencia judicial, el desempeño del sector público, los derechos de propiedad, la credibilidad de la Policía, del sistema regulatorio, las distorsiones de impuestos y subsidios en la competencia y en general la eficiencia del sistema estatal. Entonces, ¿dónde estaba la palabra del empresario que debería defender su ambiente de negocios?

Efectivamente el empresario no debe hacer política partidaria, pero tampoco debe ser mudo cuando se deteriora su país y las instituciones. Mantener silencio cuando se considera derecho humano la reelección, cuando se hace fraude, cuando la justicia se coopta, cuando se conculcan las libertades individuales, cuando se crean más de 30 empresas estatales casi todas con fines de pérdida y cuando los recursos del Estado se van al negociado, a la corrupción y no a la salud es ser cómplice o tener un pacto con el diablo, es “ofrecer tu alma a cambio de favores diabólicos poderosos”, entre ellos las riquezas o el poder.

El diablo, como buen diablo, te traicionará tarde o temprano y entonces desaparecerá tu pacto y te echará en cara lo que hiciste por él y te llegará el descrédito, el desprestigio y al final, por haber traicionado tus principios, la deshonra. Queda entonces que para reparar lo que hiciste entregues tu cabeza a tus pares y que tu alma se vaya con el diablo, castigo por haber servido a dos amos, como decía Teófilo de Adana siglos atrás.

El autor fue vicepresidente de la Confederación de Empresarios Privados de Bolivia

https://www.lostiempos.com/actualidad/opinion/20200902/columna/pacto-diablo

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