Upheaval or sedition, there is the dilemma – Convulsión o sedición, eh ahí el dilema

Alvaro Riveros writes in El Diario:

Upheaval or sedition, there is the dilemma

Incurring a slippage like the one that the MAS candidate for the presidency, Luis Arce Catacora, has just starred in, is more than surprising, highly suspicious, given that this political force has framed its actions to promote a social upheaval that ends, more that in a peaceful electoral campaign, in a spiral of violence that brings them to power. Not in vain they coined that threshing, like psychopathic, war cry: “Now yes, civil war.”

Unable to achieve their objective, in Senkata, La Portada, Kara Kara, Villa Ingenio, etc., they sharpened their strategy, and determined to enter where they believe that the people will meekly come to their defense, such as initiating bold legal action to the cancellation of their own electoral acronym, as a result of a very well-mounted ruse, such as the press statements in which its candidate revealed internal polls of his party, knowing that his action was illegal due to the express prohibition of the article 136 of the current Electoral Law, and by sufficient existing jurisprudence. It should be remembered that, for the same reason, in 2015 the candidacy of Ernesto Suárez for the Beni Governorate was annulled, and more than 227 candidacies, an act that caused hunger strikes where even the current President Jeanine Áñez participated.

Continuing with the discernment of the “fugitive blocker”, a title that pleases him more than that of ex-president, before the “setback” of his candidate, the Electoral Tribunal would have no other alternative but to cancel the MAS acronym of the electoral career, decision that the fugitive fondly caresses, to light the flame of the uprising, since he compares it with his own expulsion from Parliament one day in Alasita in 2002; revoked seven months later by the Constitutional Court, a fact that catapulted him to the presidency of the Nation.

If this determination is not complied with, the TSE would be contravening the Law and would give suspicious understandings to the MAS, to the detriment of the other parties that would gladly take advantage of such action. What’s more, in the supposed and unusual departure from modifying the Electoral Calendar, arguing that it only begins on July 23, it would absolve Arce Catacora of his blunder, in which case the remedy would be worse than the virus, since it is sufficiently known and officially public, that said calendar began on June 25, according to Resolution of the Full Chamber of the TSE, N. 162/2020.

As politics is the art of making the impossible possible, we consider that the solution to this prefabricated problem in laboratories in the Chapare and Argentina should be resolved with the suspension of the elections by the TSE, until 45 days after the scientific health organizations have certified that the pandemic has ended, and Bolivians can safely go to the polls. Likewise, take advantage of this time interval to carry out a Population Census that provides us with reliable data, on which we can prepare a new electoral register and modify the Electoral Law that led us to such a mess; in short, re-institutionalize the country, and enter a new phase of the State without signs of convulsion or sedition, which today represent a dilemma.

====versión español====

Convulsión o sedición, eh ahí el dilema

Alvaro Riveros escribe en El Diario:

Incurrir en un desliz como el que acaba de protagonizar el candidato a la presidencia por el MAS, Luis Arce Catacora, más que sorprendente, resulta altamente sospechoso, toda vez que esa fuerza política ha enmarcado sus acciones en promover una convulsión social que desemboque, más que en una pacífica campaña electoral, en una espiral de violencia que los lleve al poder. No en vano acuñaron ese trillado, como psicopático, grito de guerra: “Ahora sí, guerra civil”.

No pudiendo lograr su objetivo, en Senkata, La Portada, Kara Kara, Villa Ingenio, etc., afinaron su estrategia, y determinaron ingresar por donde creen que el pueblo acudirá dócilmente en su defensa, como es el de iniciar una audaz acción jurídica dirigida a la cancelación de su propia sigla electoral, a raíz de un ardid muy bien montado, como fueron las declaraciones de prensa en que su candidato desveló unas encuestas internas de su partido, a sabiendas de la ilegalidad de su acción por la expresa prohibición del artículo 136 de la Ley Electoral vigente, y por la suficiente jurisprudencia existente. Cabe recordar que, por ese mismo motivo, en el año 2015 se anuló la candidatura de Ernesto Suárez a la Gobernación del Beni, y a más de 227 candidaturas, acto que ocasionó huelgas de hambre donde incluso participó la actual presidenta Jeanine Áñez.

Siguiendo con el discernimiento del “bloqueador prófugo”, título que le agrada más que el de ex presidente, ante el “traspié” de su candidato, al Tribunal Electoral no le quedaría otra alternativa más que cancelar la sigla del MAS de la carrera electoral, decisión que el prófugo acaricia frenéticamente, para encender la llama de la sublevación, pues la compara con su propia expulsión del Parlamento un día de Alasita del año 2002; revocada siete meses después por el Tribunal Constitucional, hecho que lo catapultó a la presidencia de la Nación.

De no cumplir dicha determinación, el TSE estaría contraviniendo la Ley y daría pábulo a suspicaces entendimientos con el MAS, en detrimento de los otros partidos que gustosos sacarían provecho de tal acción. Es más, en la supuesta y peregrina salida de modificar el Calendario Electoral, aduciendo que éste recién comienza el 23 de julio, absolvería a Arce Catacora de su metida de pata, caso en que el remedio sería peor que el virus, pues es suficientemente conocido y oficialmente público, que dicho calendario tuvo inicio el pasado 25 de junio, según Resolución de Sala Plena del TSE, N. 162/2020.

Siendo la política el arte de hacer posible lo imposible, consideramos que la solución a este problema prefabricado en laboratorios del Chapare y la Argentina, debería resolverse con la suspensión de las elecciones por parte del TSE, hasta 45 días después que los organismos científicos de salud hayan certificado que la pandemia ha concluido, y los bolivianos podamos acudir sin riesgo a las urnas. Asimismo, aprovechar ese interregno de tiempo para levantar un Censo de Población que nos brinde datos fiables, sobre los cuales podamos elaborar un nuevo padrón electoral y modificar la Ley Electoral que nos indujo a semejante estropicio; en suma, re institucionalizar al país, e ingresar a una nueva fase del Estado sin visos de convulsión o sedición, que hoy representan un dilema.

https://www.eldiario.net/noticias/2020/2020_07/nt200723/opinion.php?n=9&-convulsion-o-sedicion-eh-ahi-el-dilema

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