Daily Archives: June 24, 2020

On the brink of a coup d’état – Al borde del golpe

Humberto Vacaflor writes in El Deber:

On the brink of a coup d’état

Since his withdrawal, not retirement, Juan del Granado has made a very correct observation: “there was a too hasty constitutional succession.” And now the country is paying the price for that mistake.

MAS had been defeated. During the battle, the cocalero defenders were only in Sacaba, because they were the coca growers in the Chapare, and in Senkata, because they were the employees of the drug factories in District 8, and nothing else.

The rest of the country was made by the decision to expel the coca grower Morales forever, with and without his court of effeminate millionaires.

And he decided to escape. It was the first “coup d’état” that was carried out in Bolivia because a general, very obedient to the government, “suggested” the coca grower to resign, and not because the military demanded it, but because the situation was unsustainable.

There a decisive factor intervened: the cowardly of the coca grower. Three weeks earlier he had said that when potatoes burned, he always chose to use his vice president as a shield. Surely he believed that his vice was causing fear to someone.

But suddenly he saw that his vice was at his side, determined to escape with him, not face anyone. If your bulwark, your brave, your warrior, takes shelter under your wing, you must leave. That’s what the cocalero did.

He left behind a government full of his followers, which he cowardly abandoned. Miss Eva Copa suddenly forgot her terrorist lessons in Cuba and began to cry out loud. To those who wanted to hear her, she said that she, too, had been a victim of the masismo, who despised her even with racist criteria. She was preparing for the outcome that she saw inevitable: that the parliament be closed, that the masistas go to jail, period.

At that moment the error that Juan del Granado now recognizes occurred. A hasty succession.

There was a confusion. People believed that Camacho was going to be the leader of the rebellion, but he turned to be a fiasco. He was a crazy parachutist who had no idea of strategy. He just wanted to be in the photos.

It would have been the moment in which the civic committees, owners of the situation, summoned councils throughout the country to close the parliament, reform the constitution in the country’s squares, ban MAS forever.

But that did not happen. The greatest revolt in the history of the country had won the battle, but it had neither command nor reinforcements, like the Boquerón. And the defeated were suddenly victorious.

The terrorist Copa dried her tears that had caused the cowardly flight of her leader, and decided to remember her lessons from Cuba: you should not lose prey, nor give up anything, especially if the rival is not very awake, as was the case.

Everything is perfect for the triumph of the coup that the advisers of the transnational or globalism armed for the coca grower.

They only lack one detail: the Bolivians have not changed their attitude and want the coca grower to leave forever, he and his party of corrupts.

What to do?

21st century bolivia

====versión español====

Al borde del golpe

Humberto Vacaflor escribe en El Deber:

Desde su retiro, no jubilación, Juan del Granado ha hecho una observación muy acertada: “se hizo una sucesión constitucional demasiado apresurada”. Y ahora el país está pagando el precio de ese error.

El MAS había sido derrotado. Durante la batalla, los defensores del cocalero estaban solamente en Sacaba, porque eran los cocaleros del Chapare, y en Senkata, porque eran los empleados de las fábricas de droga del distrito 8, y nada más.

Todo el resto del país estaba tomado por la decisión de expulsar al cocalero Morales para siempre, con y sin su corte de afeminados millonarios.

Y él decidió escapar. Fue el primer “golpe de Estado” que se hace en Bolivia porque un general, muy obediente del gobierno, “sugiere” al cocalero que renuncie, y no porque los militares se lo exigían, sino porque la situación era insostenible.

Ahí intervino un factor decisivo: la cobardía del cocalero. Tres semanas antes había dicho que cuando las papas quemaban, él siempre optaba por usar a su vicepresidente como escudo. Seguramente creía que su vice provocaba temor a alguien.

Pero de pronto vio que su vice estaba a su lado, decidido a escapar con él, no a enfrentar a nadie. Si tu baluarte, tu valiente, tu guerrero, se cobija bajo tu ala, debes partir. Eso hizo el cocalero.

Dejaba atrás un gobierno repleto de sus seguidores, que él abandonaba cobardemente. La señorita Eva Copa olvidó de pronto sus lecciones de terrorista en Cuba y se puso a llorar a moco tendido. A quien quería escucharla le decía que también ella había sido una víctima del masismo, que la despreciaba incluso con criterios racistas. Estaba preparándose para el desenlace que ella veía inevitable: que se cerrara el parlamento, que los masistas fueran a la cárcel, y punto.

En ese momento se produjo el error que reconoce ahora Juan del Granado. Una sucesión apresurada.

Hubo una confusión. Le gente creyó que Camacho iba a ser el caudillo de la rebelión, pero resultó un fiasco. Era un paracaidista loquito que no tenía idea de estrategia. Sólo quería estar en las fotos.

Hubiera sido el momento en que los comités cívicos, dueños de la situación, convocaran a cabildos en todo el país para cerrar el parlamento, reformar la constitución en las plazas del país, proscribir al MAS para siempre…

Pero eso no ocurrió. La más grande revuelta de la historia del país había ganado la batalla, pero no tenía ni comando ni refuerzos, como el Boquerón. Y los derrotados resultaron, de pronto, victoriosos.

La terrorista Copa secó sus lágrimas que le habían provocado la huida cobarde de su caudillo, y decidió recordar sus lecciones de Cuba: no hay que perder presa, ni ceder nada, sobre todo si el rival no es muy despierto, como era el caso.

Todo está perfecto para el triunfo del golpe que armaron para el cocalero sus asesores de la transnacional, o del globalismo. 

Sólo les falta un detalle: los bolivianos no han cambiado de actitud y quieren que el cocalero se vaya para siempre, él y su partido de corruptos.

¿Qué hacer?

Siglo21bolivia.com

https://eldeber.com.bo/185866_al-borde-del-golpe