Daily Archives: June 28, 2020

The worst time has not yet come – Aún no ha llegado el peor momento

Editorial from El Deber:

The worst time has not yet come

Covid-19 infections in Bolivia broke a record on Monday, June 22. The official report of the Ministry of Health reported 1,105 across the country and 47 deaths in a single day. In Santa Cruz there are no less than half a thousand in each report, with the aggravating circumstance that the public and private health system is collapsed wherever you look at it. The official count only reflects a small part of the reality, since the findings of the rakes and the number of patients who are asymptomatic have not been counted. It is the hardest moment, but it is clear that it is not the worst moment and that we are heading for an unprecedented catastrophe.

First world countries that have social security for all their inhabitants collapsed. The coronavirus is hitting nations that were previously a benchmark for health for Bolivia, such as Chile where the level of contagion that had been known in Italy and Spain has already been exceeded. Brazil surpassed the million infected several days ago, the United States has 2.3 million people with Covid-19. This moment is so critical that places where the situation was under control, such as Uruguay, are raising worrying outbreaks.

The National Director of Epidemiology said that the situation in Bolivia may be worse than that of the countries with a critical situation, because the country’s health system is lousy and because conditions have not been improved. However, none of the aforementioned achieves a change in behavior among ordinary citizens or the national political class. It is as if Bolivians are used to regret, but not to initiative or action.

In the political class there is an absolute inconsistency. In the MAS that blocks from the Congress and from the streets without caring about the life and health of the people. In the government because the president talks about the health of the people, but she pays more attention to what she calls the “pressure” of her electoral contenders and promulgates the Law of Convocation of Elections, against her own convictions. In Comunidad Ciudadana because the candidate demands elections, but he steps aside from the responsibility that this request entails. How far are all from measuring up to restore certainty and confidence to the population!

We must also regret the passive action of the Supreme Electoral Court in whose vows the hope of the country was encrypted.

In the public sphere, the valuable opportunity to have equipped the hospitals, to have provided more items and biosecurity to health personnel has already been lost; no one talks about respirators anymore and there seems to be a resignation to the mistaken policy of not having installed more laboratories and applying many more tests to the population. Hopelessness and lack of public confidence grow as much as contagions from the pandemic, with the certainty that this lack of faith spreads to the candidates for the Presidency, because apart from attacking themselves, nobody proposes how to get out of this deep abyss in which we are immersed. Who can save Bolivia?

On the other hand, the initiatives of civil society, reflected in the volunteers to carry out the raking, in the organizations of people who continue to bring food to the neighborhoods are noteworthy. These actions are the only hope at this time. That this impetus does not falter and that an emergency committee is soon formed, as in Guayaquil, to occupy the space that the State leaves empty with its inaction.

====versión español====

Aún no ha llegado el peor momento

Editorial de El Deber:

Los contagios de Covid-19 en Bolivia batieron récord el lunes 22 de junio. El informe oficial del Ministerio de Salud reportó 1.105 en todo el país y 47 fallecidos en un solo día. En Santa Cruz no hay menos de medio millar en cada informe, con el agravante de que el sistema de salud público y privado está colapsado por donde se lo mire. El recuento oficial solo refleja una pequeña parte de la realidad, ya que no se han contabilizado los hallazgos de los rastrillajes ni la cantidad de pacientes que son asintomáticos. Es el momento más duro, pero está claro que no es el peor momento y que nos encaminamos a una catástrofe sin precedentes.

Países del primer mundo, que tienen seguridad social para todos sus habitantes colapsaron. El coronavirus está azotando con fuerza a naciones que antes eran referente de salud para Bolivia, como Chile donde ya se ha superado el nivel de contagio que se había conocido en Italia y España. Brasil rebasó hace varios días el millón de infectados, Estados Unidos tiene 2,3 millones de personas con Covid-19. Es tan crítico este momento que lugares donde se tenía la situación controlada, como Uruguay, están dando a conocer rebrotes preocupantes.

El director nacional de Epidemiología decía que la situación en Bolivia puede ser peor que la de los países con situación crítica, porque el sistema de salud del país es pésimo y porque no se ha logrado mejorar las condiciones. Sin embargo, nada de lo dicho logra que haya un cambio de comportamiento en los ciudadanos de a pie ni en la clase política nacional. Es como si los bolivianos estuvieran acostumbrados al lamento, pero no a la iniciativa ni a la acción.

En la clase política hay una incoherencia absoluta. En el MAS que hace bloqueos desde el Congreso y desde las calles sin que le importe la vida y la salud de la gente. En el Gobierno porque la presidenta habla de la salud del pueblo, pero hace más caso a lo que llama ‘presión’ de sus contendientes electorales y promulga la Ley de Convocatoria a Elecciones, en contra de sus propias convicciones. En Comunidad Ciudadana porque el candidato demanda comicios, pero se hace a un lado de la responsabilidad que conlleva ese pedido. ¡Qué lejos están todos de dar la talla para devolver certezas y confianza a la población!

También hay que lamentar la acción pasiva del Tribunal Supremo Electoral en cuyos vocales estaba cifrada la esperanza del país. 

En lo público ya se perdió la valiosa oportunidad de haber equipado los hospitales, de haber dotado de más ítems y bioseguridad al personal de salud; de los respiradores ya nadie habla y parece haber una resignación a la errada política de no haber instalado más laboratorios y aplicado muchas más pruebas a la población. La desesperanza y la falta de confianza ciudadana crecen tanto como los contagios por la pandemia, con la certeza de que esa falta de fe se expande a los aspirantes a la Presidencia, porque aparte de atacarse, nadie propone cómo salir de este profundo abismo en el que nos encontramos. ¿Quién puede salvar a Bolivia?

En cambio, son destacables las iniciativas de la sociedad civil, reflejadas en los voluntarios para hacer el rastrillaje, en las organizaciones de personas que siguen llevando alimentos a los barrios. Estas acciones son la única esperanza en este momento. Que ese ímpetu no desfallezca y que pronto se arme un comité de emergencias, como en Guayaquil, para ocupar el espacio que el Estado deja vacío con su inacción.

https://eldeber.com.bo/186113_aun-no-ha-llegado-el-peor-momento