The masista fascism – El fascismo masista

Renzo Abruzzese writes in Pagina Siete:

The masista fascism

At the cry of “elections now,” a mass mob took some of El Alto arteries, stoned a pair of buses carrying medical personnel, and an uproar of firecrackers interrupted the silence due to preventive social isolation from the epidemic that plagues the country and the planet. The answer was not long in coming, from each balcony and in each window the citizens sang the refrain that knocked the tyrant down: “Who surrenders… No one surrenders. Evo again, fuck [hu]evo.”

The masista action, however, is presented as a concerted strategy, the objective of which was to take to the streets pressure actions in support of the criminal Law that the mass caucus promulgated setting the date of elections; a Law that instructs elections just when the epidemic outbreak is expected to reach its greatest number of victims and infections. This is undoubtedly a desperate measure to the success of post-evista democracy.

Mussolini had established as the principle of fascism the preeminence of the State over the citizen, “The State is everything, the citizen is nothing,” he repeated in all the ideological documents of the National Fascist Party. All fascist power (both in Mussolini’s Italy and in Hitler’s Germany) was sustained in the certainty that power was something above any citizen right, including the right to life. In parallel, the “brown shirts” and “black shirts” of both countries ravaged the cities and towns, deploying indiscriminate violence that ended up subjecting all resistance forces to the empire of terror, abuse, robbery and derision. Power and violence can be two terms that synthesize the logic of fascism at all times and in all the countries that suffered this onslaught of history. Although it should not surprise us, that is exactly the principle that activates the MAS and its fleeing leader Evo Morales. Power and Violence.

The image left by Morales’ first tweets showed a blind confidence in his soon return as a product of the expected failure of the government of President Añez. The confidence that the masistas showed was based on the presumption that only the leader was empowered to do things well. Evo was the embodiment of the forces of the universe. Little by little, the hope that democracy would fail collapsed and despair took over in their totalitarian ambitions, their own co-religionists began to doubt their magical powers and preferred to appeal to more telluric powers: paramilitaries, hitmen, criminals and groups of shock. All of them paid by we already know who.

Today, when the country begins to see the facts that an honest government can democratically manage a nation shaken by the worst health crisis in our history, an almost total paralysis of the productive apparatus and a widespread existential uncertainty regarding the coronavirus and the eventuality of becoming ill and die, MAS discovers its true fascist nature. Its contempt for the lives of citizens is as great as its contempt for democracy, that explains the reasons behind a criminal call for general elections that will mobilize seven million voters to congregate in more than five thousand voting tables, without any possibility escape because in Bolivia the vote is mandatory. The message is clear, no matter how many Bolivians are contaminated and die, “power is everything, the citizen is nothing,” that is, without a doubt, the guiding principle of Bolivian fascism and its self-exiled Führer.

Renzo Abruzzese is a sociologist.

====versión español====

El fascismo masista

Al grito de “elecciones  ya” una turba masista tomó algunas arterias alteñas, apedreó un par de buses que trasladaban personal médico  y un alboroto de petardos interrumpieron el silencio producto del aislamiento social preventivo frene a la epidemia que azota el país y el planeta. La respuesta no se dejó esperar, de cada balcón y en cada ventana lo ciudadanos entonaban el estribillo que tumbo al tirano: “Quien se rinde… Nadie se rinde. Evo de nuevo, huevo carajo”.

La acción masista, sin embargo, se presenta como una estrategia concertada, cuyo objetivo apuntaba a llevar a las calles acciones de presión en apoyo a la criminal Ley que la bancada masista promulgó fijando fecha de elecciones; una Ley que instruye elecciones justo para cuando se espera que el brote epidémico alcance su mayor número de víctimas y contagios. Se trata sin duda de una medida desesperadaante al éxito de la democracia post-evista.

Mussolini había establecido como principio del fascismo la preeminencia del Estado frente al ciudadano, “El Estado es todo, el ciudadano es nada”,  repetía en todos los documentos ideológicos del Partido Nacional Fascista. Todo el poder fascista (tanto en la Italia de Mussolini como en la Alemania de Hitler) se sostenía en la certeza de que el poder era algo por encima de cualquier derecho ciudadano, incluso, el derecho a la vida. En paralelo, los “camisas pardas” y los “camisas negras” de ambos países asolaban las ciudades y los pueblos desplegando una violencia indiscriminada que terminó sometiendo todas las fuerzas de resistencia por el imperio del terror, el abuso, el latrocinio y el escarnio. Poder y violencia pueden ser dos términos que sintetizan la lógica del fascismo en todos los tiempos y en todos los países que sufrieron este embate de la historia. Aunque no debiera extrañarnos, ese es exactamente el principio que activa el MAS y su fugado líder Evo Morales. Poder y Violencia.

La imagen que dejaban los primeros tuiters de Morales hacían gala de una ciega confianza en su pronto retorno como producto del esperado fracaso del gobierno de la presidente Añez. La confianza que los masistas mostraban se fundaba en la presunción de que solo el caudillo estaba habilitado para hacer las cosas bien. Evo era la encarnación de las fuerzas del universo.  De a poco, la esperanza de que la democracia fracasara se desmoronó y la desesperación tomó la posta en sus ambiciones totalitarias, sus propios correligionarios empezaron a dudar de sus poderes mágicos y prefirieron apelar a poderes más telúricos: paramilitares, sicarios, delincuentes y grupos de choque. Todos pagados por ya sabemos quiénes.

Hoy, cuando el país empieza a ver en los hechos que un gobierno honesto puede manejar democráticamente una nación sacudida por la peor crisis sanitaria de nuestra historia, una paralización casi total del aparato productivo y una generalizada incertidumbre existencial frente al coronavirus y la eventualidad de enfermar y morir, el  MAS descubre su verdadera naturaleza fascista. Su desprecio por la vida de los ciudadanos es tan grande como su desprecio por la democracia, eso explica las razones detrás de una criminal convocatoria a elecciones generales que movilizará siete millones de votantes a congregarse en más de cinco mil mesas de sufragio, sin ninguna posibilidad de escape porque en Bolivia el voto es obligatorio. El mensaje es claro, no importa cuantos bolivianos se contaminen y mueran, el “poder es todo, el ciudadano es nada” ese es, sin duda, el principio rector del fascismo boliviano y de su autoexiliado Führer.

Renzo Abruzzese es sociólogo.

https://www.paginasiete.bo/opinion/2020/5/5/el-fascismo-masista-254527.html?fbclid=IwAR3Yj2M751A6jqZG6-3C9JU58HoqSBTzxsa8GAT61arzaAaTupyJ8zKe6X0

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