Daily Archives: May 11, 2020

Pernicious prominence – Protagonismo pernicioso

Walter Guevara writes in El Deber:

For a handful of prominence

Everything indicates that the government is doing its homework, although it will cost a lot of support. It will decide in consultation with local governments who will quarantine at what point for how long and at what location. If the virus weakens and the economy improves, it will win votes. If that doesn’t happen, as likely, it will lose them. It is very easy for opponents to take center stage by disapproving of the government’s management or by suggesting that the president resign from her candidacy or by asking her to call for a major national agreement.

The opposition has an obligation to monitor government actions. The government has an obligation to correct its errors, especially when they are denounced by opponents. That game is legitimate and healthy for democracy. Let’s see what happened in three recent cases.

On the last business day of April, taking advantage of its majority in the Assembly, the MAS postponed the elections of May 3, giving the electoral body a period of up to 90 days to call them again. The Executive Branch observed this law. The Assembly rejected their comments on the spot. Senate President Eva Copa enacted the law that instant.

MAS authorities who run the Assembly frequently declare that President Añez’s government is a de facto government. They do this knowing that their own terms ended on January 22, 2020. They never say that they are a de facto Assembly. We tolerate them to maintain the balance of powers that no de facto government would endure.

In time to enact the law, MAS promoted violence in various parts of the country. They made the slogan run among its bases, of overthrowing the government. They wanted to show on Labor Day who is in charge in Bolivia. It was faithful to its slogan of hanging democracy with its own laws.

It mattered little to them that the virus could re-emerge during the electoral campaign or on the day of the vote. Perhaps they calculated that if there is a risk of contagion that day, the voters who knocked down Evo will stay home. They are not interested in spreading it to their supporters, all as long as they go out to vote.

The MAS rightfully did politics. It advanced its own liberal anti-democracy agenda. They aimed to erode the electoral process while making us believe that they reinforced it. Evo had already declared that on election day there are no crowds because they vote one by one. His assembly members echoed him. They undressed for a handful of prominence.

In his May 1 video, Carlos Mesa condemned MAS for its attempt to wreak havoc in the country and set high-risk dates for the elections. At the same time, he accused President Jeanine Añez of starring in “a political confrontation” with MAS. He accused her of saying “I am a candidate and I am the only one who can defeat MAS.” He confessed the sins of others.

He did not criticize her for being his rival. He reproached her for “responding to the crisis from a position of candidacy and not from a position of state.” He hinted that it is a shame for the country to contemplate a political fight as low and as dirty as that of Jeanine and MAS during such a severe epidemic.

He asked President Añez to convene a major national agreement to deal with the coronavirus and curb the collapse of the economy. It would be necessary to ask him if a precondition or the first point of the agreement that he proposes is that Jeanine withdraw her candidacy.

With the right conferred on him by his own candidacy, Carlos Mesa appeared as a politician who did not waste an opportunity to attack his rivals. Voters of sound judgment have to assess whether doing so earned points or whether they were lowered by a handful of leading roles.

Several unions in the medical sector withdrew their contest to the government’s fight against the coronavirus, accusing it of appointing an expert council in which these unions do not appear, of appointing unskilled medical personnel in the coronavirus care centers and of making politics with this serious illness.

The medical unions have every right to fight President Añez, even at the cost of belittling the government’s fight against the coronavirus and unintentionally propping up MAS. None of that is medical science. It is politics in search of a handful of protagonism.

While a majority of the voters applaud the low blows, the country will continue sunk in pitiful wars. Politicians have an obligation to debate their differences with truth in hand, demonstrating their loyalty to the process, without poking their eyes out.

The emergence of the coronavirus is showing us that most of our politicians are inclined to court voters who remain prisoners of traditional political culture rather than lead them to a renewed political culture based on a lucid and well-informed vote.

====versión español====

Por un puñado de protagonismo

Todo indica que el gobierno está haciendo su tarea, aunque le costará mucho apoyo. Decidirá en consulta con los gobiernos locales quiénes dejarán la cuarentena en qué momento por cuánto tiempo y en qué lugar. Si el virus se debilita y la economía mejora, ganará votos. Si eso no sucede, como es probable, los perderá. Es muy fácil para los opositores cobrar protagonismo reprobando la gestión del gobierno o sugiriendo que la presidenta renuncie a su candidatura o pidiendo que convoque a un gran acuerdo nacional.

La oposición tiene la obligación de fiscalizar los actos del gobierno. El gobierno tiene la obligación de corregir sus errores, especialmente cuando los denuncian los opositores. Ese juego es legítimo y saludable para la democracia. Veamos lo que pasó en tres casos recientes.

El último día hábil de abril, aprovechando su mayoría en la Asamblea, el MAS postergó las elecciones del 3 de mayo dándole al organismo electoral un plazo de hasta 90 días para volver a convocarlas. El Poder Ejecutivo observó esta ley. La Asamblea rechazó sus observaciones en el acto. La presidenta del Senado Eva Copa promulgó la ley ese instante.

Las autoridades del MAS que dirigen la Asamblea declaran con frecuencia que el gobierno de la presidenta Añez es un gobierno de facto. Lo hacen sabiendo que sus propios mandatos concluyeron el 22 de enero de 2020. Nunca dicen que ellos son una Asamblea de facto. Los toleramos para mantener el equilibrio de poderes que ningún gobierno de facto aguantaría.

A tiempo de promulgar la ley, el MAS promovió violencia en varios puntos del país. Hizo correr entre sus bases la consigna de tumbar al gobierno. Quiso mostrar en el Día del Trabajo quién manda en Bolivia. Fue fiel a su consigna de ahorcar a la democracia con sus propias leyes.

Le importó poco que el virus pueda rebrotar durante la campaña electoral o el día del voto. Tal vez calculó que si ese día hay riesgo de contagio, los votantes que tumbaron a Evo se quedarán en casa. No les interesa que se contagien los que lo apoyan, todo con tal que salgan a votar.

Con todo derecho el MAS hizo política. Avanzó su propia agenda anti democracia liberal. Apuntó a erosionar el proceso electoral mientras nos hacía creer que lo reforzaba. Evo ya  había declarado que el día de las elecciones no hay aglomeraciones porque se vota uno por uno. Sus asambleístas le hicieron eco. Se desnudaron por un puñado de protagonismo.

En su video del 1° de mayo Carlos Mesa condenó al MAS por su intento de sembrar caos en el país y fijar fechas de alto riesgo para las elecciones. Al mismo tiempo acusó a la presidenta Jeanine Añez de protagonizar “una confrontación de carácter político” con el MAS. La acusó de decir “yo soy candidata y soy la única que puede derrotar al MAS.” Confesó pecados ajenos.

No la criticó por ser su rival. La reprochó por “responder a la crisis desde una posición de candidatura y no desde una posición de estado”. Dio a entender que es una vergüenza para el país contemplar una pelea política tan baja y tan sucia como la de Jeanine y el MAS durante una epidemia tan grave.

Pidió a la presidenta Añez que convoque a un gran acuerdo nacional para enfrentar al coronavirus y frenar el desplome de la economía. Habría que preguntarle si una precondición o el primer punto del acuerdo que propone es que Jeanine retire su candidatura.

Con el derecho que le confiere su propia candidatura, Carlos Mesa apareció como un político que no desperdicia una oportunidad de atacar a sus rivales. A los votantes de sano criterio les toca evaluar si al hacerlo ganó puntos o si se rebajó por un puñado de protagonismo.

Varios gremios del sector médico retiraron su concurso a la lucha del gobierno contra el coronavirus, acusándolo de nombrar un consejo de expertos en el cual esos gremios no figuran, de designar personal médico no calificado en los centros de atención al coronavirus y de hacer política con esta grave enfermedad.

Los gremios médicos tienen todo el derecho de combatir a la presidenta Añez, incluso a costa de menospreciar la lucha del gobierno contra el coronavirus y de apuntalar sin quererlo al MAS. Nada de eso es ciencia médica. Es política en busca de un puñado de protagonismo.

Mientras una mayoría de los votantes aplaudan los golpes bajos, el país seguirá hundido en champa guerras. Los políticos tienen la obligación de debatir sus diferencias con la verdad en la mano, demostrando su lealtad hacia el proceso, sin sacarse los ojos.

La emergencia del coronavirus nos está demostrando que la mayoría de nuestros políticos se inclinan por cortejar a los votantes que siguen presos de la cultura política tradicional en vez de conducirlos hacia una cultura política renovada, basada en un voto lúcido y bien informado.

https://eldeber.com.bo/178374_por-un-punado-de-protagonismo