Daily Archives: May 19, 2020

The pollera skirt: flag or stigma? – La pollera: ¿bandera o estigma?

E. Gerardo Mallea writes in El Diario:

The pollera skirt: flag or stigma?

In an immediate historical past, the pollera skirt and its use meant a reality reviled and ignored, its intrinsic values were practically exhausted. However, in recent years an overwhelming narrative about the pollera skirt and chola has been mythologized; coming to exalt it as a symbol or banner of struggle of indigenous peoples. This symbolization is not in itself negative, but has the consequence of abstracting the figure of the pollera skirt in a stereotypical essence of representation “unique, authentic, ethnic and racial” of Aymara and Quechua groups. This inaccurate postulate distances us from the real origin of the pollera skirt as such, and it is an error to maintain that the use and social performance of this clothing goes back to pre-Hispanic times.

But what is actually the pollera skirt? The RAE in one of its three definitions establishes the pollera skirt as “Skirt that the women put on the guards and on which the basquiña or the saya settled”, relating it as we see to the French-style clothing of the 17th century. Therefore, we deduce that the pollera skirt is the definition or name given to the dress or skirt from the 16th century in colonized America and its use is habitual in a society framed with evident discriminatory nuances. The pollera skirt, therefore, constitutes a Spanish-Western graft imposed on an indigenous reality.

If the intention is to hoist a genuine clothing, that represents the original identity, it will be necessary to make a revision of the pre-Hispanic female clothing, which implies resorting to indirect evidences in iconography or, eventually, to objects that accompanied the dress. The earliest image in which clothing elements can be recognized comes from the Late Formative (ap. 200 to 500 AD) in the northern basin of Lake Titicaca and some others later in the final century of Tiwanaku, which clearly show the use of a long straight dress aqsus; tupus pins that held the dress; a chumpi girdle and a square piece called lliqlla on the shoulders. Obviously, this is not the current outfit of the chola and her pollera skirt.

Then the question arises: What has determined the emblematic character of the pollera skirt?; this clothing (Andean phenomenon) is not only a merely documentary account, but it comes to mean a phenomenon inserted in the social context and with significant variables that affect even the lexicographic.

The pollera skirts themselves do not “self-represent,” they cannot develop social interaction by themselves, therefore it is the object (the pollera skirt) that creates the subject (the chola) and this symbiosis has a spectrum of identity performance in the culture, economy, politics. And according to Antonio Paredes Candía, his representation is not only ascribed to these roles but also encompasses the moral, and illustrates that statement as the noun that becomes the “qualifying” adjective. Hence, popular expressions such as: “you argue like a chola” or “you behave like the cholas of the market,” ends up situating the character as a singular and moral stereotype of Bolivian society.

“La chola y sus polleras” [“The chola and her pollera skirts”] can be considered an immanent entity in the geographical context of our country and the functionality of its actions determines the emblematic or stigmatic character of its social performance.

Her role in the cultural sphere is outstanding, her representation clearly shows the high edges she has achieved in dance, theater, painting, cinema and music, areas that have exploited the charm of the “pollera woman.” It is also important to mention the role it has played in fashion; expression that has transcended borders, filtering on catwalks in Europe and with important works, such as that of the great designer Agatha Ruiz de la Prada.

Gastronomy finds an umbilical link between this character and Bolivian popular food. The economy has been enriched by her presence; a clear example, the “Great Power Entry” bundle that generates millions of dollars. However, her foray into politics has been profoundly affected by the narrative she maintains in the present, with the addition of a lousy performance in public spaces of state administration.

Since Remedios Loza burst onto television, breaking old patterns and achieving a subsequent victory as the first “pollera woman” in Congress (1997), years have passed and her value has been politically devalued. The MAS, a political party that defended at all costs the pollera skirt as a fighting flag, is the one who anecdotally was in charge of stigmatizing the “chola;” saturating that “skirt woman” with a fatal ideology, adorning her with a false identity, granting her a blind leading role and destroying the achievements made; facts that ultimately generate a clear racist and pernicious stigmatization of a segment of our society. The hope remains that at some point the stormy waters will return to their flow.

====versión español====

La pollera: ¿bandera o estigma?

En un pretérito histórico inmediato, la pollera y su uso significaban una realidad denostada e ignorada, sus valores intrínsecos eran prácticamente esquilmados. Sin embargo, en los últimos años se ha mitificado una narrativa apabullante sobre la pollera y la chola; llegando a exaltar a la misma como símbolo o bandera de lucha de los pueblos indígenas. Esta simbolización no es en sí negativa, pero tiene la consecuencia de abstraer la figura de la pollera en una esencia estereotípica de representación “única, auténtica, étnica y racial” de colectivos aymaras y quechuas. Este postulado inexacto nos aleja del origen real de la pollera como tal, y es un error sostener que el uso y performance social de esta indumentaria se remonta a tiempos prehispánicos.

Pero, ¿qué es en realidad la pollera? La RAE en una de sus tres definiciones establece la pollera como “Falda que las mujeres se ponían sobre el guardainfante y encima de la cual se asentaba la basquiña o la saya”, relacionándola como vemos a la indumentaria afrancesada del Siglo XVII. Por lo tanto, deducimos que la pollera es la definición o nombre que se da al vestido o falda a partir del Siglo XVI en la América colonizada y su uso es habitual en una sociedad enmarcada con matices discriminatorios evidentes. La pollera, por lo tanto, se constituye en un injerto hispano-occidental impuesto en una realidad indígena.

Si la pretensión es enarbolar una indumentaria genuina, que represente la identidad originaria, será necesario hacer una revisión de la indumentaria femenina prehispánica, que implica acudir a evidencias indirectas en iconografía o, eventualmente, a objetos que acompañaron al vestido. La imagen más temprana en la que se puede reconocer elementos de vestimenta proviene del Formativo Tardío (ap. 200 a 500 dC) en la cuenca norte del lago Titicaca y algunas otras posteriores en el siglo final de Tiwanaku, que muestran claramente el uso de un vestido largo recto aqsus; unos prendedores tupus que sujetaban el vestido; una faja que lo ceñía chumpi y una pieza cuadrangular llamada lliqlla sobre los hombros. Obviamente, esta no es la vestimenta actual de la chola y su pollera.

Entonces surge el interrogante: ¿Qué es lo que ha determinado el carácter emblemático de la pollera?; esta indumentaria (fenómeno andino) no es solo un relato meramente documental, sino que viene a significar un fenómeno inserto en el contexto social y con variables significativas que afectan incluso el lexicográfico.

Las polleras en sí no se “auto representan”, no pueden por sí mismas desarrollar una interacción social, por lo tanto es el objeto (la pollera) que crea al sujeto (la chola) y esta simbiosis tiene un espectro de actuación identitaria en la cultura, la economía, la política. Y según Antonio Paredes Candía, su representación no solo se adscribe a esos roles sino que abarca lo moral, e ilustra esa afirmación como el sustantivo que se transforma en el adjetivo “calificativo”. De ahí que las expresiones populares como: “discutes como una chola” o “te comportas como las cholas del mercado”, termina situando al personaje como un estereotipo moral y singular de la sociedad boliviana.

“La chola y sus polleras” se puede considerar una entidad inmanente en el contexto geográfico de nuestro país y la funcionalidad de sus actuaciones determina el carácter emblemático o estigmático de su performance social.

Su rol en el ámbito cultural es descollante, su representación muestra claramente los ribetes altos que ha logrado en danza, teatro, pintura, cine y música, aéreas que han explotado el encanto de la “mujer de pollera”. Es también importante mencionar el papel que ha jugado en la moda; expresión que ha trascendido fronteras, filtrándose en pasarelas de Europa y con trabajos importantes, como el de la gran diseñadora Agatha Ruiz de la Prada.

La gastronomía encuentra un nexo umbilical entre este personaje y la comida popular boliviana. La economía se ha visto enriquecida por la presencia de ella; un ejemplo claro, el fasto de la “Entrada del Gran Poder” que genera millones de dólares. Sin embargo, su incursión en la política se ha visto profundamente afectada por la narrativa que sostiene en el presente, con el añadido de una pésima actuación en los espacios públicos de administración del Estado.

Desde que Remedios Loza irrumpiera en televisión, rompiendo viejos esquemas y logrando una victoria posterior como primera “mujer de pollera” en el Congreso (año 1997), han transcurrido años y su valor ha ido devaluándose políticamente. El MAS, partido político que defendió a ultranza la pollera como bandera de lucha, es quien anecdóticamente se encargó de estigmatizar a la “chola”; saturando a esa “mujer de pollera” con una ideología funesta, ataviándola con una identidad falsa, otorgándole un rol protagónico ciego y destruyendo los logros alcanzados; hechos que a la postre generan una clara estigmatización racista y perniciosa de un segmento de nuestra sociedad. Queda la esperanza de que en algún momento las aguas tempestuosas vuelvan a su caudal.

https://www.eldiario.net/noticias/2020/2020_05/nt200517/opinion.php?n=6&-la-pollera-bandera-o-estigma