Daily Archives: May 5, 2020

Inability at the service of MAS – La incapacidad al servicio del MAS

Juan Cristobal Soruco writes in Pagina Siete:

Inability at the service of MAS

The quarantine plus restricted social life and the debate through social networks are saturating me and, I warn you, I am seeing the cruel reality. Since Thursday, I feel that in the environment, in addition to the coronavirus, the coronaevus is circulating, which is as or more harmful than the first one, because it brutalizes or causes panic in those it invades.

In those moments I try to cling to some analysis that has a certain logic and, therefore, I continue to believe that it is little less than impossible that in the next elections the MAS is close to returning to power, for more services than its adversaries provide by trying to unite, in the different spaces in which they operate, the task of combating it and sectarianly taking advantage of the fear they generate about that party.

In this climate, it seems to me that the government shows an incapacity for political management that at this point is worrying regarding the role that MAS is playing in the country. In fact, its operators seem to forget the maxim that war warned does not kill Moors. There is a general perception that they only threaten those who break the rules, also generating feelings of antipathy in society and impunity in the alleged violators of the law.

Examples of this attitude are the government’s reaction to the violent expulsion of members of the police force from the Cochabamba Tropic and the absence of a police force in the El Alto mobilizations last Thursday that enabled radical MAS militants to carry out a new demonstration of inadmissible force in a democratic and legal state, and which is in a health emergency situation.

Additionally, the dual role of the President, head of government and candidate, has taken away driving power and appears more and more as an instrument of her entourage, which is the only sector in the country that benefits from this situation. Furthermore, this environment shows, with a few exceptions, a worrying inability in the leadership of the state administration and political negotiation, together with a no less worrying interest in leading roles.

If the attitude of MAS is added to these data, the state of unrest in which I find myself can be understood. Although I believe that what it is doing is taking away its followers, I am shocked by the lack of feelings of human solidarity of its leaders, who show that they are willing to send their followers to the slaughterhouse in order to return to enjoy the honeys of the state administration. From Buenos Aires, from their asylum headquarters, from their clandestine cells, they rigorously apply a criminal return plan to power, also supported by the complicity of the Argentine government (which is becoming more and more Venezuelan, as demonstrated by the release or arrest domicile of the most corrupt officials of Cristina Kirchner’s management), who surely presumes that if Evo regains power he will have a puppet in Bolivia for the benefit of his own interests.

As for the parties and groups, it is also pathetic the actions of many who try to take advantage of the health emergency situation to obtain a few more votes. That attitude is coarser when, knowing that their chances of obtaining good results in the next elections are few, they push to postpone them sine die under the argument that health is what is important. And not to mention old political actors who have not even been able to present themselves as candidates for anything, who are also behind that position, surely believing that postponing them without a date until they could later demand the restart of the electoral process and thus open a crack so that they can recover some slice in the state administration.

Reflecting on these reflections, I remembered Augusto Céspedes (el Chueco) when he wrote that a former president of the country “put all his incapacity at the service of the clique.” And it was not difficult for me to paraphrase it and write that many political operators, many “influencers” and the government are putting all their incapacity at the service of MAS.

Juan Cristóbal Soruco is a journalist.

====versión español====

La incapacidad al servicio del MAS

La cuarentena más la vida social restringida y el debate a través de las redes sociales me están saturando y, les aviso, estoy viendo la realidad color de hormiga. Desde el jueves, siento que en el ambiente, además del coronavirus, está circulando el coronaevus que es tan o más dañino que el primero, porque embrutece o provoca pánico en quienes invade.

En esos momentos trato de aferrarme a algún análisis que tenga cierta lógica y, entonces, sigo creyendo que es poco menos que imposible que en las próximas elecciones el MAS esté cerca de retornar al poder, por más servicios que le presten sus adversarios al tratar de unir, en los diferentes espacios en los que actúan, la tarea de combatirlo y de aprovecharse sectariamente del miedo que generan sobre ese partido.

En ese clima, me parece que el gobierno muestra una incapacidad de gestión política que a estas alturas es preocupante respecto al papel que el MAS está cumpliendo en el país. De hecho, sus operadores parecen olvidar la máxima que guerra avisada no mata moros. Hay una percepción generalizada de que sólo amenazan a quienes infringen las normas, generando además sentimientos de antipatía en la sociedad y de impunidad en los presuntos violadores de la ley.

Ejemplos de esa actitud son la reacción del gobierno ante la violenta expulsión de efectivos de la Policía del Trópico cochabambino y la ausencia de policía en las movilizaciones de El Alto el jueves pasado que posibilitó   que militantes radicales del MAS realicen una nueva demostración de fuerza inadmisible en un estado democrático y de derecho, y que está en situación de emergencia sanitaria.

Adicionalmente, el doble papel de la Presidenta, jefa de gobierno y candidata, le ha quitado fuerza de conducción y aparece cada vez más como instrumento de su entorno, que es el único sector del país que se beneficia de esa situación. Además este entorno muestra, con algunas pocas excepciones, preocupante inhabilidad en las lides de la administración estatal y la negociación política, junto a un no menos preocupante interés por el protagonismo.

Si a esos datos se añade la actitud del MAS, se puede entender el estado de desasosiego en el que me encuentro. Si bien creo que lo que hace le va quitando adeptos, me estremece la falta de sentimientos desolidaridad humana de sus dirigentes, que muestran estar dispuestos a mandar al matadero a sus seguidores con tal de retornar a gozar de las mieles de la administración estatal. Desde Buenos Aires, desde sus sedes de asilo, desde sus células clandestinas, aplican rigurosamente un plan de retorno criminal al poder apoyados, además, por la complicidad del gobierno argentino (que se venezolaniza cada vez más, como demuestra la puesta en libertad o arresto domiciliario de los más corruptos funcionarios de la gestión de Cristina Kirchner), que seguramente presume que si Evo recupera el poder tendrá un títere en Bolivia para beneficio de sus propios intereses.

En cuanto a los partidos y agrupaciones, también es patética la actuación de muchos que tratan de aprovecharse de la situación de emergencia sanitaria para obtener algunos votos más. Más grosera es esa actitud cuando, sabiendo que sus chances de obtener buenos resultados en las siguientes elecciones son pocas, presionan para postergarlas sine die bajo el argumento de que la salud es lo importante. Y ni qué decir de viejos actores políticos que ni siquiera han podido presentarse como candidatos a nada, que también están detrás de esa posición, seguramente creyendo que postergándolas sin fecha hasta se podría exigir luego recomenzar el proceso electoral y así abrir una grieta para que puedan recuperar alguna tajadita en la administración estatal.

Haciendo esas reflexiones recordé a Augusto Céspedes (el Chueco) cuando escribió que un ex mandatario del país “puso al servicio de la rosca toda su incapacidad”. Y no me fue difícil parafrasearlo y escribir que muchos operadores políticos, muchos “influencers” y el gobierno están poniendo toda su incapacidad al servicio del MAS.

Juan Cristóbal Soruco es periodista.

https://www.paginasiete.bo/opinion/2020/5/4/la-incapacidad-al-servicio-del-mas-254441.html