Serious structural flaws in the Justice | Fallas estructurales graves en la Justicia

Editorial, El Deber:

Dramatic report of the UN rapporteur

All of us Bolivians knew it, but a foreign professional with the position of special rapporteur of the United Nations had to come to carry out an observation mission and several interviews to take away a good amount of information, the same information that today allows him to say with certainty that Bolivia has serious structural flaws in its justice and that one of them is the interference of politics in the actions of judges and prosecutors.

We knew it, it is true, but the merit of the report by Diego García-Sayán, UN Rapporteur for the Independence of Judges and Lawyers, is that now not only Bolivians know it, but also the international community to whom he will deliver his conclusions, no less than on the stage of the United Nations Human Rights Council.

Unambiguously, the document indicates that the Bolivian Government exerts pressure and exercises a constant pattern of intimidation against operators and rivals, urges an end to the generalization and abuse of preventive detentions, warns that the election of magistrates by popular vote must be eradicated because it is another source of political interference, it asks for a law on access to public information and calls for a regular ombudsman.

The rapporteur points out that Bolivia has a weak judicial career, the same as the prosecutors’ career, that not half of the judges are career judges, that the budget for justice does not even reach 0.5 percent of GDP, and that another of the central problems in the administration of justice is corruption. García-Sayán made direct reference to specific cases in which he observed patterns of systematic intimidation in the imprisonment and trial of several judges under pressure from the Ministry of Government.

He referred to the case of former president Jeanine Áñez and reported that she has been in preventive detention since March 2021, facing two trials in which she was charged with the crimes of sedition, conspiracy, terrorism, breach of duties, resolutions contrary to the laws and the Constitution.

The United Nations rapporteur observed with concern the existence of ambiguous criminal types in Bolivia, such as sedition, terrorism or breach of duties.

García-Sayán considers that guaranteeing the independence of the justice system includes that the authorities refrain from ruling on investigations and criminal proceedings that are underway or that are about to be initiated.

He recalled that all prosecuted persons have the right to a fair trial and to all the procedural guarantees established by international instruments and Bolivian regulations. In addition, for every person deprived of liberty, the State has the responsibility to guarantee their integrity and health, and that in the case of a hunger strike, this State obligation must be scrupulously respected.

The extensive 20-page document contains these and several other observations on the Bolivian justice in which, on the one hand, structural flaws are observed that must be corrected with a profound reform, but on the other hand, there are criticisms of direct actions by the Government for its interference in a power that by definition would have to be independent. In other words, if someone has to be concerned and point the finger with the report of the United Nations special rapporteur, it is mainly the Government. His manipulation of justice is no longer, now, just internal news in the country, but will be known by the international community organized around the United Nations system.

Dramático informe del relator de NNUU

Todos los bolivianos lo sabíamos, pero tuvo que venir un profesional extranjero con cargo de relator especial de Naciones Unidas a hacer una misión de observación y varias entrevistas para llevarse una buena cantidad de información, la misma que hoy le permite decir con certeza que Bolivia tiene fallas estructurales graves en su justicia y que una ellas es la injerencia de la política en la actuación de jueces y fiscales.

Lo conocíamos, es verdad, pero el mérito del informe de Diego García-Sayán, relator de NNUU para la Independencia de Jueces y Abogados, es que ahora ya no solo lo saben los bolivianos, sino también la comunidad internacional a la que él entregará sus conclusiones, nada menos que en el escenario del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas.

Sin ambigüedades, el documento señala que el Gobierno boliviano presiona y ejerce un patrón constante de amedrentamiento contra los operadores y rivales, insta a poner fin a la generalización y abuso de las detenciones preventivas, advierte que la elección de magistrados por voto popular debe erradicarse porque es otra fuente de injerencia política, pide contar con una ley de acceso a la información pública y conmina a tener un defensor del pueblo titular.

El relator apunta que Bolivia tiene una carrera judicial débil, lo mismo que la carrera de los fiscales, que ni la mitad de los jueces son de carrera, que el presupuesto para la justicia no llega ni al 0,5 por ciento del PIB, y que otro de los problemas centrales en la administración de justicia es la corrupción. García-Sayán hizo alusión directa a casos específicos en los que observó patrones de amedrentamiento sistemático en el encarcelamiento y proceso a varios jueces por presión del Ministerio de Gobierno.

Se refirió al caso de la expresidenta Jeanine Áñez y relató que se encuentra en prisión preventiva desde marzo de 2021, que enfrenta dos procesos en los que fue imputada por los delitos de sedición, conspiración, terrorismo, incumplimiento de deberes, resoluciones contrarias a las leyes y la Constitución.

El relator de Naciones Unidas observó con preocupación la existencia de tipos penales ambiguos en Bolivia, como sedición, terrorismo o incumplimiento de deberes.

García-Sayán considera que garantizar la independencia del sistema de justicia incluye que las autoridades se abstengan de pronunciarse sobre investigaciones y procesos penales en curso o que estén por iniciarse.

Recordó que todas las personas procesadas tienen derecho a un juicio justo y a todas las garantías procesales que establecen los instrumentos internacionales y la normatividad boliviana. Además, para toda persona privada de libertad el Estado tiene la responsabilidad de garantizar su integridad y salud, y que en el caso de una huelga de hambre, esa obligación estatal se tiene que respetar escrupulosamente.

El extenso documento de 20 páginas contiene esas y varias otras observaciones a la justicia boliviana en las que por un lado se observan fallas estructurales que deben ser corregidas con una profunda reforma, pero por otro lado hay críticas a actuaciones directas del Gobierno por su injerencia en un poder que por definición tendría que ser independiente. En otras palabras, si alguien tiene que quedar preocupado y señalado por el dedo con el informe del relator especial de Naciones Unidas es principalmente el Gobierno. Su manipulación de la justicia ya no es, ahora, solo una noticia interna del país, sino que será de conocimiento de la comunidad internacional organizada en torno al sistema de Naciones Unidas.

https://eldeber.com.bo/opinion/dramatico-informe-del-relator-de-nnuu_279552

Published by Bolivian Thoughts

Senior managerial experience on sustainable development projects.

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