Bolivian political opposition – La oposición política boliviana

Renzo Abruzzese, PaginaSiete:

Opposition parliamentarians

In one thing the MAS has been more than efficient, in installing in the public perception the image of an inefficient, maladjusted, inoperative, inept opposition; any negative and denigrating qualifier fits what the ruling party wants to build as the image of the opposition deputies and senators. Under the fascist logic of “repeating that something has to remain”, it has succeeded in getting the public to build a negative and distorted image of the role of opposition deputies and senators.

We would have to start by recognizing that the MAS of Evo Morales pulverized the party system over almost three decades in the utopian hope of building a “single party” scenario. It should also be recognized that citizen representation in Congress is due to that situation, a situation in reconstruction in which whoever occupies a seat enters the dragon’s mouth on their own free will. Here we do not need great orators, or architects of political science, or intellectuals of interpretive transcendence, we need what we have, a generation that is willing to fight and fry the liver in a Congress of handlifters that, if it could execute them, would not hesitate a minute to do it.

I have the impression that few citizens would be willing, today, to attend daily to a scenario in which practically everything is adverse, violent and threatening. I am sure that very few would be willing to submit to the congressional dictatorship of the Masista majority and incidentally endure the diatribes that the ruling party is in charge of spreading, the internal processes, the legal threats and everything we already know. Here it makes sense that “it is something else when you have the guitar”.

It is totally undemocratic and contradictory that we, who boast of defending democracy even in the streets, echo the masistas narratives, whose sole purpose is to advance representative democracy and undermine the principles of representation and citizen participation in the State.

The MAS has won the battle for the credibility, the recognition of the effort and the democratic vocation of the opposition congressional representatives from the public opinion. The defense of their representatives has won the parties and the citizen conscience has won the only thing that has truly stopped the totalitarian mentality of the MAS; the courage, patriotism, dedication and prestige of its deputies and senators. This lost battle for Bolivian democracy is the only battle that the MAS has really won in recent years to the point that, at times, it seems impossible for ordinary citizens to recognize in their opposition representatives the achievements they have obtained in favor of Bolivian democracy.

It is easier for public opinion and the media to denote all the setbacks of the opposition and less easy to highlight the battles that enshrine them even though they are small victories. It has become customary to play the role of sounding board for the Masista hoaxes against the opposition benches, when in reality it is those ignored victories that so far allow us to forge the idea that democracy in Bolivia is still possible.

In the Masista ideology, the best that can happen is that the citizens stop trusting their congressional opposition representatives, and the worst that can happen is that the people trust them. That is what the MAS’s power strategy consists of, it consists of constructing a narrative and designing a scenario in which only what they say, interpret and propose is possible and desirable for the country, that is, in which Congress is solely theirs, for them and for them. Democratic citizens seem to have forgotten that it is our opposition deputies who bear the divergent voices, the demands of those ignored by the masista power, the voice of those of us who believe in true democracy, a voice capable of stopping the darkest Fascist projects, such as when Congressman Rodrigo Paz P., an opposition deputy, denounced the package of “Damn Laws” and stopped the authoritarian plan of Evo Morales.

When I shared these criteria, a friend asked me if I thought our opposition deputies and senators were wonderful. Do you think that something wonderful can exist in this country -I replied- under the rule of MAS? We agreed that this was not possible and even less so in Congress. What we agreed on is that, despite everything, the wonderful thing is that we have a youth and a citizenship of men and women, old and young, mixed-race white or brown who believe in freedom and fight for democracy, despite whatever it costs.

Renzo Abruzzese is a sociologist

Los diputados de oposición

En una cosa el MAS ha sido más que eficiente, en instalar en la percepción ciudadana la imagen de una oposición ineficiente, inadaptada, inoperante, inepta; cualquier calificativo negativo y denigrante se ajusta a lo que el partido de gobierno quiere construir como imagen de los diputados y senadores de oposición. Bajo la lógica fascista del “repite que algo ha de quedar” ha logrado que la ciudadanía construya una imagen negativa y distorsionada del papel de diputados y senadores de oposición.

Habría que partir reconociendo que el MAS de Evo Morales pulverizó el sistema de partidos a lo largo de casi tres lustros en la utópica esperanza de construir un escenario de “partido único”. También habría que reconocer que la representación ciudadana en el Congreso obedece a esa coyuntura, una coyuntura en reconstrucción en que quien ocupe un curul ingresa por voluntad propia a la boca del dragón. Aquí no necesitamos de grandes oradores, ni artífices de las ciencias políticas, ni intelectuales de trascendencia interpretativa, necesitamos lo que tenemos, una generación que está dispuesta a dar batalla y freír el hígado en un Congreso de levantamanos que si pudiera ejecutarlos, no dudaría un minuto en hacerlo.

Yo tengo la impresión de que pocos ciudadanos estarían dispuestos, hoy en día, en asistir cotidianamente a un escenario en que prácticamente todo les es adverso, violento y amenazador. Estoy seguro que muy pocos estarían dispuestos a someterse a la dictadura congresal de la mayoría masista y de paso soportar las diatribas que el oficialismo se encarga de divulgar, los procesos internos, las amenazas jurídicas y todo lo que ya sabemos. Aquí tiene sentido aquello de que “otra cosa es con guitarra”.

Resulta totalmente antidemocrático y contradictorio que nosotros, los que nos jactamos de defender la democracia incluso en las calles, hagamos eco de las narrativas masistas, cuyo único fin es medrar la democracia representativa y socavar los principios de representación y participación ciudadana en el Estado.

El MAS le ha ganado a la opinión pública la batalla por la credibilidad, el reconocimiento del esfuerzo y la vocación democrática de los representantes congresales de oposición. Les ha ganado a los partidos la defensa de sus representantes y le ha ganado a la conciencia ciudadana lo único que en verdad ha detenido la mentalidad totalitaria del MAS; el valor, el patriotismo, la entrega y el prestigio de sus diputados y sus senadores. Esa batalla perdida por la democracia boliviana es la única batalla que realmente ha ganado el MAS en los últimos años al punto que, por momentos, parece imposible que el ciudadano de a pie pueda reconocer en sus representantes de oposición los logros que obtuvieron a favor de la democracia boliviana.

A la opinión pública y los medios les resulta más fácil denotar todos los traspiés de la oposición y menos fácil remarcar las batallas que aun siendo pequeñas victorias los consagran. Se ha hecho costumbre ejercer el rol de caja de resonancia de las patrañas masistas en contra de las bancadas de oposición, cuando en realidad son esas ignoradas victorias las que hasta ahora nos permiten forjarnos la idea de que la democracia en Bolivia aún es posible.

En el ideario masista, lo mejor que puede pasar es que la ciudadanía deje de confiar en sus representantes congresales de oposición, y lo peor que puede pasarles es que el pueblo confíe en ellos. En eso consiste la estrategia de poder del MAS, consiste en construir una narrativa y diseñar un escenario en que solo lo que ellos dicen, interpretan y proponen es posible y deseable para el país, es decir, en que el Congreso sea únicamente de ellos, para ellos y por ellos. Los ciudadanos democráticos parece que hemos olvidado que son nuestros diputados de oposición los que llevan las voces divergentes, las demandas de los ignorados por el Poder masista, la voz de los que creemos en la democracia de verdad, una voz capaz de detener los más oscuros proyectos fascistas, como cuando el diputado Rodrigo Paz P., diputado de oposición, denunció el paquete de “Leyes Malditas” y detuvo el plan autoritario de Evo Morales.

Cuando compartía estos criterios un amigo me preguntó si yo creía que nuestros diputados y senadores de oposición eran una maravilla. ¿Crees que algo maravilloso puede existir en este país -repuse- bajo el imperio del MAS?  Coincidimos que eso no era posible y menos aún en el Congreso. En lo que estuvimos de acuerdo es que, a pesar de todo, lo maravilloso es que tenemos una juventud y una ciudadanía de hombres y mujeres, viejos y jóvenes, blancos mestizos o morenos que creen en la libertad y luchan por la democracia, pese a lo que pese.

Renzo Abruzzese es sociólogo

https://www.paginasiete.bo/opinion/renzo-abruzzese/2022/1/4/los-diputados-de-oposicion-319730.html

Published by Bolivian Thoughts

Senior managerial experience on sustainable development projects.

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