Los masistas y el descalabro económico al que nos conducen – The masistas and the economic disaster they lead us to

The “table” is set

Editorial, El Deber:

Budget with debt and for spending

The General State Budget (PGE) that the Legislative Assembly will discuss today is a project with many questions, which will be financed 40 percent with debts, and of the total income, 57 percent will be allocated to current expenses, that is mainly salaries of more than 500,000 public employees that the Bolivian State has and other expenses for administrative services.

A brilliant article by Antonio Saravia’s PhD in Economics, published in the Opinion pages of EL DEBER, helps to understand in simple terms the aberrations of a budget that the author describes as a horror movie.

The PGE for the year 2022 plans to spend US $34,000 million, that is, 90 percent of Bolivian GDP. As a reference, in Paraguay the budget represents 37% of GDP; in Chile, 32%; in the United States, 30%.

Where does the money for the 2022 budget come from? As a first reaction, a person would tend to think that Bolivia will finance it with the income produced by its oil revenues. But it’s not like that. The sale of gas finances only 3 percent of the budget.

40 percent of the money that the Government will spend next year will be financed with new debts: sale of bonds from the AFPs, loans from the Central Bank and credits from multilateral organizations. The second source of PGE financing is operation (23%) and the third (18%) are the taxes paid by citizens and companies with VAT and IT. Simply put: the Government spends money that is loaned and collected from taxes, and in Bolivia only 30 percent of the economy pays taxes, the rest is an informal economy that does not pay obligations (coca, cocaine, smuggling, trade informal).

And what is the budget money spent on? More than half, that is 57%, is destined to what is called “current expenses”, that is, to pay the salaries of the gigantic apparatus of public employees; while 17% will go to capital expenditures, which are the 70 public companies, most of which are inefficient and in deficit. That is to say, the Government continues determined to continue financing, with no less than $5 billion, public companies that work at a loss, and that tries to consolidate a statist economy model, where the Government concentrates control over the economy, but with funds that is loaned or collected from private agents.

A country that needs to save will go into debt to spend on salaries and deficit public companies.

That could summarize the spirit of the PGE that the pro-government majority will probably approve without understanding why it is raising its hand today in the Legislative Assembly, and that the opposition minority will perhaps let go without further questioning.

Saravia illustrates his concern about this horror film by pointing out that the State’s liquid foreign exchange reserves are at the lowest level in recent history with $1,768 million, and that next year Bolivia must pay $1,800 million of bonds issued that expire in 2022. With these elements, the 2022 budget has a mainly political face that leads to concern because it gives the impression that there is no direction or if there is, it has a route destined to establish in the country a system with an increasingly obese, heavy, deficit state, like that of the socialist countries.

Presupuesto con deuda y para gasto

El Presupuesto General del Estado (PGE) que la Asamblea Legislativa discutirá hoy es un proyecto con muchos cuestionamientos, que se financiará en 40 por ciento con deudas, y del total de los ingresos, el 57 por ciento se destinará a gastos corrientes, esto es principalmente sueldos de más de 500.000 empleados públicos que tiene el Estado boliviano y otras erogaciones por servicios administrativos. 

Un brillante artículo del PhD en Economía Antonio Saravia, publicado en las páginas de Opinión de EL DEBER, ayuda a comprender en términos sencillos las aberraciones de un presupuesto que el autor califica como una película de terror.

El PGE del año 2022 tiene previsto gastar $us 34.000 millones, esto es el 90 por ciento del PIB boliviano. Como referencia, en Paraguay el presupuesto representa el 37% del PIB; en Chile, el 32%; en Estados Unidos, el 30%.

¿De dónde sale el dinero para el presupuesto del año 2022? Como primera reacción, una persona tendería a pensar que Bolivia lo financiará con los ingresos que producen sus rentas petroleras. Pero no es así. La venta del gas financia apenas el 3 por ciento del presupuesto.

El 40 por ciento del dinero que gastará el Gobierno el próximo año, se financiará con nuevas deudas: venta de bonos de las AFP, préstamos del Banco Central y créditos de organismos multilaterales. El segundo origen del financiamiento del PGE es operación (23%) y el tercero (18%) son los impuestos que pagan los ciudadanos y las empresas con el IVA y el IT. Dicho de manera simple: el Gobierno gasta dinero que se presta y que recauda de los impuestos, y en Bolivia solo el 30 por ciento de la economía paga impuestos, el resto es economía informal que no paga obligaciones (coca, cocaína, contrabando, comercio informal).

¿Y en qué se gasta el dinero del presupuesto? Más de la mitad, esto es 57%, se destina a lo que se llama “gastos corrientes”, es decir, a pagar los sueldos del gigantesco aparato de empleados públicos; mientras el 17% irá a gastos de capital, que son las 70 empresas públicas, la mayoría de las cuales son ineficientes y deficitarias. Es decir, el Gobierno continúa empeñado en seguir financiando, nada menos que con $us 5.000 millones, empresas públicas que trabajan a pérdida, y que intenta consolidar un modelo de economía estatista, donde el Gobierno concentra el control sobre la economía, pero con fondos que se presta o recauda de los agentes privados.

Un país que necesita ahorrar, se endeudará para gastar en sueldos y en empresas públicas deficitarias.

Eso podría resumir el espíritu del PGE que la mayoría oficialista probablemente aprobará sin entender por qué levanta la mano hoy en la Asamblea Legislativa, y que la minoría opositora quizá dejará pasar sin mayor cuestionamiento.

Saravia ilustra su preocupación por esta película de terror señalando que las reservas líquidas en divisas del Estado están en el nivel más bajo de la historia reciente con $us 1.768 millones, y que el próximo año Bolivia debe pagar $us 1.800 millones de bonos emitidos que vencen el 2022. Con esos elementos, el presupuesto del 2022 tiene un rostro principalmente político que lleva a la preocupación porque da la sensación o de que no hay rumbo o si lo hay, tiene una ruta destinada a establecer en el país un sistema con un Estado cada vez más obeso, pesado, deficitario, como el que tienen los países socialistas.

https://eldeber.com.bo/opinion/presupuesto-con-deuda-y-para-gasto_258125

Published by Bolivian Thoughts

Senior managerial experience on sustainable development projects.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out /  Change )

Google photo

You are commenting using your Google account. Log Out /  Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out /  Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out /  Change )

Connecting to %s

%d bloggers like this: