Legado masista – AASANA – Masista legacy

Editorial, Página Siete:

Aasana, the work of MAS

Everything indicates that the Administration of Airports and Air Navigation Services (Aasana) was indefensible, but we must not lose sight of the fact that, although it was an autonomous entity in name, it was in charge of the central government, which has already been in power. 15 almost continuous years.

Not only that, but we must remember that it was former President Evo Morales himself who nationalized the control of the main airports in the country that, until 2013, were in the hands of the Spanish Abertis and which were passed to Aasana.

So, it is clear that Aasana is another monster of the many that the MAS has created over the years, regardless of whether they make or lose money, if they give a good or bad service, or if they meet the objectives for them. that were created. The MAS opted for making the State grow with companies and institutions in which political logic prevails and no business logic prevails.

Financial unsustainability, lack of liquidity, constantly increasing debt, cases of nepotism, use and abuse of overtime by workers and opposition to the restructuring of the institution are some of the problems that, according to the Minister of Public Works, Édgar Montaño, have been found in Aasana.

Just listening to him would give the impression that he is talking about an entity outside the government, not managed by the MAS and co-opted by some unknown entity. How is it possible that, for so many years, the successive MAS governments have not noticed these problems in order to face the crisis in a more planned and less traumatic way?

The main complaint is that the company only generates seven million bolivianos a month and that it spends 10 million, causing a financial gap that grows every day. Another problem is, according to Montaño, that 80% of the staff were administrative and only 20% were technical.

To this must be added what may be the underlying reason for Aasana’s disappearance: the constant strikes that left the airports inoperable, damaging the image, not only of the national aeronautical system, but of the country as a whole.

In short, there were plenty of reasons to do something with Aasana, but the government chose the most traumatic path: closing that institution overnight (literally, because it did it at midnight) and opening a new entity called Bolivian Air Navigation and Airports (Naabol).

The decision has two worrying components. On the one hand, it has left about a thousand workers on the street and, on the other, it is putting the safety of air operability at risk because Naabol does not have sufficient or suitable personnel to manage the airports.

The new institution, according to government plans, will allow it to save between three and four million bolivianos a month because it plans to cut the payroll by half. For now, however, Naabol only has 200 officials out of the 600 it has proposed to hire to manage the airports, which speaks to the precariousness of a system as sensitive as airport security. The situation is so critical that an air traffic controller reported that she had been working 17 hours in a row until she began to confuse the orders she gave to the planes. The Government says that she only worked 12 hours, without realizing that it is just as serious.

The Aasana workers, for their part, have declared a hunger strike because they want to stop the closure of the institution, save their sources of work and, above all, preserve their social benefits because the disappeared Aasana was governed under the General Law of the Labor, while the new Naabol will exist under the Public Official Statute, which means that the new officials will not have social benefits.

Let us agree that Aasana could not continue as she was until now, that a fundamental restructuring was necessary, but from there to annul her existence as if a decree could erase such a deep crisis there is a world of naivety and even irresponsibility. Worse still, pretending that an institution with decades of existence is replaced by a new one without structure, without staff, without qualification, is a remedy that can be worse than the disease.

Aasana, la obra del MAS

Todo indica que la Administración de Aeropuertos y Servicios a la Navegación Aérea (Aasana) era indefendible, pero no hay que perder de vista que, si bien era una entidad autónoma de nombre, estaba a cargo del gobierno central, que ya lleva en el poder 15 años casi continuos.

No sólo eso, sino que hay que recordar que fue el propio expresidente Evo Morales quien nacionalizó el control de los principales aeropuertos del país que, hasta 2013, estaban en manos de la española Abertis y que pasaron a manos de Aasana.

Entonces, queda claro que Aasana es otro monstruo más de los muchos que el MAS ha ido creando a lo largo de los años, sin importar si ganan o pierden dinero, si dan un buen o un mal servicio, o si cumplen los objetivos para los que fueron creados. El MAS apostó por hacer crecer el Estado con empresas e instituciones en las que prevalece la lógica política y ninguna lógica empresarial.

Insostenibilidad financiera, falta de liquidez, deuda en constante incremento, casos de nepotismo, uso y abuso de horas extras por los trabajadores y oposición a la reestructuración de la institución  son algunos de los problemas que, según el ministro de Obras Públicas, Édgar Montaño, se han encontrado en Aasana.

Sólo de escucharlo daría la impresión que está hablando de una entidad ajena al gobierno, no administrada por el MAS y cooptada por algún ente desconocido. ¿Cómo es posible que, durante tantos años, los sucesivos gobiernos del MAS no hayan reparado en estos problemas para encarar la crisis de una manera más planificada y menos traumática?

La principal denuncia es que la empresa solo genera siete millones de bolivianos al mes y que gasta 10 millones, provocando un hueco financiero que crece cada día. Otro de los problemas es, según Montaño, que el 80% del personal era administrativo y solo el 20% era técnico.

A esto hay que sumar el que tal vez sea el motivo de fondo para la desaparición de Aasana: las constantes huelgas que dejaban a los aeropuertos inoperables, dañando la imagen, no solo del sistema aeronáutico nacional, sino del país en su conjunto.

En síntesis, había motivos de sobra para hacer algo con Aasana, pero el gobierno eligió el camino más traumático: cerrar esa institución de la noche a la mañana (literalmente, porque lo hizo a medianoche) y abrir una nueva entidad llamada Navegación Aérea y Aeropuertos Bolivianos (Naabol).

La decisión tiene dos componentes preocupantes. Por un lado, ha dejado en la calle a unos mil trabajadores y, por otro, está poniendo en riesgo la seguridad de la operabilidad aérea porque Naabol no cuenta con personal suficiente ni idóneo para administrar los aeropuertos.

La nueva institución, según los planes del gobierno, le permitirá ahorrar entre tres y cuatro millones de bolivianos al mes porque prevé reducir la planilla a la mitad. Por ahora, sin embargo, Naabol solo tiene 200 funcionarios de los 600 que se ha propuesto contratar para administrar los aeropuertos, lo que habla de la precariedad de un sistema tan sensible como la seguridad aeroportuaria. La situación es tan crítica que una controladora aérea denunció que estuvo trabajando 17 horas seguidas hasta que empezó a confundir las órdenes que daba a los aviones. El Gobierno dice que sólo trabajó 12 horas, sin reparar que es igual de grave.

Los trabajadores de Aasana, por su parte, se han declarado en huelga de hambre porque quieren frenar el cierre de la institución, salvar sus fuentes de trabajo y, sobre todo, preservar sus beneficios sociales porque la desaparecida Aasana se regía bajo la Ley General del Trabajo, mientras que la nueva Naabol existirá en el marco del Estatuto del Funcionario Público, lo que significa que los nuevos funcionarios no tendrán beneficios sociales.

Convengamos que Aasana no podía seguir como estaba hasta ahora, que era necesaria una reestructuración de fondo, pero de ahí a anular su existencia como si con un decreto se podría borrar una crisis tan profunda hay un mundo de ingenuidad y hasta de irresponsabilidad. Peor aún, pretender que una institución con décadas de existencia sea reemplazada por una nueva sin estructura, sin personal, sin calificación, es un remedio que puede resultar peor que la enfermedad.

https://www.paginasiete.bo/opinion/editorial/2021/12/5/aasana-la-obra-del-mas-317163.html

Published by Bolivian Thoughts

Senior managerial experience on sustainable development projects.

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