Grupos armados en Bolivia – Armed groups in Bolivia

Editorial, Página Siete:

In a report published on September 26 of this year, Página Siete warned that in the Guarayos province of Santa Cruz, there are armed groups that intend to settle on community lands and even on productive properties already titled. On that occasion, a council had given 10 days for its dismantling because, by then, these irregular groups had already left several wounded with machetes and bullets.

As with many other alerts, the Government did not take for granted and the case went into oblivion in the information maelstrom of the country. We heard about these armed groups again this Thursday, when 17 people, including journalists, policemen and property owners, were kidnapped by some 80 armed and hooded people, in the crudest style of terrorists or paramilitaries operating in other Latin American countries.

The hostages were shot at, beaten and the journalists’ cameras destroyed by bullets. The torture lasted seven hours, during which time, according to testimonies, the victims felt that they were going to be killed by the violence with which their executioners acted.

The land conflict, we all knew, would explode at any moment. In Santa Cruz, three large groups are fighting for property: the agro-industrial, the indigenous and the so-called intercultural, who respond to the MAS. Cruceño leaders associate the subjugations to the group of interculturals, who are in the process of settling in that department.

Fundación Tierra denounced some time ago that INRA granted 1,400 authorizations for the settlement of new communities in Santa Cruz between 2014 and 2019, but that it “systematically hid all information on who the beneficiaries are”.

Well, the irresponsible and political handling of an issue as sensitive as land is leading to the formation of irregular groups that, if not dismantled in time, could be Bolivia’s nightmare in the future.

The Government is very agile in pursuing opponents, putting them in jail and sentencing them in record time, including members of the so-called cochala resistance, which it describes as an irregular group. It will be necessary to see if now it has the same efficiency to persecute the leaders of these armed organizations that operate in the Santa Cruz countryside.

On the other hand, the Government must leave the political calculation in the management of the land problem and, once and for all, sit down with all the stakeholders to put an end to what may be the biggest and most violent conflict in the management of Luis Arce.

En un reportaje publicado el 26 de septiembre de este año, Página Siete advertía que en la provincia Guarayos de Santa Cruz existen grupos armados que pretenden asentarse en tierras comunitarias e incluso en predios productivos ya titulados. En aquella ocasión, un cabildo había dado 10 días de plazo para su desarticulación porque, para entonces, esos grupos irregulares ya habían dejado varios heridos de machete y bala.

Como pasa con muchas otras alertas, el Gobierno no se dio por aludido y el caso pasó al olvido en la vorágine informativa del país. Volvimos a saber de esos grupos armados este jueves, cuando 17 personas, entre ellas periodistas, policías y propietarios de un predio fueron secuestrados por unas 80 personas armadas y encapuchadas, al más crudo estilo de los terroristas o paramilitares que operan en otros países latinoamericanos.

Los rehenes fueron encañonados, golpeados y las cámaras de los periodistas fueron destruidas a balazos. Siete horas duró el suplicio, tiempo en el que, según los testimonios, las víctimas sintieron que iban a ser asesinadas por la violencia con la que actuaron sus verdugos.

El conflicto de la tierra, todos lo  sabíamos, explotaría en cualquier momento. En Santa Cruz, tres grandes grupos pugnan por las propiedades: los agroindustriales, los indígenas y los denominados interculturales, que responden al MAS. Líderes cruceños asocian los avasallamientos al grupo de los interculturales, que están en pleno proceso de asentamiento en aquel departamento.

La Fundación Tierra denunció hace algún tiempo que el INRA otorgó 1.400 autorizaciones para el asentamiento de nuevas comunidades en Santa Cruz entre 2014 y 2019, pero que escondió “sistemáticamente toda información sobre quiénes son los beneficiarios”.

Pues bien, el manejo irresponsable y político de un tema tan sensible como la tierra, está derivando en la formación de grupos irregulares que, si no son desarticulados a tiempo, pueden ser la pesadilla de Bolivia en el futuro.

El Gobierno es muy ágil para perseguir a los opositores, meterlos a la cárcel y sentenciarlos en tiempo récord, entre ellos a los integrantes de la denominada resistencia cochala, a la que califica como grupo irregular. Habrá que ver si ahora tiene la misma eficiencia para perseguir a los cabecillas de estas organizaciones armadas que operan en el campo cruceño.

Por otro lado, el Gobierno debe dejar el cálculo político en el manejo de la problemática de la tierra y, de una vez, sentarse con todos los actores interesados para poner fin a éste que puede ser el mayor y más violento conflicto de la gestión de Luis Arce.

https://www.paginasiete.bo/opinion/editorial/2021/10/30/grupos-armados-en-bolivia-313719.html

Published by Bolivian Thoughts

Senior managerial experience on sustainable development projects.

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