Democracia 101 – Bolivia 2021 – Democracy 101

Editorial, El Deber:

Democracy in decline

If there is a memorable date on the national calendar, that is October 10. On a day like today, 39 years ago, Bolivia left behind the long night of military dictatorships to welcome democracy. To conquer it, a lot of Bolivian blood ran, pain in families who saw their children go into exile and the sacrifice of those who stayed to live, suffer and fight daily the authoritarianism of which knows no other law than their own word.

The adult generations will remember those indelible images of October 1982 that showed an euphoric people who went out to the streets and squares to celebrate the defeat of the last military dictatorship. It was, at the same time, the beginning of a long cycle immortalized in scenes in which Hernán Siles Zuazo was seen returning from exile, being received by excited crowds and with the oath, hours later, of what would be the first Bolivian president of what was the longest democratic era in history.

Four decades later, the country has lived an uninterrupted democracy since then, but there are signs of permanent threats due to totalitarian temptations and a certain caudillista stink of those who cling to power, claiming perpetual ownership of popular representation. In this intention, the leader and his party have not hesitated for a single moment in stepping on the Constitution and the laws that govern the democratic State, to blow the winds in his favor.

One of the main signs of the Bolivian democratic system was the alternation in power. For that reason the first constitutions of this historical stage did not even allow a reelection. The ambitions for power led to the approval of a re-election and later Evo Morales and his party made an aligned Constitutional Court approve the absurd indefinite re-election.

Today many of the fundamental principles of a democracy are not in force in Bolivia. For example, the division and independence of powers is a statement written on wet paper in the country. Morales first and now Luis Arce turned the Judicial Power into the judging and condemning operative arm of opponents. There is absolutely no independence from a body that, to impart justice, would have to be far from the influence and in many cases the bribery of political power.

Respect for fundamental rights is another chimera. MAS governments ignore due process and human rights. With a docile Armed Forces, a controlled National Police, a Prosecutor’s Office also captured, citizens who do not think like the MAS do not find shelter in their defense.

The temple of democracy, as the Legislative Assembly is often called, has lost that condition since the MAS has made it an instance of political manipulation by eliminating, for example, the requirement of a two-thirds majority for the approval of laws.

And when a carte blanche is approved in the laws for the Government to violate the right of people to privacy and the reservation of their information, or when figures such as those of undercover agents or hired whistleblowers are incorporated, something is very bad in the country. The democracy that Bolivia reconquered 39 years ago is in permanent decline and that more than to celebrate, is to worry.

Democracia en retroceso

Si una fecha hay memorable en el calendario nacional, esa es la del 10 de octubre. Un día como hoy, hace 39 años, Bolivia dejaba atrás la larga noche de las dictaduras militares para dar la bienvenida a la democracia. Para conquistarla corrió mucha sangre de bolivianos, dolor en familias que veían a sus hijos partir al exilio y el sacrificio de los que se quedaron a vivir, sufrir y combatir a diario el autoritarismo del que no conoce más ley que su propia palabra.

Las generaciones adultas recordarán aquellas imborrables imágenes de octubre de 1982 que mostraban a un eufórico pueblo que salía a calles y plazas a festejar la derrota de la última dictadura militar. Era, a la vez, el inicio de un largo ciclo inmortalizado en escenas en las que se vio a Hernán Siles Zuazo retornar del exilio, ser recibido por multitudes emocionadas y con el juramento, horas después, del que sería el primer presidente boliviano de la era democrática más larga de toda la historia.

Cuatro décadas después, el país vive una democracia desde entonces ininterrumpida, pero se ven signos de amenazas permanentes por tentaciones totalitarias y cierto tufo caudillista de quien se aferra al poder, atribuyéndose la propiedad perpetua de la representación popular. En esa intención, el caudillo y su partido no han dudado un solo instante en pisar la Constitución y las leyes que rigen el Estado democrático, para hacer soplar los vientos a favor suyo.

Uno de los signos principales del sistema democrático boliviano era la alternancia en el poder. Por esa razón las primeras constituciones de esta etapa histórica no permitían ni siquiera una reelección. Las ambiciones de poder hicieron que luego se apruebe una reelección y más tarde Evo Morales y su partido hicieron aprobar a un Tribunal Constitucional alineado la absurda reelección indefinida.

Hoy mismo muchos de los principios fundamentales de una democracia no están vigentes en Bolivia. Por ejemplo, la división e independencia de poderes es un enunciado escrito en papel mojado en el país. Morales primero y ahora Luis Arce convirtieron al Poder Judicial en el brazo operativo juzgador y condenador de opositores. No existe absolutamente ninguna independencia de un órgano que para impartir justicia tendría que estar lejos la influencia y en muchos casos el soborno del poder político.

El respeto de los derechos fundamentales es otra quimera. Los gobiernos del MAS desconocen el debido proceso y los derechos humanos. Con unas Fuerzas Armadas dóciles, una Policía Nacional controlada, una Fiscalía también capturada, los ciudadanos que no piensan igual que el MAS no encuentran amparo en su defensa.

El templo de la democracia, como suele llamarse a la Asamblea Legislativa, ha perdido esa condición desde que el MAS ha hecho de ella una instancia de manipulación política al eliminar, por ejemplo, el requisito de los dos tercios de mayoría para la aprobación de leyes.

Y cuando se aprueba en las leyes una carta blanca para que el Gobierno vulnere el derecho de las personas a privacidad y la reserva de su información, o cuando se incorporan figuras como las de los agentes encubiertos o delatores a sueldo, es que algo anda muy mal en el país. La democracia que Bolivia reconquistó hace 39 años está permanente retroceso y eso más que para celebrar, es para preocuparse.

https://eldeber.com.bo/opinion/democracia-en-retroceso_250449

Published by Bolivian Thoughts

Senior managerial experience on sustainable development projects.

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