The missed opportunities – Las oportunidades perdidas

Juan Antonio Morales, Pagina Siete:

Our history is marked by a rosary of missed opportunities. In hindsight, it is quite clear and documented that we missed the export boom of 2004-2014. In some years, such as 2012 and 2013, the extra income we received was higher than 8% of GDP. Historians of our economy will say that the physical and institutional infrastructure developments of the years of the export boom of the early 20th century were more extensive and ambitious than those of this century.

It must be recognized that, with the export bonanza of 2004-2014, the Bolivian economy increased in size, the cities are not what they were before the bonanza, poverty was reduced and income distribution improved, but the deficits in justice, health and education continued or even, in the case of justice, worsened. There was also no productive transformation. After the bonanza ended in the last quarter of 2014, President Morales’ policies continued as if nothing had happened, weakening macroeconomic balances. The pandemic aggravated an already delicate situation.

President Arce Catacora obtained a great electoral victory in 2020, which gave him ample space to combat the pandemic and for economic recovery. With the popular mandate that he had, he could have mobilized the energies of the nation, in pursuit of the aforementioned objectives. Instead of doing so, he is dispersing his efforts to persecute the opposition and is polarizing the country by playing on the fire of ethnic and regional tensions. The invention of the coup d’état, no matter how much sophists like the presidential spokesman Richter may shout, no one with two fingers of a brain believes it. Rudely insulting opposition parliamentarians, as Minister Del Castillo has done, does not improve matters.

The pandemic is worsening, revealing the absence of a coherent and sufficiently inclusive plan to deal with it. Coordination between the central government and subnational governments (governorates and municipalities) is failing. Moreover, the central government has been putting sand in the wheels of those levels of government, disavowing their control measures and initiating trials for trifles, also without legal justification, mayors like Arias. If something can be noticed, it is the earlessness of Minister Montaño.

A timely supply of vaccines (and oxygen) is lacking. The vaccination is being carried out jerkily, sometimes by stepping on the gas and then braking sharply. It was known that the logistics of vaccinating more than seven million of our compatriots is complicated, but for that reason the best experts in the country should have been summoned, which they did not do. Information about the evolution of the pandemic and vaccinations is completely deficient, to the point that there is no match between the demand for vaccines and their availability. In some places there are more vaccines than people willing to be vaccinated, while in others there is a serious deficit.

In terms of economic reactivation, the government does not have much to show for it. With the pandemic unchecked, there will be no genuine reactivation and we will only have straw fires. The fiscal situation does not allow more bonds to reactivate the slumping demand. Although the lifting of quarantines has caused economic activity to rebound a bit, although at the cost of greater health risks, it may not be long-lasting.

The resumption of dynamism in the economies of the United States and China has a locomotive effect for the rest of the world. For the time being, remittances to the country have increased, which is good news. More importantly, the prices of our exports have a vigorous increase but we are not taking advantage of this favorable situation. The unemployment rate remains very high, the level of activity is low and structural issues crucial to our insertion in a changing international economy have been shelved.

Juan Antonio Morales is emeritus professor at the Bolivian Catholic University and former president of the Central Bank of Bolivia.

Nuestra historia está marcada por un rosario de oportunidades perdidas. En retrospectiva, está bastante claro y documentado que desaprovechamos la bonanza exportadora de los años 2004-2014. En algunos años, como el 2012 y el 2013, el ingreso extra que recibíamos fue superior al 8% del PIB. Los historiadores de nuestra economía dirán que los desarrollos de infraestructura física y los institucionales de los años de la también bonanza exportadora de principios del siglo XX fueron más extensos y ambiciosos que los de este siglo.

Hay que reconocer que, con la bonanza exportadora de 2004-2014, la economía boliviana aumentó de dimensión, las ciudades no son lo que eran antes de la bonanza, se redujo la pobreza y mejoró la distribución del ingreso, pero los déficit en justicia, salud y educación continuaron o aún, en el caso de la justicia, empeoraron. Tampoco hubo transformación productiva. Terminada la bonanza en el último trimestre del 2014 las políticas de presidente Morales continuaron como si nada hubiera pasado, fragilizando los equilibrios macroeconómicos. La pandemia vino a agravar una situación que ya era delicada.

El Presidente Arce Catacora obtuvo una gran victoria electoral el año 2020, lo que le daba amplio espacio para combatir a la pandemia y para la recuperación económica. Con el mandato popular que tenía podía haber movilizado las energías de la nación, en pos de los objetivos mencionados. En vez de hacerlo, está dispersando sus esfuerzos en perseguir a la oposición y está polarizando el país jugando con el fuego de las tensiones étnicas y regionales. El invento del golpe de Estado, por más que se desgañiten sofistas como el vocero presidencial Richter, nadie con dos dedos de frente se lo cree. Insultar groseramente a los parlamentarios de la oposición, como lo ha hecho el ministro Del Castillo, no mejora las cosas.

La pandemia se está agravando, develando la ausencia de un plan coherente y suficientemente incluyente para encararla. Está fallando la coordinación entre el gobierno central y los gobiernos subnacionales  (gobernaciones y municipios). Es más, el Gobierno central ha estado poniendo arena en las ruedas de esos niveles de gobierno, desautorizando sus medidas de control e iniciando juicios por nimiedades, además sin justificación legal, a alcaldes como Arias. Si algo se puede notar es lo desorejado que se muestra el ministro Montaño.

Está haciendo falta una oferta oportuna de vacunas (y de oxígeno). La vacunación se está efectuando a sacudones, a veces pisando el acelerador para después frenar bruscamente. Se sabía que la logística de vacunar a más de siete millones de nuestros compatriotas es complicada pero por esa razón debía haberse convocado a los mejores expertos con los que cuenta el país, lo que no se lo hizo. La información acerca de la evolución de la pandemia y de las vacunaciones  es completamente deficiente, al punto que no hay un calce entre la demanda de vacunas y su disponibilidad. En algunos lugares hay más vacunas que gente dispuesta a hacerse vacunar, mientras que en otros hay un serio déficit.

En términos de reactivación económica el gobierno no tiene mucho que mostrar. Con la pandemia sin control no habrá una reactivación genuina y solamente tendremos fuegos de paja. La situación fiscal no permite más bonos para reactivar la alicaída demanda. Si bien el levantamiento de las cuarentenas ha hecho rebotar un poco la actividad económica, aunque al costo de mayores riesgos sanitarios, ella podría no ser duradera. 

La reanudación del dinamismo de las economías de Estados Unidos y China tiene un efecto de locomotora para el resto del mundo. Por de pronto han aumentado las remesas al país, lo que es una buena noticia. Más importante, los precios de nuestras exportaciones tienen un vigoroso aumento pero no estamos aprovechando esa coyuntura favorable. La tasa de desempleo sigue muy alta, el nivel de actividad bajo y temas estructurales cruciales para nuestra inserción en una economía internacional cambiante se han engavetado.

Juan Antonio Morales es profesor emérito de la Universidad Católica Boliviana y expresidente del Banco Central de Bolivia.

https://www.paginasiete.bo/opinion/2021/6/15/las-oportunidades-perdidas-298160.html

Published by Bolivian Thoughts

Senior managerial experience on sustainable development projects.

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