Iván Lima: muddies Bolivian justice – enloda la justicia boliviana

Editorial, El Deber:

The sad role of the Minister of Justice

The act of interpellation to the Minister of Justice, Iván Lima Magne, in the Legislative Assembly was anything but that, a grotesque spectacle more typical of the worst face of politics, the one that exhibits cynicism, manipulation and lies, than of a respectable state power, without utility for the democratic exercise nor the clarification of the subjects raised in the questions of the interpellants.

In the statement, seven opposition legislators asked about the participation of the Ministry of Justice in the complaints of Lidia Paty that led to the apprehension of former president Jeanine Áñez and the actions of that office in the process, the legal arguments by which Áñez is judged as a senator and not as a former president, the circumstances of her arrest, and the reasons for the Ministry’s argument to request 30 years in prison in this case.

To begin with, the interpellative act took place 74 days after the request presented by the opposition deputies. In it, Minister Iván Lima did not respond directly to the questions and limited himself to repeating the rhetoric of the alleged coup d’état, the same one that is disciplinedly repeated from the head of the party, Evo Morales, to the last leader or authority of the Government, and he dedicated himself to accusing, sentencing and condemning former president Jeanine Áñez, which is not or at least should not be his attribution.

Lima tried to disprove the electoral fraud of the October 2019 elections, which led to the resignation of Evo Morales and the presidential succession that led Áñez to the Presidency as a temporary president, and affirmed that there is not a single evidence that supports the fraud. What’s more, he asked opposition lawmakers to present him with proof of the fraud.

The minister even tried to distort the report of the Organization of American States (OAS), the one that determined the fraud, and said that its report is not binding and has no legal value. Lima ignored the fact that the OAS made it a condition for coming to do the audit that its work would be binding, and then-President Evo Morales, who requested the presence of the OAS, accepted that condition.

Minister Lima, who before taking office enjoyed a respected professional prestige, played a sad role in the Assembly: he denied everything, went to the extreme of defending that justice is independent and, on the contrary, accused of “undemocratic” to those who say that the courts and judges are controlled by the Executive Power. His argument was that democracy is made up of the Legislative, Executive and Judicial powers, and, therefore, the one who accuses justice is undemocratic, as cartoonish.

He also said that the Government has nothing to do with the imprisonment of Jeanine Áñez, that her right to defense was preserved, that her health was taken care of, that she was not kept incommunicado or deprived of visits. With these expressions, Lima tried in the Assembly the ancient and old fallacy of covering the sun with a finger; that is to say, according to him, little less than Bolivia has more solid institutions of justice and separation of powers than Denmark, Norway or Finland.

Sad the performance of Minister Iván Lima Magne in the interpellation. He is the realization that politics can destroy someone who gave the impression of being a great professional, and not necessarily out of conviction but because of obediently following the instructions of the top boss. Opposition deputy Edgar Bazán called him a fraud lawyer, defender of Evo Morales and gravedigger for justice.

El triste papel del ministro de Justicia

El acto interpelatorio al ministro de Justicia, Iván Lima Magne, en la Asamblea Legislativa fue cualquier cosa menos eso, un grotesco espectáculo más propio del peor rostro de la política, ese que exhibe cinismo, manipulación y mentiras, que de un respetable poder del Estado, sin utilidad para el ejercicio democrático ni el esclarecimiento de los temas planteados en las preguntas de los interpeladores.

En el pliego, siete legisladores de la oposición preguntaron sobre la participación del Ministerio de Justicia en las denuncias de Lidia Paty que derivaron en la aprehensión de la expresidenta Jeanine Áñez y las acciones de ese despacho en el proceso, los argumentos jurídicos por los que se juzga a Áñez como senadora y no como expresidenta, las circunstancias de su aprehensión, y las razones del argumento del Ministerio para solicitar 30 años de cárcel en este caso.

Para comenzar, el acto interpelatorio se realizó 74 días después de la solicitud presentada por los diputados de la oposición. En él, el ministro Iván Lima no respondió directamente a las interrogantes y se limitó a repetir la retórica del supuesto golpe de Estado, ese mismo que disciplinadamente repiten desde el jefe del partido, Evo Morales, hasta el último dirigente o autoridad del Gobierno, y se dedicó a acusar, sentenciar y condenar a la expresidenta Jeanine Áñez, lo cual no es o por lo menos no debiera ser su atribución.

Lima trató de desvirtuar el fraude electoral de las elecciones de octubre de 2019, que derivó en la renuncia de Evo Morales y la sucesión presidencial que llevó a Áñez a la Presidencia en condición de mandataria transitoria, y afirmó que no existe una sola prueba que sostenga el fraude. Es más, pidió a los legisladores de oposición que le presenten una prueba del fraude.

El ministro incluso llegó a intentar desvirtuar el informe de la Organización de Estados Americanos (OEA), ese que determinó el fraude, y dijo que su reporte no es vinculante y no tiene valor jurídico. Lima se pasó por alto el hecho de que la OEA puso como condición para venir a hacer la auditoría que su trabajo sería vinculante, y el entonces presidente Evo Morales, quien pidió la presencia de la OEA, aceptó esa condición.

El ministro Lima, que antes de asumir funciones gozaba de un respetado prestigio profesional, jugó un triste papel en la Asamblea: lo negó todo, llegó al extremo de defender que la justicia es independiente y, por el contrario, acusó de “no democráticos” a quienes dicen que los tribunales y los jueces están controlados por el Poder Ejecutivo. Su argumento fue que la democracia se compone de los poderes Legislativo, Ejecutivo y Judicial, y, por tanto, el que acusa a la justicia es antidemocrático, así de caricaturesco.

También dijo que el Gobierno no tiene nada que ver con el encarcelamiento de Jeanine Áñez, que se preservó su derecho a la defensa, que se atendió su salud, que no se la mantuvo incomunicada ni se le privó de visitas. Con esas expresiones, Lima intentó en la Asamblea la antigua y vieja falacia de tapar el sol con un dedo; es decir, según él, poco menos que Bolivia tiene instituciones de justicia y separación de poderes más sólidas que Dinamarca, Noruega o Finlandia.

Triste la actuación del ministro Iván Lima Magne en la interpelación. Él es la constatación de que la política puede destruir a alguien que daba la sensación de ser un gran profesional, y no necesariamente por convicción sino por seguir obedientemente las instrucciones del jefe máximo. El diputado de oposición Edgar Bazán lo llamó abogado del fraude, defensor de Evo Morales y sepulturero de la justicia.

https://eldeber.com.bo/opinion/el-triste-papel-del-ministro-de-justicia_234044

Published by Bolivian Thoughts

Senior managerial experience on sustainable development projects.

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