Now against the European Union – Ahora contra la Unión Europea

Editorial, El Deber:

In this incessant search for ‘enemies’ to blame for all the evils and discredit critical voices, Evo Morales and those close to him have been developing a national campaign with visits to the provinces and meetings with almost the same emphasis as during the last electoral campaigns.

The most recent ‘enemy’ identified by the head of MAS is the European Union, and in the hours prior to the session of the European Parliament, which will debate the allegations of political persecution in Bolivia and the arrest of former president Jeanine Áñez, the smear campaign against some European countries has taken off again, as it already happened in March.

Morales and his entourage strategically choose their audiences to launch messages, and in this case the chosen audience was the departmental assembly members elected from MAS for La Paz.

There they said that the European Union gave “categorical support” with money to Jeanine Áñez with “powers to install the dictatorship, the police state in Bolivia.” They even came forward to criticize what the European parliamentarians could try or conclude in their session this Thursday 29: ‘They are going to condemn the alleged violation of Human Rights, the abuse of power, the subordination of justice to the Executive Power, that is going to say those of the European Union,’ said Juan Ramón Quintana, a former Morales strongman who lately accompanies him to every act where the head of MAS is present.

It is an old strategy, that of anticipating the facts, in order to sow doubts and reduce credibility to what is going to happen, as when it is stated: ‘Do you see it? I told you that was going to happen. Therefore, what they say or decide is not valid.’

The European Union thus joins, in the discourse of the ruling party and the Government itself, the group of ‘unwanted’ where the United States and the Organization of American States have long resided, the latter since its participation in the audit of the October elections of 2019 when it concluded that there was fraud.

Previously, it was the president of the Senate, Andrónico Rodríguez, who accused the European Union of being an accomplice in what the MAS calls a ‘coup’ for having recognized Jeanine Áñez when she was sworn in as temporary president of the state.

Also in March, Foreign Minister Rogelio Mayta summoned Ambassador Jeff Glekin to complain about the content of English digital media publications that spoke, without evidence, of an alleged UK support for the ‘coup d’état’ out of interest, they said, over the lithium reserves from Bolivia.

The anti-European Union and anti-OAS discourse may yield to the MAS some short-term gain in the most radicalized sectors of its followers, but not in the majority of the population, which, on the contrary, observes with concern how a country dependent on the international cooperation and in need of markets like Bolivia, systematically loses good allies abroad only because of the need to establish a radical political discourse for internal purposes.

Neither the campaigns of the leaders of the MAS, much less the actions of the Bolivian Government will bring to fruition this crusade to be left alone as a country in the world, and much less with crazy accusations that are raised taking advantage of the scarce information and the naivety of certain followers supporters. Nothing else can be expected from Morales, but the Government must act on behalf of a State and not a political party before joining the party chief in a disciplined manner.

En esa incesante búsqueda de ‘enemigos’ a quienes responsabilizar de todos los males y desacreditar las voces críticas, Evo Morales y su entorno más cercano vienen desarrollando una campaña nacional con visitas a provincias y reuniones casi con igual énfasis que durante las últimas campañas electorales.

El más reciente ‘enemigo’ identificado por el jefe del MAS es la Unión Europea, y en las horas previas a la sesión del Parlamento Europeo, que debatirá las denuncias de persecución política en Bolivia y la detención de la expresidenta Jeanine Áñez, la campaña de desprestigio contra algunos países europeos ha vuelto a levantar vuelo, como ya ocurrió en marzo.

Morales y su séquito eligen estratégicamente a sus audiencias para lanzar mensajes, y en este caso el auditorio elegido fue el de los asambleístas departamentales electos del MAS para La Paz.

Allí dijeron que la Unión Europea dio ‘apoyo categórico’ con dinero a Jeanine Áñez con ‘facultades para que instale la dictadura, el Estado policial en Bolivia’. Incluso se adelantaron a criticar lo que podrían tratar o concluir los parlamentarios europeos en su sesión de este jueves 29: ‘Van a condenar la supuesta violación de Derechos Humanos, el abuso de poder, la subordinación de la justicia al Poder Ejecutivo, eso van a decir los de la Unión Europea’, aseguraba Juan Ramón Quintana, ex hombre fuerte de Morales que últimamente lo acompaña a todo acto donde se presente el jefe del MAS.

Se trata de una vieja estrategia, esa de adelantarse a los hechos, con el fin de sembrar dudas y restar credibilidad a lo que vaya a ocurrir, como cuando se afirma: ‘¿Lo ves? Yo te dije que iba a ocurrir eso. Por tanto, no es válido lo que ellos digan o decidan’.

La Unión Europea se suma así, en el discurso del partido gobernante y el Gobierno mismo, al grupo de ‘indeseados’ donde hace mucho residen Estados Unidos y la Organización de Estados Americanos, esta última desde su participación en la auditoría de las elecciones de octubre de 2019 cuando concluyó que hubo fraude.

Anteriormente fue el presidente del Senado, Andrónico Rodríguez, quien acusó a la Unión Europea de ser cómplice de lo que en el MAS llaman ‘golpe de Estado’ por haber reconocido a Jeanine Áñez cuando juró como presidenta transitoria del Estado.

También en marzo el canciller Rogelio Mayta convocó al embajador Jeff Glekin para reclamarle por el contenido de publicaciones de medios digitales ingleses que hablaban, sin pruebas, de un supuesto apoyo del Reino Unido al ‘golpe de Estado’ por interés, dijeron, en las reservas de litio de Bolivia.

El discurso anti Unión Europea y anti OEA puede redituarle al MAS cierta ganancia de corto plazo en los sectores más radicalizados de sus seguidores, pero no así en la mayoría de la población que, por el contrario, observa con preocupación cómo un país dependiente de la cooperación internacional y necesitado de mercados como Bolivia, pierde sistemáticamente buenos aliados en el exterior solo por la necesidad de establecer un discurso político radical con fines internos.

Ni las campañas de los jerarcas del MAS ni mucho menos las acciones del Gobierno boliviano llevarán a buen puerto esta cruzada por quedarnos solos como país en el mundo, y mucho menos con acusaciones descabelladas que se levantan aprovechando la escasa información y la ingenuidad de ciertos seguidores partidarios. De Morales no se puede esperar otra cosa, pero el Gobierno debe actuar a nombre de un Estado y no de un partido político antes de sumarse disciplinadamente a los mandatos del jefe del partido.

https://eldeber.com.bo/opinion/ahora-contra-la-union-europea_229753

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