La visión del agricultor – Farmer’s vision

Rolando Morales, Página Siete:

Changes in traditional agriculture

The main crops of traditional agriculture continue to show low yields, although research centers report having found the appropriate technologies to increase them, even to levels higher than those of neighboring countries.

Some recent events shed light on the understanding of this paradox, at the same time that they provide inputs to understand the evolution of the sector and of agricultural producers.

To begin with, it is necessary to mention that the increase in agricultural yields frees up labor and increases the supply of food in the face of inelastic demand. Recently, research has been interested in studying the perception of farmers on this issue and in proposing hypotheses about the little interest of producers in increasing their productivity.

Culture allows some of these concepts to be linked. Among the Aymara, work is highly weighted, which implies that its possible decrease is not one of their objectives and does not fit into their value system. In other words, it is not in the interest of an Aymara peasant to improve his yields to work less. On the other hand, the peasants give different vocations to agricultural products, some constitute the basic elements of food security at the household level, this is the case, for example, of potatoes, grown by almost all the agricultural units of the valley and from the highlands.

Surplus potatoes and other products are destined for the market, but the question that farmers ask themselves has to do with demand, because if it does not grow at the same rate as supply, prices will fall and part of production will be lost to the not finding a buyer.

External markets could alleviate the problem of the saturation of domestic demand for food, but this requires improving yields, creating a favorable macroeconomic environment (interest rates, exchange rates, etc.), developing adequate transportation logistics, information on external demand, phytosanitary and organic certifications and others. These requirements are not easy to meet, but it is not impossible to do so, the proof of this is the export of quinoa.

For decades, many government and international cooperation programs have tried to help farmers to improve their yields without receiving an adequate response, but three events, without direct connection with agriculture, are causing the change in the operation of the sector. These are: the massive use of cellular telephones, the construction of highways and the facilities of acquisition of automobiles.

All of them are consolidating and modernizing the traditional Andean networks for the integration of agricultural production, transportation and trade, and they are again bringing the peasants living in the cities closer to their peers in the countryside. This occurs in Bolivia, Peru, and in several African countries. Nico Tassi’s research is very illustrative in this regard; from them we borrow some of the reflections that follow.

Through the use of cell phones, information about urban markets and agricultural production flows with intensity. Many young people of rural origin have acquired transport vehicles to bring agricultural production to the cities and also to transport passengers when they are not transporting cargo. They transport the production of family farms or neighbors and distribute it among traders of their own network in urban areas.

All the links in these chains are informal, but very efficient, much more so than formal businesses, which was very evident during the pandemic and confinement in 2020, when informal networks managed to ensure an adequate supply of food in urban centers, not only in the markets, but also in the streets, squares, even making home deliveries, which formal establishments could not do.

Many young people of rural origin have gone to schools and universities. They live between the city and the country. They access the internet. They do not want to dedicate themselves to agricultural production, but they find a job and income opportunity in the other links of the value chains. They have taken a very important step in the production, processing and export of quinoa.

It is expected that in the short or medium term they will venture into the industrial processing of agricultural products and/or explore external markets, without which they will quickly stagnate. For the moment, the modernization of the sector allows them to participate in the gains of transport and trade, improving their income.

Rolando Morales Anaya is an economist.

Cambios en la agricultura tradicional

Los principales cultivos de la agricultura tradicional siguen mostrando bajos rendimientos no obstante que los centros de investigación informan haber encontrado las tecnologías apropiadas para aumentarlos, incluso a niveles superiores a los de los países vecinos.

Algunos hechos recientes dan luces para comprender esa paradoja, al mismo tiempo que proporcionan insumos para entender la evolución del sector y de los productores agrícolas.

Para comenzar, es necesario mencionar que el aumento de los rendimientos agrícolas libera mano de obra y aumenta la oferta de alimentos frente a una demanda poco elástica. Recientemente, las investigaciones se interesan en estudiar la percepción de los campesinos en este tema y a plantear hipótesis sobre el poco interés de los productores en aumentar su productividad.

La cultura permite encadenar algunos de estos conceptos. Entre los aymaras, el trabajo es altamente ponderado, lo que implica que su posible disminución no es uno de sus objetivos y no encaja en su sistema de valores. En otras palabras, no interesa a un campesino aymara mejorar sus rendimientos para trabajar menos. Por otra parte, los campesinos otorgan a los productos agrícolas diferentes vocaciones, algunos constituyen los elementos básicos de la seguridad alimentaria a nivel del hogar, es el caso, por ejemplo, de la papa, cultivada por casi la totalidad de las unidades agropecuarias del valle y del altiplano. 

Los excedentes de papa y otros productos son destinados al mercado, pero la pregunta que los campesinos se hacen tiene que ver con la demanda, pues si ésta no crece al mismo ritmo que la oferta, los precios caerán y parte de la producción se perderá al no encontrar comprador. 

Los mercados externos podrían paliar el problema de la saturación de la demanda interna de alimentos, pero ello requiere mejorar los rendimientos, crear un entorno macroeconómico propicio (tasas de interés, tipo de cambio, etc.), desarrollar una adecuada logística de transporte, información sobre la demanda externa, certificaciones fitosanitarias y orgánicas y otros. No son fáciles de satisfacer estos requerimientos, pero no es imposible hacerlo, la prueba de ello es la exportación de quinua.

Durante décadas, muchos programas de gobierno y de la cooperación internacional han intentado ayudar a los campesinos a mejorar sus rendimientos sin recibir una respuesta adecuada, pero tres hechos, sin conexión directa con la agricultura, están provocando el cambio en el funcionamiento del sector. Estos son: el uso masivo de teléfonos celulares, la construcción de carreteras y las facilidades de adquisición de automotores. 

Todos ellos están consolidando y modernizando las tradicionales redes andinas de integración de la producción agrícola, el transporte y el comercio, además están acercando nuevamente a los campesinos radicados en las ciudades de sus pares en el campo. Esto ocurre en Bolivia, el Perú y en varios países africanos. Las investigaciones de Nico Tassi son muy ilustrativas al respecto; de ellas nos prestamos algunas de las reflexiones que siguen.

A través del uso de celulares, la información sobre los mercados urbanos y la producción agrícola fluye con intensidad. Muchos jóvenes de origen campesino han adquirido vehículos de transporte para traer la producción agrícola a las ciudades y también para transportar pasajeros cuando no transportan carga. Transportan la producción de los predios familiares o de los vecinos y la distribuyen entre comerciantes de su propia red en medio urbano.

Todos los eslabones de estas cadenas son informales, pero muy eficientes, mucho más que los negocios formales lo que quedó muy evidente durante la pandemia y el confinamiento en el año 2020, cuando las redes informales lograron asegurar una adecuada oferta de alimentos en los centros urbanos, no solamente en los mercados, pero también en las calles, plazas, incluso haciendo entregas a domicilio, lo que no pudieron hacer los establecimientos formales.

Muchos jóvenes de origen campesino han ido a las escuelas y a las universidades. Viven entre la ciudad y el campo. Acceden al internet. No quieren dedicarse a la producción agrícola, pero encuentran una oportunidad de trabajo y de ingresos en los otros eslabones de las cadenas de valor. Han dado un paso muy importante en la producción, procesamiento y exportación de quinua.

Cabe esperar que en el corto o mediano plazo incursionen en el procesamiento industrial de productos agrícolas y/o exploren mercados externos, sin lo cual se estancarán rápidamente. Por el momento, la modernización del sector les permite participar en las ganancias del transporte y del comercio, mejorando sus ingresos.

Rolando Morales Anaya es economista.

https://www.paginasiete.bo/opinion/2021/1/8/cambios-en-la-agricultura-tradicional-280433.html

Published by Bolivian Thoughts

Senior managerial experience on sustainable development projects.

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