Daily Archives: January 25, 2021

Perniciosa demagogia – Pernicious demagogy

Manfredo Kempff, El Deber:

Democracy in decline

I imagine the discomfort – even outrage – that a title like this can cause among true Democrats. Worse if it comes from a subject like me who cannot display such ostentatious democratic credentials as those of those who have taken over the term. But it does not prevent me from seeing that the system is beset by total anarchy, reflected in blockades, marches, strikes, lawsuits, disobedience, robberies, violations, which, by happening on a daily basis, have turned Bolivia into an anarchic rather than democratic nation. We live in an invented state, we might say.

If the Bolivian pseudo-democracy is afloat in the last years of bad governments, it is not by its own merit, but because we are surrounded by nations that survive in a misunderstood rule of law, some sustained by the influence of European democracies that do not understand Latin America, and, above all, that of the United States, which a few weeks ago taught the world that an institutional breakdown is also possible there, the homeland with the most perfect and oldest Constitution in America.

In our case, we cannot call a system of law, to the tribal nation we have become. While there cannot be a democracy without the participation of the people, it cannot be so equivocal that it is the people who dictate and define what should or should not be done. That is a democratic dictatorship. A democratic government requires authority and that popular wishes and needs are dealt with in the Legislative Assembly, and not in popular “expanded” ones, so that they become laws. And that legislators do not live subject to the orders of the President of the State and in permanent harassment by the same people who elected them by vote.

There is no nation that can live without working or producing, only dependent on royalties from its raw materials. A rentier nation is at the mercy of the prices of its products in the market and just as Bolivia was able to live years of splendor due to the prices of gas, minerals and oilseeds, as happened during the MAS government, thus, when those prices fell, the people, badly accustomed, took to the streets to ask the Government for everything. As waste and gifts ceased to exist, only public office, smuggling, street commerce, drug trafficking and little else to subsist remained. And to the Government, trying to recover with taxes on wealth or admitting deferrals to the blockers in the fulfillment of their obligations with the bank, ignoring the danger of a financial crisis.

In Bolivia, with the prices of our products finally recovering, political instability at its peak, and to top it off the Chinese plague, we have all become impoverished. The poor are poorer and the rich are on the way to debacle. What does the population resort to in these circumstances? To ask for democracy and freedom. What more democracy can be given to the people if the government even desists from governing? And what more freedom if everyone does what they want? Isn’t it complete freedom for mobs to assault the roads, fight in the streets for a position to sell, and slash the tires of vehicles that go to work on a day of unemployment? What nobody asks for in Bolivia is authority. Those who assault and kill and those who promote blockades and unjustified strikes must be put in jail. But do not take them into the hands of venal judges and prosecutors handpicked by the administration of yesteryear. Democracy has, as its first link, justice. Because freedom (for those who cry out for it) is achieved only with justice.

A wave of dictatorships may emerge in Latin America in the next 20 years, if Argentina, Chile, Brazil, Peru, Bolivia, continue as they are. Of Venezuela, Cuba and Nicaragua, there is nothing to talk about. Just as our region was plagued by military dictatorships half a century ago, if democracy exhibits what we see as the meager fruit harvested, the US itself may look worried at the epidemic that surrounds it of failed nations rampaging by hunger and turn a blind eye .

Bolivia is on the way to becoming unviable. Political parties matter little in the face of the true gangs of thugs that have become the “social movements” that the MAS praised and promoted so much. Santa Cruz is not being able to save itself from the anarchic plague that is infiltrating its most traditional and productive sectors. Poverty grows in Santa Cruz, despite the fact that there is still work and production. The problem is that it has been held back by centralism for many years and has to be able to get away from ignorant chatterboxes who drag us towards the destinies of Somalia, Sudan, Libya and other nations, which have their destiny almost lost.

Democracia en declive

Imagino el malestar –hasta la indignación– que puede causar entre los demócratas verdaderos un título como este. Peor si procede de un sujeto como yo que no puede exhibir credenciales democráticas tan ostentosas como las de quienes se han adueñado del término. Pero no me impide ver que el sistema está acosado por una anarquía total, reflejada en bloqueos, marchas, paros, demandas, desobediencia, atracos, violaciones, que, al suceder diariamente, han convertido a Bolivia en una nación anárquica más que democrática. Vivimos en un Estado inventado, podríamos decir.

Si la seudo democracia boliviana está a flote en los últimos años de malos gobiernos, no es por mérito propio, sino porque estamos rodeados de naciones que sobreviven en un estado de derecho mal entendido, algunas sostenidas por la influencia de democracias europeas que no comprenden a Latinoamérica, y, sobre todo, por la de EEUU, que hace unas semanas ha enseñado al mundo que una ruptura institucional también es posible allí, la patria poseedora de la Constitución más perfecta y antigua de América.

En nuestro caso, no podemos llamar sistema de derecho a la nación tribal en que nos hemos convertido. Si bien no puede existir una democracia sin la participación del pueblo, tampoco puede ser tan equívoca como para que sea el pueblo quien dicte y defina lo que se debe hacer o no. Eso es una dictadura democrática. Un gobierno democrático requiere de autoridad y de que los anhelos y las necesidades populares se traten en la Asamblea Legislativa, y no en “ampliados” populares, para que se conviertan en leyes. Y que los legisladores no vivan sometidos a las órdenes del presidente del Estado y en permanente acoso por la misma gente que los eligió mediante voto.

No existe nación que pueda vivir sin trabajar ni producir, solo dependiente de las regalías de sus materias primas. Una nación rentista está a merced de los precios de sus productos en el mercado y así como Bolivia pudo vivir años de esplendidez por los precios del gas, los minerales y las oleaginosas, como sucedió durante el Gobierno del MAS, así, cuando esos precios cayeron, la gente, mal acostumbrada, se echó a las calles a pedirle todo al Gobierno. Como el derroche y las dádivas dejaron de existir, solo quedaba el cargo público, el contrabando, el comercio callejero, el narcotráfico y poco más para subsistir. Y al Gobierno, tratar de recuperarse con impuestos a la riqueza o admitiendo a los bloqueadores diferimientos en el cumplimiento de sus obligaciones con la banca, ignorando el peligro de una crisis financiera.

En Bolivia, con los precios de nuestros productos, recuperándose al fin, la inestabilidad política en su auge, y para colmo la peste china, todos nos hemos empobrecido. Los pobres están más pobres y los ricos camino de la debacle. ¿A qué recurre la población en esas circunstancias? A pedir democracia y libertad. ¿Qué más democracia se puede dar al pueblo si el Gobierno hasta desiste de gobernar? ¿Y qué más libertad si cada quien hace lo que le da la santa gana? ¿Acaso no es libertad plena el que las turbas asalten en caminos, peleen en las calles por un puesto para vender, y acuchillen llantas de vehículos que salen a trabajar en un día de paro? Lo que nadie pide en Bolivia es autoridad. A los que asaltan y matan y a quienes fomentan bloqueos y paros injustificados, hay que encerrarlos en la cárcel. Pero no llevarlos a manos de jueces y fiscales venales elegidos a dedo por la administración de antaño. La democracia tiene, como primer eslabón, la justicia. Porque la libertad (para los que la piden a gritos) se consigue únicamente con justicia.

Una ola de dictaduras puede surgir en América Latina en los próximos 20 años, si Argentina, Chile, Brasil, Perú, Bolivia, siguen como les va. De Venezuela, Cuba y Nicaragua, no hay ni para qué hablar. Así como hace medio siglo nuestra región estaba plagada de dictaduras militares, si la democracia exhibe lo que vemos como el magro fruto cosechado, puede que el mismo EEUU observe preocupado la epidemia que lo circunda de naciones fallidas alborotadas por el hambre y haga la vista gorda.

Bolivia va camino de convertirse en inviable. Los partidos políticos importan poco ante las verdaderas pandillas de maleantes en que se han convertido los “movimientos sociales” que tanto elogiaba y promocionaba el MAS. Santa Cruz no se está pudiendo salvar de la peste anárquica que se va infiltrando en sus estamentos más tradicionales y productivos. La pobreza crece en Santa Cruz, pese a que aún hay trabajo y producción. El problema es que está frenada por el centralismo desde hace muchos años y tiene que ser capaz de zafarse de parlanchines ignorantes que nos arrastran hacia los destinos de Somalia, Sudán, Libia y otras naciones, que tienen su destino casi perdido.

https://eldeber.com.bo/opinion/democracia-en-declive_216678

Shielded economy (El Diario, 01/17/2021)