Daily Archives: January 13, 2021

Gobierno inactivo – Dormant government

Editorial, Página Siete:

Inaction against the coronavirus

Scientists have been warning for months that there would be a second wave of coronavirus infections. This was tragically demonstrated first in Europe, where the second wave has been devastating. Since the new coronavirus pandemic began, 568,000 people have died in Europe. Most of these deaths have taken place in the last two months; specifically, since the beginning of November.

In Latin America, the second wave is even fiercer than the previous one, especially in Bolivia, where the number of confirmed cases this Thursday [1/7/2021] was close to 2,000, a figure close to that reached in the worst time of the past year. After a period of apparent plateau of the pandemic, January has brought an appreciable increase in cases in several countries, especially as of December.

It is an announced chronicle. However, the authorities of the national government, which has already served two months in office, did not seem to know that. They made no decisions to try to reduce the intensity of the problem and just waited for things to happen. Moreover, despite the dark looming threat, the Government opted at the end of November for Supreme Decree 4404, which determined the opening and reactivation of cultural, religious, sports, political and recreational activities, which had been paralyzed since March to contain the spread of the coronavirus. The main regions of the country opposed this measure, and warned of an imminent increase in Covid-19 cases from January and a re-outbreak whose result is equal to or worse than the first wave. As it is.

The Government asked the population to maintain biosecurity measures, but this is not being respected and the results are clear: there is an exponential rise and there does not seem to be a serious plan on the part of the national authorities to face the situation.

Surely alarmed by the difficult economic situation, the government hesitates to make key decisions, such as re-establishing a rigid quarantine or imposing some restrictions. But, not much more ago either: almost two months after coming to power he signed a controversial contract for the purchase of Russian vaccines and said, as if it were a success, that 6,000 doses will arrive by the end of January. That’s just over the 0.1% promised.

Another crucial issue is that a large part of the health personnel hired in emergency by municipalities and governorates has concluded their efforts at the end of December. Subnational governments complained that the central government gave them little help to normalize this situation. Given this, President Luis Arce pointed out that subnational governments have 274 million Bolivians for that purpose.

It is not assertive and it is not very helpful to the population in the midst of this crisis to deny responsibility and blame others who are not doing what they should do. It is not enough to say “the municipalities have money”, but to work together with them to find solutions. The President does not take into account that in the 14 years of the MAS government, the procedures for expenses of municipalities and governorates have become complex to such a degree that using these resources swiftly is cumbersome.

In general, the government has a feeling of inaction and passivity. Just as in the economic sphere, no measures are taken to help the reactivation or encourage the private companies to get out of the crisis in which they find themselves (this sector provides 95% of the country’s jobs), neither in the health field some final and reassuring decision is seen.

Due to the fact that more than 1,000 cases of Covid-19 are frequently registered a day, hospitals are once again full, the few intensive care units collapsed and health personnel exhausted. There are not enough medicines and biosecurity equipment for doctors and nurses, not to mention respirators. It is as if the country had gone back to six months ago without anyone having learned anything.

Inacción frente al coronavirus

Los científicos vienen advirtiendo desde hace meses que se produciría una segunda ola de contagios del coronavirus. Ello se demostró trágicamente primero en Europa, donde la segunda ola ha sido devastadora. Desde que comenzó la pandemia del nuevo coronavirus, en Europa han fallecido 568 mil personas. La mayoría de esos fallecimientos han tenido lugar en los últimos dos meses; en concreto, desde el comienzo de noviembre.

En América Latina la segunda ola se muestra incluso más feroz que la anterior, especialmente en Bolivia, donde la cantidad de casos confirmados este jueves [7/1/2021] rozó los 2.000, una cifra próxima a la alcanzada en la peor época del pasado año. Tras un periodo de aparente meseta de la pandemia, enero ha traído un incremento apreciable de casos en varios países, especialmente a partir de las fechas decembrinas.

Es una crónica anunciada. Sin embargo, las autoridades del gobierno nacional, que ya ha cumplido dos meses en funciones, parecían no saber aquello. No tomaron ninguna decisión para intentar reducir la intensidad del problema y simplemente esperaron a que las cosas sucedieran. Es más, a pesar de que la amenaza se cernía oscuramente, el Gobierno optó a finales de noviembre por el Decreto Supremo 4404 que determinó la apertura y reactivación de las actividades culturales, religiosas, deportivas, políticas y recreativas, que estaban paralizadas desde marzo para contener la propagación del coronavirus. Las principales regiones del país se opusieron a esta medida, y advirtieron de un inminente incremento de casos de Covid-19 a partir de enero y un rebrote cuyo resultado sea igual a o peor al de la primera ola. Tal cual.

El Gobierno pidió a la población mantener las medidas de bioseguridad, pero  esto no está siendo respetado y los resultados son claros: hay una crecida exponencial y no parece haber un plan serio de parte de las autoridades nacionales para enfrentar la situación.

Seguramente alarmado ante la difícil situación de la economía, el Gobierno duda en tomar decisiones clave, como establecer otra vez una cuarentena rígida o imponer algunas restricciones. Pero, tampoco hace mucho más: casi a los dos meses de haber llegado al poder firmó un polémico contrato de compra de vacunas rusas y dijo, como si fuera un éxito, que 6.000 dosis llegarán a fines de enero. Eso es poco más del 0,1% prometido.

Otro de los asuntos cruciales es que gran parte del personal de salud contratado de emergencia por municipios y gobernaciones ha concluido sus gestiones a fines de diciembre. Los gobiernos subnacionales se quejaron de que el gobierno central les daba escasa ayuda para normalizar esa situación. Ante ello, el presidente Luis Arce señaló que los gobiernos subnacionales tienen 274 millones de bolivianos para ese objetivo.

No es asertivo ni ayuda mucho a la población en medio de esta crisis negar la responsabilidad y echarle en cara a los otros que no están haciendo lo que deben hacer. No es suficiente decir “los municipios tienen dinero”, sino trabajar junto con ellos para encontrar soluciones. El Presidente no toma en cuenta que en los 14 años de gobierno del MAS se complejizaron los trámites para gastos de municipios y gobernaciones en tal grado, que usar esos recursos ágilmente es engorroso.

En general se nota en el Gobierno una sensación de inacción y pasividad. Así como en el plano económico no se toman medidas que ayuden a la reactivación ni alienten a los privados a salir de la crisis en la que se encuentra (ese sector provee el 95% de los empleos del país), tampoco en el campo de salud se ve alguna decisión definitiva y tranquilizadora.

Debido al hecho de que se registran con frecuencia más de 1.000 casos de Covid-19 al día, los hospitales están otra vez llenos, las escasas unidades de terapia intensiva, colapsadas y el personal de salud, agotado. No hay suficientes medicinas ni equipos de bioseguridad para médicos y enfermeras, para no hablar de respiradores. Es como si el país hubiera vuelto a seis meses atrás sin que nadie hubiera aprendido nada.

https://www.paginasiete.bo/opinion/editorial/2021/1/10/inaccion-frente-al-coronavirus-280680.html