Moral degradation – evo – Degradación moral

Carlos Toranzo, Pagina Siete:

Moral degradation was his policy

What happened in October and November 2019 was not only a crisis of excess patronage and state prebendalism, it not only implied the defense of the vote and democracy against authoritarianism that was on the way to a dictatorship; what Bolivia experienced was deeper than that, it was a confrontation against the moral degradation of power, due to the lack of ethics, due to the total loss of the values that guide daily coexistence. The inclination to pedophilia is just one more piece of that sinking of values, as it was and is the complicit and obsequious silence of ministers and leaders of the MAS who allowed their boss to violate all ethical norms.

The verses of the carnival ministers were the sign of the absence of ethics and of attachment to obedience. The construction of his own museum to be filled with soccer jerseys, the construction of a palace with a presidential suite to please the Chieftain’s Eros pointed out very deep distortions of a personality that enjoyed power and never wanted to lose it. That is why their blindness to send their people to demonstrations and blockades, without caring about the danger of contagion and the lives of their own militants; is that those sick with love for power do not respect human life.

The anguish of power blinded the rulers of MAS, who lived not to seek the common good, nor to meet the needs of the people; they lived to accumulate, to deify themselves and make people believe that they were predestined to take us to the future, when in reality they made us go back fifty years in values or in providing basic goods, such as health. Power is blind, it does not see reality, it only looks at its imagination and the obsequious people were in charge of covering the sun with a finger to tell the Supreme Court that everything was going on rails and that the world thanked him for being the best of Bolivians and of Latin Americans, because he would make the world social and moral revolution.

They arrived as bearers of the new values, of the new man, they spoke about ethics, about caring for Mother Earth, the appreciation of the indigenous people, they told us that they were the moral reserve of the world. In fourteen years, corruption was greater than in the past, respect for mother earth did not exist, extractive developmentalism was imposed, it was important to build roads in national parks to expand the agricultural frontier in favor of coca growers and drug traffickers; the “intercultural,” that is, the coca growers took their lands from the indigenous people.

They filled their mouths talking about social inclusion – applauded by the international cooperation – they expressed that power and public administration was in the hands of popular sectors, they forgot to say that, in the hands of union leaders, MAS leaders, neighborhood leaders with police records, none of them with the necessary expertise to handle the competencies of their positions. Co-opted with exorbitant salaries, but without having any idea of the public administration, co-opted with excessive money like the leaders of the COB.

The moral degradation was hidden by sophistry, they wanted us to believe that in the Zapata case there was no influence peddling, that in the Indigenous Fund there was no corruption, but sacrifice for the poorest, that the Ministry of Economy should furnish itself with the most expensive of imported goods because it was shielding the economy: with a 10% deficit? The lies and cynicism became public policy. The chieftain and his ministers never blushed when they saw that the national TV channel was in charge of transmitting the President’s soccer games.

In October and November 2019, youth, women, and families rebelled, as had for the 21F. They not only defended their vote and democracy; Beyond that, they postulated an ethical revolution, they demanded the need to recover values in the face of the moral degradation in which the Chieftain and his entire government lived. It is time to recover values and to articulate ethics with politics.

Carlos Toranzo Roca is an economist.

La degradación moral fue su política

Lo de octubre y noviembre de 2019 no sólo se trataba de una crisis del exceso de clientelismo y del prebendalismo estatal, no sólo implicaba la defensa del voto y de la democracia frente al autoritarismo que iba camino a una dictadura; lo que vivió Bolivia fue más profundo que eso, se trató de un enfrentamiento contra la degradación moral del poder, por ausencia de ética, por la pérdida total de los valores que guían la convivencia cotidiana. La inclinación a la pedofilia es sólo un dato más de ese hundimiento de los valores, como lo fue y lo es el silencio cómplice y obsecuente de ministros y dirigentes del MAS que dejaron a su jefe violentar todas las normas de la ética.

Las coplas de las ministras carnavaleras fueron la señal de ausencia de ética y de apego a la obsecuencia. La construcción de un museo propio para llenarlo con camisetas de fútbol, la edificación de un palacio con suite presidencial para complacer al eros del Jefazo señalaba distorsiones muy profundas de una personalidad que gozaba el poder y que no lo quería perder nunca. Por eso su ceguera de mandar a su gente a manifestaciones y bloqueos, sin importarle el peligro de contagio y la vida de sus propios militantes; es que esos enfermos de amor por el poder no respetan la vida humana.

La angurria de poder cegó a los gobernantes del MAS, quienes vivieron no para buscar el bien común, ni para solventar las necesidades de la gente; vivieron para acumular, para endiosarse y hacer creer a la gente que eran los predestinados de llevarnos al futuro, cuando en realidad nos hicieron retroceder cincuenta años en valores o en provisión de los bienes básicos, como la salud. El poder es ciego, no ve la realidad, sólo mira su imaginario y los obsecuentes se encargaron de tapar el sol con un dedo para decir al Supremo que todo marchaba sobre carriles y que el mundo le agradecía por ser el mejor de los bolivianos y de los latinoamericanos, porque él haría la revolución social y moral mundial.

Llegaron como portadores de los nuevos valores, del hombre nuevo, discursaron sobre la ética, sobre el cuidado de la madre tierra, la valorización de los indígenas, nos dijeron que eran la reserva moral del mundo. En catorce años la corrupción fue más grande que en el pasado, el respeto a la madre tierra no existió, se impuso el desarrollismo extractivista, importaba hacer carreteras en parques nacionales para ampliar la frontera agrícola en favor de los cocaleros y de los narcotraficantes; los “interculturales”, es decir, los cocaleros les quitaron sus tierras a los indígenas.

Se llenaron la boca hablando de inclusión social, -aplaudida por la cooperación internacional-, expresaron que el poder y la administración pública estaba en manos de sectores populares, olvidaron decir que, en manos de dirigentes sindicales, de dirigentes del MAS, de dirigentes vecinales con prontuarios, ninguno de ellos con el expertise necesario para manejar las competencias de sus cargos. Cooptados con salarios exorbitantes, pero sin tener idea alguna de la administración pública, cooptados con dinero excesivo como los dirigentes de la COB.

La degradación moral fue ocultada por sofismas, nos querían hacer creer que en el caso Zapata no hubo tráfico de influencias, que en el Fondo Indígena no hubo corrupción, sino sacrificio por los más pobres, que el Ministerio de Economía debía amoblarse con lo más caro de los bienes importados porque estaba blindando la economía: ¿con un déficit de 10%? Las mentiras y el cinismo se convirtieron en política pública. El Jefazo y sus ministros nunca se sonrojaron al ver que el canal nacional de TV se encargaba de transmitir los partiditos de fútbol del Presidente.

En octubre y noviembre de 2019, los jóvenes, las mujeres y las familias se rebelaron, como lo habían hecho el 21F. No sólo defendían su voto y la democracia; más allá de eso, postularon una revolución ética, demandaron la necesidad de recuperación de los valores ante la degradación moral en la cual vivió el Jefazo y todo su gobierno. Es la hora de recuperar los valores y de articular la ética con la política.

Carlos Toranzo Roca es economista.

https://www.paginasiete.bo/opinion/carlos-toranzo-roca/2020/8/26/la-degradacion-moral-fue-su-politica-265725.html

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