Undemocratic – evo/MAS – Antidemocrático

Editorial, Pagina Siete:

The MAS, Evo and the mobilizations

The country is mired in a pandemic that reaches, especially in the seat of Government and some western cities, its highest peak. And yet, the priority now is the political situation, exacerbated to the maximum because power groups linked to the MAS maintain an incomprehensible roadblock, which seriously affects the tasks of fighting against the spread of the coronavirus. Meanwhile, at the political level, the government and political actors opposed to the MAS, far from finding a common solution, are encouraging the climate of tension with a language of confrontation with their rivals and against the TSE.

Both sides display force, not intelligence or attempts at pacification, but it is the MAS that has the greatest responsibilities at this juncture. Under the influence of the messianism of its leader, protected in a mansion in Buenos Aires, extreme violence is encouraged, such as dynamiting hills to block roads or burning trees to frighten citizens in different parts of the country.

The problems we are experiencing can be traced to the fact that Morales did not respect the result of the 21F referendum, which generated growing social annoyance against his figure and his regime, which intended to remain in power indefinitely. The spark that activated the massive protests of October and last November was the fraud that he tried to do with the support of the TSE, which forced the resignation and subsequent flight of Morales. But, from the comfort of his exile, the former president encouraged his followers to generate an escalation of violence, which generated mourning in the country in that phase.

Now he is doing it again, it is not clear with what objective, under the pretext of rejecting the decision of the TSE to postpone the elections for only six weeks. Apparently Morales’s party is willing to set the country on fire just because he himself cannot govern.

But, in light of recent events, not even Morales’s word is enough to put out the already lit spark of social violence. Through his Twitter account, he stated: “I call on social leaders and mobilized people to consider a draft of the Memorandum of Understanding proposed by social organizations and the TSE, with the UN as a witness, so that October 18 is, by law, the date definitive, unpostponable and immovable elections.” Later, he tweeted again: “We must not fall for provocations that want to lead us to violence. Only with the people in power democratically and peacefully will we be able to resolve the crises and that means elections now, with a definitive and immovable date.”

Far from being their appeasing voice, the mobilization points have done nothing but reproduce and radicalize. Several organizations related to the MAS and participating in the protests have emerged at new points and the MAS negotiators cannot convince those mobilized to lift the blockades.

This shows that there are several sectors of the MAS that are committed to different paths and that they have different types of relationships with the organizations that are part of the Pact of Unity, which in turn is the set of movements that have the MAS as their political instrument. But this also shows the complexity of a conflict that, had it been handled with democratic and conciliatory criteria by Morales and the main leaders of the MAS, could have been contained.

MAS spokesmen claim to defend the right to protest, but this right does not imply, it has been said many times, violating the rights of others, especially at a time as hard as a pandemic. It is not only those mobilized from social organizations who suffer hunger and want elections; A large part of the Bolivian people is in a more than precarious economic situation and wants a legitimate government, out of the ballot box. However, the way to reach that goal is not by seeking political and social chaos. Other interests do, but surely not the entire Bolivian population.

El MAS, Evo y las movilizaciones

El país se encuentra sumido en una pandemia que alcanza, especialmente en la sede de Gobierno y algunas ciudades del occidente, su pico más alto. Y, sin embargo, la prioridad ahora es la situación política, exacerbada al máximo porque grupos de poder ligados al MAS mantienen un incomprensible bloqueo de caminos, que afecta seriamente las tareas de lucha contra la expansión del coronavirus. Mientras tanto, en el plano político, el Gobierno y los actores políticos opuestos al MAS, lejos de encontrar una salida común, alientan el clima de tensión con un lenguaje de confrontación con sus rivales y contra el TSE.

Ambos bandos hacen gala de la fuerza, no de la inteligencia ni de intentos de pacificación, pero es el MAS el que tiene mayores responsabilidades en esta coyuntura. Bajo la influencia del mesianismo de su líder, protegido en una mansión en Buenos Aires, se alienta la violencia extrema, como dinamitar cerros para bloquear carreteras o quemar árboles para atemorizar a los ciudadanos en distintos lugares del país.

Los problemas que vivimos se pueden remontar a que Morales no respetó el resultado del referendo del 21F, lo que generó una molestia social creciente contra su figura y su régimen, que pensaba mantenerse de manera indefinida en el poder. La chispa que activó las protestas masivas de octubre y noviembre pasado fue el fraude que intentó hacer con apoyo del TSE, lo que forzó a la renuncia y posterior fuga de Morales. Pero, desde la comodidad de su exilio, el expresidente animó a sus seguidores a generar una escalada de violencia, que generó luto en el país en esa fase.

Ahora vuelve a hacerlo, no se sabe bien con qué objetivo, bajo el pretexto de rechazar la decisión del TSE de postergar por sólo seis semanas la realización de las elecciones. Por lo visto el partido de Morales está dispuesto a incendiar el país sólo porque él mismo no puede gobernar. 

Pero, a la luz de los últimos acontecimientos, ni siquiera la palabra de Morales es suficiente para apagar la chispa ya encendida de la violencia social. A través de su cuenta de Twitter sostuvo: “Convoco a dirigentes sociales y pueblo movilizado a considerar propuesta borrador de Acta de Entendimiento trabajada por organizaciones sociales y del TSE, con ONU como testigo, para que el 18 de octubre sea, con ley, fecha definitiva, impostergable e inamovible de elecciones”. Más tarde, volvió a tuitear: “No debemos caer en las provocaciones que nos quieren llevar a la violencia. Sólo con el pueblo en el poder democrática y pacíficamente podremos resolver las crisis y eso significa elecciones ya, con fecha definitiva e inamovible”.

Lejos de ser su voz apaciguadora, los puntos de movilización no han hecho otra cosa que reproducirse y radicalizarse. Varias organizaciones afines al MAS y que participan en las protestas, han surgido en nuevos puntos y los negociadores del MAS no pueden convencer a los movilizados para que se levanten los bloqueos.

Esto muestra que hay varios sectores del MAS que apuestan por varios  caminos y que tienen diferente tipo de relación con las organizaciones que hacen parte del Pacto de Unidad, que a su vez es el conjunto de movimientos que tienen al MAS como su instrumento político. Pero, también esto muestra la complejidad de un conflicto que, de haber sido manejado con criterio democrático y conciliador por Morales y los principales dirigentes del MAS, pudo haber sido contenido.

Los voceros del MAS dicen defender el derecho a la protesta, pero este derecho no implica, se ha dicho muchas veces, violar los derechos de los demás, especialmente en un momento tan duro como una pandemia. No son solamente los movilizados de las organizaciones sociales quienes sufren hambre y quieren elecciones;  gran parte del pueblo boliviano está en una situación económica más que precaria y quiere un Gobierno legítimo, salido de las urnas. Sin embargo, la forma de llegar a esa meta no es buscando el caos político y social. Otros intereses sí lo desean, pero con seguridad no el conjunto de la población boliviana.

https://www.paginasiete.bo/opinion/editorial/2020/8/13/el-mas-evo-las-movilizaciones-264347.html

Published by Bolivian Thoughts

Senior managerial experience on sustainable development projects.

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