The Chapare mystery – El misterio del Chapare

Humberto Vacaflor writes in El Diario:

The Chapare mystery

The coca growers in Yungas were concerned that the quarantine prevented them from bringing the coca to the country’s markets, until they found a solution: they are going to apply all the biosafety protocols.

The trucks will be disinfected with strict asepsis criteria and the producers will have to meet similar demands in the drying process of the leaves and when they become big “taques” that will travel to the whole country.

The strange, the mysterious, is that the coca growers of the Chapare have not done anything similar, as if they were not interested in selling the coca they produce.

This, of course, has an explanation that all Bolivians know very well: the coca from the Chapare only serves to make drugs. This fact now shows that this is so. Chapareños do not sell coca, but its derivatives.

Which leads to admit that the law approved by the government of the coca grower Morales, by which the coca fields in that area are legalized, was inspired by the interests of drug trafficking: it was giving full legality to the raw material used by that industry, which is prohibited in the country and in the world.

A law that violates basic precepts of the Constitution but above all international agreements signed by Bolivia for the fight against drug trafficking, a fight that is now associated with the fight against terrorism.

It will have to repeal that law and at the same time make a serious study on the real quantity of coca leaves that is required for traditional consumption in the country.

The expert Franklin Alcaraz calculates that the traditional consumption of the coca leaf would be served with only 6,000 hectares of coca, instead of the 24,000 that appear in official statistics, although everyone knows that it reaches 36,000.

Now that the world is heading towards a new “agricultural revolution” in which food production will be privileged, dedicating the land of the Chapare to produce fruits or vegetables could help Bolivia become a food supplier for the entire region.

What this pandemic has done is show that the best planted countries for the future are those that have an agricultural vocation to produce food.

Experts say that many jobs are going to disappear irreversibly in the world, except those in the agricultural sector, but to produce food. The land is going to be revalued.

The Chapareños, who inhabit the region with the best land in Bolivia, would have to show the country and the world that they can get rid of the slavery they now suffer due to coca, and they would have no more mafia godfathers who even exploit them politically.

A good opportunity for the Chapare.

Siglo21bolivia.com

====versión español====

El misterio del Chapare

Los cocaleros de Yungas estaban preocupados porque la cuarentena les impedía llevar la coca a los mercados del país, hasta que encontraron una solución: van a aplicar todos los protocolos de bioseguridad.

Los camiones serán desinfectados con estrictos criterios de asepsia y los productores deberán cumplir con exigencias parecidas en el proceso de secado de las hojas y cuando se convierten en grandes “taques” que van a viajar a todo el país.

Lo extraño, lo misterioso, es que los cocaleros del Chapare no han hecho nada parecido, como si no les interesara vender la coca que producen.

Esto, por supuesto, tiene una explicación que todos los bolivianos saben muy bien: la coca del Chapare sólo sirve para fabricar droga. Este hecho de ahora viene a demostrar que eso es así. Los chapareños no venden coca, sino sus derivados.

Lo que lleva a admitir que la ley aprobada por el gobierno del cocalero Morales, por la que se legalizan los cocales de esa zona, estuvo inspirada en los intereses del narcotráfico: estaba dando plena legalidad a la materia prima que usa esa industria, que está prohibida en el país y en el mundo.

Una ley que viola preceptos básicos de la Constitución pero sobre todo convenios internacionales suscritos por Bolivia para la lucha contra el narcotráfico, lucha que ahora se asocia al combate contra el terrorismo.

Habrá de derogar esa ley y al mismo tiempo hacer un estudio serio sobre la cantidad real de hojas de coca que se requiere para el consumo tradicional en el país.

El experto Franklin Alcaraz calcula que el consumo tradicional de la hoja de coca sería atendido con solamente 6.000 hectáreas de cocales, en lugar de las 24.000 que figuran en las estadísticas oficiales, aunque todos sepan que llegan a 36.000.

Ahora que el mundo se encamina hacia una nueva “revolución agrícola” en la que será privilegiada la producción de alimentos, destinar la tierra del Chapare a producir frutas o verduras podría ayudar a que Bolivia se convierta en un proveedor de alimentos para toda la región.

Lo que ha hecho esta pandemia es mostrar que los países mejor plantados para el futuro son aquellos que tienen vocación agrícola para producir alimentos.

Dicen los expertos que muchos empleos van a desaparecer en el mundo de manera irreversible, menos los que estén en el sector agrícola, pero para producir alimentos. La tierra se va a revalorizar.

Los chapareños, que habitan la región con la mejor tierra de Bolivia, tendrían que mostrar al país y al mundo que pueden librarse de la esclavitud que sufren ahora debido a la coca, y no tendrían más padrinos mafiosos que incluso los explotan políticamente.

Una buena oportunidad para el Chapare.

Siglo21bolivia.com

https://www.eldiario.net/noticias/2020/2020_05/nt200527/opinion.php?n=3&-el-misterio-del-chapare

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