By Raúl Peñaranda, Brújula Digital:
After weeks of encouraging protests and demanding the resignation of President Rodrigo Paz, Evo Morales avoided making any public statement this Saturday as the road blockades began to collapse and the Government regained political momentum.

Evo Morales en el Chapare/EFE
Former President Evo Morales, one of the leaders who most actively promoted the protests and road blockades with the aim of forcing President Rodrigo Paz from office, maintained an opportunistic silence this Saturday following the declaration of a state of emergency in the country.
Morales, who normally uses his social media accounts to comment on major political developments and routinely publishes numerous messages, chose this time not to issue any public remarks regarding the new political situation.
His silence came on a day when joint operations by the Police and Armed Forces under the state of emergency succeeded in clearing several points along the national highway network. Although pressure measures continue in some areas, the statement issued by the Túpac Katari Federation of Peasants of La Paz, announcing a temporary suspension of mobilizations, appears to bring the end of a crisis that lasted 50 days closer.
The absence of statements from Morales coincides with an increasingly favorable scenario for the Government. After weeks of blockades, several strategic routes have been reopened, and various social organizations have begun to demobilize.
If the current trend continues, the Executive Branch could emerge strengthened from a conflict that had significant economic and social consequences. During the weeks of blockades, enormous economic losses were recorded, along with difficulties in the supply of fuel and food, increases in the prices of basic consumer goods, restrictions on the movement of ambulances, and problems in the delivery of medical supplies, including oxygen for hospitals.
In this context, the former president’s silence may be interpreted as a sign of concern in the face of a political scenario that appears to be moving away from the objectives pursued by the groups that promoted the pressure measures.
If the country’s normalization continues in the coming days, Morales could find himself facing one of the most difficult political moments since leaving power in 2019. He did not achieve the Government’s downfall, failed to sustain nationwide mobilization, and is now watching former allies seek a negotiated solution to the conflict.
His silence this Saturday may be interpreted as recognition of a harsh reality: his leadership is weakening, and the chances of his arrest are increasing.
BD/RPU
Por Raúl Peñaranda U., Brújula Digital:
Tras semanas alentando las movilizaciones y exigiendo la salida del presidente Rodrigo Paz, Evo Morales evitó pronunciarse este sábado cuando los bloqueos comenzaron a desmoronarse y el Gobierno recupera la iniciativa política.

Evo Morales en el Chapare/EFE
El expresidente Evo Morales, uno de los dirigentes que más ha alentado las protestas y los bloqueos de caminos con el objetivo de forzar la salida del presidente Rodrigo Paz, mantuvo este sábado un oportunista silencio tras la declaratoria del estado de excepción en el país.
Morales, que habitualmente utiliza sus redes sociales para pronunciarse sobre los principales acontecimientos políticos y que acostumbra publicar numerosos mensajes, optó esta vez por no emitir comentarios públicos sobre la nueva situación política.
El silencio se produjo en una jornada en la que los operativos conjuntos de la Policía y las Fuerzas Armadas en el marco del estado de excepción lograron desbloquear diversos puntos de la red vial nacional. Aunque todavía existen sectores donde las medidas de presión continúan, el comunicado emitido por la Federación de Campesinos de La Paz Túpac Katari, que anunció un cuarto intermedio en las movilizaciones, parece acercar el desenlace de una crisis que se prolongó durante 50 días.
La ausencia de pronunciamientos de Morales coincide con un escenario cada vez más favorable para el Gobierno. Tras semanas de bloqueos, varias rutas estratégicas han sido habilitadas y distintas organizaciones sociales han comenzado a desmovilizarse.
Si la tendencia actual se consolida, el Ejecutivo podría emerger fortalecido de un conflicto que tuvo importantes consecuencias económicas y sociales. Durante las semanas de bloqueo se registraron enormers pérdidas económicas, dificultades en el abastecimiento de combustibles y alimentos, incrementos en los precios de productos de la canasta básica, restricciones al tránsito de ambulancias y problemas en el suministro de insumos médicos, entre ellos oxígeno para hospitales.
En ese contexto, el silencio del expresidente puede interpretarse como una señal de temor ante un escenario político que parece alejarse de los objetivos perseguidos por los sectores que impulsaron las medidas de presión.
Si la normalización del país se consolida en los próximos días, Morales podría encontrarse ante uno de los momentos políticos más complejos desde su salida del poder en 2019. No consiguió la caída del Gobierno, no logró sostener la movilización nacional y observa cómo antiguos aliados buscan ahora una salida negociada al conflicto.
Su silencio de este sábado puede interpretarse como la constatación de una dura realidad: su liderazgo se debilita y las chances de que sea detenido, aumentan.
BD/RPU
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