By El Diario:
They See an “Invisible Death Sentence”
- The victims of a conflict are not only those who lose their lives in confrontations; they also include vulnerable groups that silently suffer the effects of pressure tactics that prevent the normal flow of medicines, supplies, and food.
- The criminal measure of roadblocks is disguised as social protest by union leaderships that have betrayed their essence and become shock mobs that keep the country under an intolerable stranglehold.
- A possible electoral calculation or fear of the political cost of a decision cannot take precedence for an administration that still has more than four years remaining in its mandate.

Stating that the Bolivian population can no longer endure what amounts to an “invisible death sentence” and the collapse of the healthcare system caused by roadblocks organized by “union leaderships,” former senator Henry Montero asserted that the organizations currently mobilized are promoting sedition and are not seeking dialogue over a list of demands, but rather the removal of a recently elected government.
Through an open letter addressed to the President of the State, Rodrigo Paz Pereira, the former lawmaker expressed his dismay over the country’s current situation and the impact that the roadblocks are having on the healthcare system, urging that the Political Constitution of the State be enforced.
“I address you in my capacity as a Bolivian citizen and former senator of the Republic, driven by the profound dismay, helplessness, and pain felt by millions of compatriots who today find ourselves held hostage by a road blockade that has already lasted 30 days. This criminal measure, disguised as social protest by union leaderships that have betrayed their essence and become shock mobs, keeps the country under an intolerable stranglehold,” Montero stated.
Likewise, while emphasizing that the Government continues to insist on exhausting the path of dialogue before adopting other measures that could lead to confrontation and death, the former senator clarified that the victims of a conflict are not only those who die in direct clashes. They also include vulnerable groups that silently suffer the effects of roadblocks that prevent the normal transportation of medicines, supplies, and food. This situation resembles an “invisible death sentence.”
“In a recent interview with an international news network, you firmly stated that you would not give those who promote chaos and seek political victimization a dead body. However, with all due respect, it is imperative to remind you that Bolivians’ lives are not only extinguished by bullets or stones in direct confrontations; deaths in our country are also occurring silently in hospital wards due to the lack of oxygen, shortages of essential medicines, and food scarcity caused by the blockade of our highways,” the physician added, pointing out that the healthcare sector and the public at large can no longer tolerate this unfortunate reality.
In his view, the “political prudence” with which the current government is acting is understandable. However, electoral calculations or fear of the political cost of a decision cannot take precedence for an administration that still has more than four years remaining in office, because doing so places innocent lives at risk.
Another issue questioned by Montero concerns the radical groups that are currently engaging in sedition by promoting a conspiracy against the current administration, having misinterpreted this prudence as a sign of weakness on the part of the democratic government.
“Today we ask ourselves: Under what premises can dialogue be convened? The mobilized sectors have been explicit in stating that they are not interested in discussing a list of demands, but rather in forcing your resignation and shortening your constitutional term. Likewise, they condition any approach on the suspension of arrest warrants against their leaders,” he observed.
For the former lawmaker, yielding to such attitudes would be equivalent to validating judicial extortion, undermining the independence of powers, and granting a license of impunity to organized criminality at the expense of ordinary citizens. This makes a dialogue that, to date, has been nonexistent—at least from one side—legally unviable.
“Mr. President, the Political Constitution of the State is not a suggestion or a negotiating document; it is mandatory. As the highest authority in the country, you are empowered and legally obligated to safeguard the security of the State, public order, and the fundamental rights of the overwhelming majority of Bolivians who have nothing to do with the personal interests of these groups,” he stated.
Finally, Montero demanded concrete and immediate actions to urgently restore medical assistance and free transit on the country’s highways, taking into account that the dialogue proposed by the Government is not possible due to the intransigence of seditious groups.
“The unrestricted application of the law through the legitimate use of public force is now required. Otherwise, state inaction will make the government co-responsible for the lives tragically lost due to the lack of medical attention in hospitals,” he concluded.

Por El Diario:
Ven una “condena a muerte invisible”
- Las víctimas de un conflicto no son solo aquellas que pierden la vida en enfrentamientos, también cuentan los grupos vulnerables que silenciosamente sufren los efectos de medidas de presión que impiden el tránsito normal de medicamentos, suministros y alimentos.
- La medida criminal del bloqueo es disfrazada de protesta social por cúpulas sindicales que han traicionado su esencia para convertirse en hordas de choque que mantienen al país bajo una asfixia intolerable.
- Un posible cálculo electoral o el temor al costo político de una decisión no puede primar para una gestión a la que le restan más de cuatro años de mandato.

Indicando que la población boliviana ya no puede seguir aguantando una especie de “condena a muerte invisible” y el colapso del sistema de salud a causa de los bloqueos de las carreteras organizados por “cúpulas sindicales”, el exsenador Henry Montero, aseguró que las organizaciones actualmente movilizadas, promueven la sedición y no buscan el diálogo sobre un pliego petitorio, sino deponer a un gobierno electo recientemente.
Mediante una carta abierta dirigida al presidente del Estado, Rodrigo Paz Pereira, el exparlamentario manifestó su consternación por la actual situación del país y el efecto que los bloqueos están teniendo sobre el sistema de salud, por lo que pidió hacer que se imponga la Constitución Política del Estado.
“Me dirijo a usted en mi condición de ciudadano boliviano y exsenador de la República, impulsado por la profunda consternación, la impotencia y el dolor que embargan a millones de compatriotas que hoy nos encontramos rehenes de un bloqueo de carreteras que ya suma 30 días. Esta medida criminal, disfrazada de protesta social por cúpulas sindicales que han traicionado su esencia para convertirse en hordas de choque, mantiene al país bajo una asfixia intolerable”, señaló Montero.
Asimismo, resaltando que el Gobierno insista en agotar la vía del diálogo antes de asumir otro tipo de medidas que puedan derivar en confrontación y muerte, el exsenador aclaró que las víctimas de un conflicto no son solo aquellas que pierden la vida en enfrentamientos, también cuentan los grupos vulnerables que silenciosamente sufren los efectos de un bloqueo de caminos con el que se impide el tránsito normal de medicamentos, suministros y alimentos. Situación que se asemeja a una “condena a muerte invisible”.
“En una reciente entrevista ante una red internacional de noticias, usted manifestó con firmeza que no le daría un muerto a quienes promueven el caos y buscan la victimización política. Sin embargo, con el debido respeto, es imperativo recordarle que las vidas de los bolivianos no solo se extinguen por balas o piedras en un enfrentamiento directo; los muertos en nuestro país también se están cobrando silenciosamente en las salas de los hospitales por la falta de oxígeno, la escasez de medicamentos de primera necesidad y el desabastecimiento de alimentos provocado por el cerco a nuestras carreteras”, agregó el galeno, apuntando que el sector salud y la ciudadanía en general ya no pueden tolerar esta lamentable realidad.
En su criterio, es comprensible la “prudencia política” con la que se maneja el actual gobierno, sin embargo, el cálculo electoral o el temor al costo político de una decisión no puede primar para una gestión a la que le restan más de cuatro años de mandato, porque de ser así, se pone en riesgo la vida de inocentes.
Otro aspecto cuestionado por Montero tiene que ver con los grupos radicales que actualmente incurren en sedición promoviendo una conspiración contra la actual administración, quienes han malinterpretado esta prudencia como una muestra de debilidad del Gobierno democrático.
“Hoy nos preguntamos: ¿Bajo qué premisas se puede convocar a un diálogo? Los sectores movilizados han sido explícitos al señalar que no les interesa discutir un pliego petitorio, sino forzar su renuncia y el acortamiento de su mandato constitucional. Asimismo, condicionan cualquier acercamiento a la suspensión de órdenes de aprehensión de sus dirigentes”, observó.
Para el exparlamentario, ceder ante este tipo de actitudes sería igual que validar la extorsión judicial, vulnerar la independencia de poderes y otorgar una licencia de impunidad a la delincuencia organizada en desmedro del ciudadano de a pie, situación que hace jurídicamente inviable un diálogo que hasta la fecha ha sido inexistente, al menos de un lado.
“Señor presidente, la Constitución Política del Estado no es una sugerencia ni una carta de negociación; es de cumplimiento obligatorio. Como máxima autoridad del país, usted está facultado y obligado por ley a precautelar la seguridad del Estado, el orden público y los derechos fundamentales de la mayoría absoluta de los bolivianos que nada tenemos que ver con los intereses personales de estos grupos”, indicó.
Finalmente, Montero exigió acciones concretas e inmediatas para restablecer de manera urgente la asistencia médica y el libre tránsito en las rutas del país, tomando en cuenta que diálogo propuesto por el Gobierno no es posible por la intransigencia de grupos sediciosos.
“Corresponde ahora la aplicación irrestricta de la ley mediante el uso legítimo de la fuerza pública. De lo contrario, la inacción estatal convertirá al gobierno en corresponsable de las vidas que trágicamente se cobran por falta de atención en los hospitales”, acotó.

